Análisis: Naruto: Uzumaki Chronicles 2| 5 de marzo de 2008 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
Con mucho chakra que gastar
Un botón para cambiar instantáneamente de personaje, otro para lanzar un ataque especial, dos más para ejecutar combinaciones de golpes demoledoras... El control de Naruto se lleva a cabo con el stick analógico izquierdo, el cual le hará correr por escenarios que son más o menos cerrados dependiendo de la tarea a realizar. Si nos toca explorar un nivel y resolver algún puzle, el diseño de niveles será más abierto. Si simplemente tenemos que luchar, entonces el lugar será reducido y sin posibilidad de escapar hasta que no hayamos derrotado a todos los enemigos en pantalla. Rivales que, aunque no son muy inteligentes, sí que son numerosos y variados.
De hecho, lo son casi tanto como los protagonistas de la aventura. Naruto, Sakura, Kakashi, Shikamaru, Naji, Kankuro... y, resumiendo, cerca de una docena de personajes que tienen sus propias habilidades desencadenables a través de los botones R1 y R2 de nuestro DualShock. En el caso de Naruto, esta acción liberará la técnica de la multiplicación (que arrojará a varios Narutos hacia los adversarios para que luchen por nosotros), pero cada personaje tiene unas particulares técnicas que, al final, acabarán por consumir una barra de chakra que es algo así como el combustible necesario para que los ninjas de esta serie manganime lancen sus mejores ataques.
Podremos fijar objetivo (con L1), cambiar de personaje (a través de L2) o incluso pedir a un amigo que, en cualquier momento de la aventura, pulse el botón START de su controlador para unirse a una batalla donde casi siempre estaremos en inferioridad numérica.
Mejorando a nuestros ninjas
Para no quedarnos estancados y no sentir que estamos limitados por la barra de vida o de chakra, Naruto: Uzumaki Chronicles 2 incorpora un sistema de mejoras que poco tiene que ver con los niveles de experiencia tan recurridos del género RPG. En su lugar, la mecánica de progresión se basa en los "virtues", unos ítems que dejarán los adversarios en el suelo una vez que los derrotemos. En ocasiones no será muy fácil recogerlos, puesto que en una batalla, casi siempre, estaremos rodeados por más de un enemigo que requerirá nuestra especial atención en forma de puñetazos, patadas y algún que otro barrido por el suelo.
No obstante, resulta importante intentar recoger estos "virtues", ya que existe una modalidad de juego (y hasta una opción dentro del Modo Historia) que nos ofrece la posibilidad de cambiar esta preciada materia por mejoras en la capacidad de ataque, en la técnica de defensa, en la cantidad de vida, en la barra de chakra... Las mejoras serán palpables cuando volvamos a la aventura o a alguna de las varias opciones de juego que incorpora, empezando por la más importante de todas: el Modo Misión, encargado de presentarnos una mecánica de retos que nos propondrá unas misiones simples que adolecerán de la cierta monotonía que implica derrotar enemigos una y otra vez.


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