Análisis: Call of Duty 4| 8 de noviembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 6 |
Hay por lo tanto una fuerte interacción con los elementos que pueblan los entornos, no obstante no todos se comportan con el mismo realismo. Si abrimos fuego sobre un puñado de botellas sobre una mesa, lo haremos con la certeza de que las destruiremos todas, sin embargo otros objetos de, en principio, mayor ligereza como piezas de ajedrez no sufrirán daño o desplazamiento alguno.
También se ha modificado el interfaz para reducirlo de forma muy importante. El mini-mapa en pantalla ha quedado reducido a la mínima expresión, y ahora tan sólo es una brújula plana que nos marca la distancia y dirección del objetivo. El resto de aspectos en pantalla también ha sufrido una importante merma en aras de aumentar la sensación de estar dentro del conflicto, y no ante un videojuego.
¡Charlie no Hace Surf!
Como ya hemos mencionado brevemente el mayor logro de Modern Warfare es el de recuperar la dimensión gigantesca y épica de los combates que, de alguna manera, se perdió en la tercera entrega.
Infinty Ward ha estado trabajando durante años en este COD 4, y ha tomado nota de los momentos que más nos han impresionado a los jugadores. La cuarta parte de Call of Duty está repleta de escenas que nada tienen que envidiar a la batalla de Stalingrado del primero o a la defensa de los edificios del desierto del segundo.
Oriente Medio, Europa del Este, Cargueros a la deriva. La baraja de escenarios del juego es muy grande y, con ellos, no tendremos opción de aburrirnos.
Trances tan memorables como al principio de la campaña de Call of Duty 4 cuando al cortar la luz de un edificio tomado por el enemigo todos los soldados hostiles caminan a ciegas tratando de encontrar la salida, mientras nosotros ataviados con unas gafas de visión nocturna les eliminamos poco a poco sin que se den cuenta. Así como el igualmente imborrable instante en que el helicóptero cae en medio de la ciudad abandonada arrastrando todo a su paso, o el fantástico primer desembarco en Oriente Medio con el cielo infestado de aeronaves.
Hay numerosas decisiones que hacen de este Call of Duty 4 el sobrecogedor monumento al combate masivo en el que se ha convertido, pero fundamentalmente se ha tratado de representar con todo detalle entornos masivos con decenas de personajes en pantalla en lapsos muy breves, en aras de lograr un sentimiento de pertenencia y, en ocasiones, de angustia realmente portentoso.
El comportamiento de los enemigos también contribuye a esto, y no sólo por su realista movimiento en combate, sino también por realizar acciones desafiantes y muy trabajadas. Para empezar se nota un obvio pulido en su comportamiento con respecto a las anteriores entregas. No se limitan a mirar, mantener posiciones y correr hacia nosotros como pollo sin cabeza. Si bien es cierto que hay muchos momentos de acciones incomprensibles, lo cierto es que la sensación general es muy superior, con rutinas de inteligencia artificial más complejas.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!