Análisis: Resident Evil 4| 28 de junio de 2007 / Por Kicomo | Página 2 de 3 |
Adrenalina y terror, una en cada mano
Y es que si en sus versiones originales, Resident Evil 4 ya conseguía una capacidad de inmersión total gracias a su mecánica de juego, con Wii, el wiimote y el nunchuk, el terror, y sobre todo la acción, se sienten más cerca y reales que nunca.
Mientras que el Nunchuk y su stick analógico lo usaremos para desplazarnos por el escenario o correr pulsando simultáneamente el botón Z, con el botón C pasaremos al modo observación, donde el stick cambiará su función para permitirnos mover la cámara a nuestro alrededor, y el botón A servirá para asestar letales cuchilladas, una función que también podremos realizar agitando el nunchuk.
Hasta aquí, una adaptación más o menos sencilla y lógica, pero ahora queda el plato fuerte, el mando inalámbrico, verdadero arma de este RE 4, y con el que la sensación de apuntar y disparar nunca volverá a ser igual tras haberla probado, especialmente gracias a la excelente detección del mando.
Las célebres frases en castellano, los zumbidos, la angustiosa oscuridad, los puzzles constantes, los jefes finales, las secuencias, el argumento… revivir un clásico nunca está de más, especialmente con un control renovado y todos los extras que llegaron en su versión PS2, como por ejemplo la posibilidad de jugar como la glamurosa agente Ada Wong, en cinco capítulos que ofrecen un punto de vista diferente sobre la historia original.
Para apuntar, y una vez que hayamos entrado en el modo Disparo pulsando el botón B, nuestro wiimote se verá transformado en una mirilla o punto de mira por el escenario, que alternará entre el color verde y rojo (según apuntemos o no a un enemigo) y que responderá a las mil maravillas a nuestras órdenes. La sensibilidad es prácticamente perfecta, y alcanza momentos cumbre cuando nos enfrentamos a hordas de “no zombies” y criaturas gigantescas, llegando a conseguir una certeza de apuntado y disparo ejemplar.
Pero el Wiimote da para mucho más que para apuntar y disparar, y por ejemplo con la cruceta podemos mirar a los lados de nuestro personaje en función de la dirección que pulsemos, acceder al inventario con el botón 1, al mapa con el 2, el botón A para recoger objetos, golpear, accionar resortes, abrir puertas… más unas cuantas accones asociadas con el mismo movimiento del mando, como por ejemplo agitarlo de izquierda a derecha para zafarse de un enemigo, recargar munición o asestar un golpe de cuchillo con una única sacudida…


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