Análisis: TimeShift| 18 de diciembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 4 |
| Destrucción, sangre, futuro y fuego enemigo. Un efectivo combinado que perdura en el tiempo. |
Tras un fascinante desarrollo en el que hemos visto la tremenda evolución de este prometedor videojuego, por fin llega a nuestro país TimeShift. El juego de Sierra y Saber Interactive es una original propuesta basada en dinamitar las anquilosadas bases de los FPS, permitiéndonos jugar con el tiempo a nuestro antojo. Interesante, ¿no? |
TimeShift puede presumir de tener una de las fases de producción más desconcertantes de los últimos años. Presentado en sociedad en 2006 con una versión jugable para PC que no terminaba de encajar, su proceso de producción comenzó prácticamente desde cero para dar un giro radical a su historia, diseño y jugabilidad. Casi año y medio después, Timeshift ha mostrado su nueva apuesta, un auténtico caballo ganador que se ha apuntado a la escuela moderna de shooters futuristas, recogiendo numerosos clichés visuales del género; pero su jugabilidad, basada en alterar el tiempo a nuestro antojo, presenta las suficientes novedades como para convertirla en un juego muy recomendable.
El Dios del Tiempo
Olvidémonos ya del primer TimeShift, y centrémonos en el segundo que emerge sobre las cenizas de su predecesor para convertirse en un interesante título de acción con mucha personalidad y casi único en PlayStation 3.
El confuso y algo desdibujado guión de TimeShift nos traslada a un futuro a medio plazo en el que, por supuesto, las grandes corporaciones mandan, convertidas casi en fascistoides gobiernos con mucho de represión y poco de libertades.
TimeShift apuesta por una jugabilidad divertida, directa y fresca. El fascinante uso del tiempo en su mecánica de juego, le ayuda a diferenciarse de otros shooters del mismo estilo.
Resulta complicado entender la historia por la narración del juego, pero en esencia seremos anónimamente enviados a un viaje a través del tiempo, y deberemos tratar de evitar el robo de un traje por parte de un tal Doctor Krone, traje con el que se puede controlar el tiempo al antojo del portador.
Nosotros seremos quienes vayamos embutidos en el traje temporal, y controlaremos el tiempo a nuestro antojo. Y diréis… ¿Por qué el héroe no retrocede en el tiempo hasta antes de esta dictadura y pone las cosas en su sitio? Pues muy sencillo, porque en principio el traje es lanzado de una dimensión a otra, pero algo en uno de los viajes sale mal, y nos deja en mitad de dos mundos, en un momento alternativo que en realidad no ha ocurrido y del que deberemos salir.
Algo complicado, ¿verdad? No importa, el fuerte de TimeShift no es la historia, el fuerte de TimeShift son los poderes. Gracias al espectacular traje podremos retroceder, ralentizar o pausar el tiempo según deseemos, y siempre dentro de los márgenes que establece una barra de energía para medir el “poder temporal” que nos queda.
Esta barra se recarga sola, y la verdad es que lo hace realmente rápido. Si la agotamos bastará con ponerse a cubierto unos segundos y en seguida será rellenada. De hecho si hemos sido lo suficientemente hábiles como para, al congelar el tiempo, volver a un lugar escondido antes de que los soldados recuperen la movilidad y puedan vernos, tardarán un rato en encontrarnos.


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