La renovación del sistema Battle.net también trae consigo interesantes mejoras destinadas a crear una auténtica comunidad de usuarios. Las opciones son las típicas, pero su integración con el juego nos parece perfecta. Así, podemos crear listas de amigos (se puede usar Facebook para exportar listas de amigos) con los que disputar partidas rápidas en modo cooperativo o competitivo (de hasta 4 contra 4), o apostar por las fantásticas ligas clasificatorias. Aquí, disfrutaremos de batallas contra usuarios de niveles similares al nuestro (el sistema ya se encarga de buscarlos), para competir por una serie de puntos que luego quedarán reflejados en nuestro perfil.

Un sistema de logros marcará nuestros éxitos en las partidas. Ésta es una forma fantástica de ampliar las horas de juego de una forma amena. Y es que ¿quién no quiere fardar ante los amigos de tener todos los trofeos y logros disponibles?
Los
trofeos y logros obtenidos durante nuestras andadas por Wings of Liberty también quedarán registrados, así como partidas que luego podremos ver en solitario o junto a otros usuarios para analizar qué hicimos mal o fardar de estrategias infalibles (las estadísticas que se nos van presentando son realmente detalladas).
Por último hay que recordar que ahora resultará obligatorio estar conectado a Internet para disfrutar del multijugador, que se usa una ID Real para evitar los abusos de usuarios anónimos, y que se ha descartado la opción del juego LAN, lo que nos parece un paso atrás por mucho que se intente combatir contra la piratería. El chat por voz también falla más de lo que nos gustaría, al menos en nuestros equipos de pruebas.

La calidad gráfica del juego resulta sobresaliente, destacando la variedad de entornos por los que combatiremos. La opción de acercar el zoom nos permite apreciar con más detalles el gran trabajo realizado por Blizzard.
Espectacular y editable
Tal vez
StarCraft II no entre por los ojos a nivel técnico en lo que respecta a efectos gráficos, modelado de las unidades y estructuras, o el nivel de detalle de los entornos; más que por estos aspectos, Wings of Liberty destaca por la
genial calidad que atesora a nivel artístico. Tanto el diseño del mundo por el que nos movemos como las tropas que pululan por el mismo mantienen un nivel de cohesión tan grande, que sumergirse en él resulta tremendamente fácil. Por supuesto, los efectos como las explosiones, los rayos de luz, las vomiteras de los zerg o las bolas de energía Protoss son vistosos y muy atractivos, pero sin duda nos quedamos con su tremendo
diseño artístico. En este sentido, las secuencias de vídeo generadas por el propio motor del juego son sorprendentemente buenas y dignas de las mejores películas de ciencia ficción, lo que ya no nos extraña dada la trayectoria de Blizzard.
El juego además resulta muy asequible en lo que respecta a los
requisitos mínimos del sistema, funcionando en un amplísimo espectro de equipos con una fluidez que asusta. Sí, seguramente habrá juegos que a nivel técnico sean más espectaculares y brutos que StarCraft II, pero dudamos que haya muchos tan bien optimizados como éste. Además, para rizar el rizo, el juego cuenta con un acompañamiento musical a la altura de lo esperado y con un
doblaje al castellano y localización de todos los textos aparecidos en pantalla, de lujo.

La vida social de más de uno va a sufrir una barbaridad por culpa de StarCraft II y la renovada plataforma de juego en línea Battle.net. Y es que los duelos a muerte han regresado por todo lo con el mutlijugador de Wings of Liberty.
El
editor de escenarios cierra este apartado con un sobresaliente, pues como ya ocurriera con el original, dar vida a niveles de órdago dignos de los mejores diseñadores es toda una realidad gracias a las completísimas herramientas que Blizzard ofrece. Es cierto que a nivel de interfaz de usuario éste puede ser algo duro, pero está claro que cualquiera que le eche horas podrá sacar oro del editor de niveles.
Valoración de StarCraft 2: Wings of Liberty
Superar a todo un clásico es una tarea muy pero que muy difícil. Sin dar rodeos: Blizzard lo ha hecho. Y es que Wings of Liberty mantiene intacto el espíritu y el encanto que encumbraron a StarCraft a lo más alto volviendo a convertirse de nuevo, 12 años después, en uno de los principales referentes del género. Tradicional a más no poder, las batallas que presenta, el impresionante apartado multijugador con el que cuenta y la apasionante historia que narra, son sólo algunos de los elementos que lo van a mantener en nuestros equipos -y seguro que en el de millones de usuarios más en todo el mundo-, durante muchísimo tiempo. Es cierto que StarCraft II no es perfecto porque tiene sus fallitos, pero qué queréis que os digamos, éstos no son capaces de hacer sombra al aluvión de sensaciones positivas que transmite el juego nada más darle a Iniciar Partida.