Análisis: Kane & Lynch| 23 de noviembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 5 |
Todos estos problemas en el guión resultan una verdadera lástima porque Kane & Lynch, por carisma en sus personajes y por elección de localizaciones, podría haber sido un ejemplo de como formular una estupenda historia de cine negro en un videojuego. Lamentablemente, y como el resto del título, todo queda en vagas promesas.
Quiero la Cabeza de Kane
Kane & Lynch es un juego de acción en tercera persona donde las coberturas y la gestión del equipo tienen una importancia primordial, y que se desarrolla principalmente en grandes entornos públicos con abundancia de civiles.
La idea es fantástica y nos permite recrear grandes momentos deudores de películas excepcionales como Heat, con su imborrable huida del banco en mitad de una calle abarrotada a plena luz del día. Estos momentos-homenaje concretos funcionan realmente bien en el juego, y el caminar agachados entre los coches de policía con nuestros poderosos fusiles de asalto y con el estruendoso sonido de las armas silbando a nuestro alrededor es impagable.
El nivel de la aparatosa salida del edificio Retomoto a las calles de la ciudad y la posterior huida hasta la estación de autobuses supone, sin ningún género de dudas, el mejor momento de Kane & Lynch. Es en momentos como éste donde el programa brilla con luz propia, y donde somos capaces de olvidarnos de todos los problemas jugables que más tarde detallaremos.
Kane y Lynch son dos peligrosos delincuentes: Asesinos, traidores, ladrones, ex convictos… Exactamente la clase de gente con la que no desearías que salieran tus hijas.
Desgraciadamente estos episodios no abundan y lo que si encontraremos a menudo serán muchos niveles rutinarios y, en ocasiones, algo tediosos. Destacan en lo negativo el absurdo nivel del rescate y posterior huida de la prisión hacia la mitad del desarrollo, y el de Cuba, totalmente incomprensible e inconexo con el estilo y argumento del juego.
La duración de la campaña individual es muy breve, y en poco más de siete horas puede estar terminado en su nivel de dificultad medio. No obstante lo escueto y variado de sus fases puede aumentar su capacidad de rejugabilidad.
La Huída
Cuando hace unas semanas publicábamos nuestras impresiones jugables sobre Kane & Lynch estábamos francamente satisfechos con la dirección que estaba tomando el producto, y apostábamos por el juego como título imprescindible si se corregían los pequeños defectos que, en principio, atribuimos a su estado de beta. Sin embargo nos entristece señalar que apenas ha habido progresos, y que los mismos fallos que ya atisbamos en su momento siguen presentes.


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