Análisis: The Club| 25 de febrero de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 6 de 8 |
En segundo término, tan importante como sobrevivir es en este juego de acción el obtener altas puntuaciones. Los Kudos de PGR se tornan vulgares puntos en The Club, pero en ambos juegos la importancia de estos totales es similar.
Y por último, y probablemente como punto más importante queda el funcionamiento general del juego. Al igual que en videojuegos recientes de carreras como Sega Rally o PGR 4, el número limitado de circuitos nos emplaza a memorizar, pulir y perfeccionar nuestros trazados en éstos, por encima de dar la sensación de pretender abarcar muchas carreras de forma irregular. The Club, al igual que estos títulos de velocidad, pretende aportar solamente un buen puñado de estancias conminándonos a buscar el “trazado ideal”. De este modo como si un impacto en la cabeza fuera una curva perfecta, una voltereta con disparo fuera un derrape y el echar abajo una puerta a patadas para sorprender al enemigo fuera un adelantamiento inesperado, The Club se empareja de forma perfecta con simuladores de carreras, dando tanta importancia al qué hacer en cada momento por encima casi de nuestra habilidad con las armas.
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El multijugador de The Club es francamente interesante y alarga de forma considerable la vida útil del programa. Podremos jugar hasta cuatro amigos en la misma consola a pantalla dividida, o hacerlo junto con otros siete online.

A la asfixiante condición contra-reloj y de conocimiento de los escenarios del juego contribuye también otro aspecto paralelo a Project Gotham Racing, y es el del encadenado y soporte de los combos. De una forma increíblemente brillante el juego nos incita a matar al mayor número de personas posibles de la forma más continuada que podamos. De este modo vamos construyendo el combo con las muertes logradas, teniendo que mantener el ritmo y la cadencia en todo momento para construir una carrera contra-reloj de muertes en pos de lograr el mayor número posible de puntos. Si se interrumpe el combo éste irá descendiendo rápidamente y sólo podremos reactivarlo matando a alguien o disparando sobre las calaveras dispersas por el escenario que los incrementan, de este modo es fundamental recordar donde salen los enemigos, y calcular estratégicamente los momentos para recargar, pues cualquier descuido en estos aspectos podría ser fatal.
Otro factor que se nos puede atragantar pero que es parte de la esencia The Club son sus controles, que en la versión de Pc se resienten por un exceso de suavidad. El personaje en compatibles gira a gran velocidad como en cualquier otro shooter, mientras que en las versiones de consolas tarda mucho más en darse la vuelta en horizontal para asemejarse más a un apuntado realista que al clásico estilo arcade de los títulos de acción. De este modo, por ejemplo, para apuntar a nuestra espalda contamos con un botón que nos permite rotar 180º y que agiliza la lenta maniobra de volverse, sin embargo en Pc no es necesario ya que con un pequeño golpe de muñeca podemos mirar a nuestra espalda.


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