Análisis: Condemned 2| 11 de marzo de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 7 |
La Flaqueza del Rudo
Uno de los puntos más criticados del primer Condemned, y no sin razón, fue el de la faceta de la investigación. Excesivamente guiada y con pocas alternativas resultaba ser una torpe y rutinaria recogida de pruebas con muy poca interacción. Desde Monolith se ha pulido muchísimo este aspecto dotando a esta faceta de un componente muy atractivo que nos permite escoger qué cosas queremos investigar y cuales no.
Desde identificar cadáveres, hasta seguir rastros de sangre o buscar números escritos en una pared en tinta invisible, la gama de situaciones que investigar es amplia y rica en Condemned 2, y en todo momento se nos deja a nosotros escoger que material emplear y de que manera acometer la recogida de pistas.
El inventario de accesorios para nuestras pesquisas no ha aumentado de forma notoria, pero si que ha sufrido diversos cambios y modificaciones que aumentan nuestra actuación en el proceso. Si mantenemos apretado el botón asignado en el pad a las herramientas accederemos a un menú donde podremos escoger entre la cámara de fotos, el Espectómetro, la Luz UV o el GPS. El GPS ofrece un mapa cenital de las estancias y sirve para orientarse en los laberínticos escenarios, la cámara de fotos sirve para enviar instantáneas al laboratorio de investigación de Rosa, el Espectómetro para localizar los aparatos que emiten zumbidos sónicos y la Luz UV para buscar rastros o pistas que, en principio, no son visibles para el ojo humano desnudo.
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Ethan Thomas ha caído en desgracia. Duerme en la calle, se relaciona con lo peorcito de la ciudad y se ve inmerso habitualmente en peleas y broncas callejeras. Cuando la policía recurre a él, tiene graves problemas con el alcohol; de hecho el síndrome de abstinencia atenaza a nuestro protagonista, de modo que será interesante beber algo de licor de vez en cuando para calmar su agitado pulso.
Otro de los movimientos inteligentes del juego en la faceta “detectivesca” es la de plantearla como unos minijuegos en la que al final del proceso se nos evaluará. De este modo según vayamos localizando pruebas mantendremos una conversación con Rosa en la que nos formulará una serie de preguntas. De la calidad de nuestras respuestas dependerá la correcta resolución del misterio, y al final de cada una de las investigaciones obtendremos una puntuación.
Aumenta la interacción en la parte de la indagación, pero también lo hace en la de las relaciones con los personajes y con los propios escenarios. Una curiosa adición a la fórmula la ofrece la de las “acciones sociales”, una serie de posibles respuestas que nos obligan a estar atentos y es que para pronunciarse requieren de que se pulse un botón en un momento concreto. En su mayoría son macarradas, cortes de manga o insultos, y no es que tengan una importancia relevante en la historia, pero funcionan de forma efectiva en el contexto del personaje.


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