Análisis: Need for Speed ProStreet| 17 de noviembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 5 |
Simulador-Arcade
Hemos dejado para el final la valoración del control de los vehículos debido a su radical importancia. Hay suficientes novedades en el manejo de ProStreet como para que cualquier fan de la saga se muestre incrédulo sobre la identidad del producto, pues esto para nada se parece a las entregas anteriores de Need for Speed.
Al contrario de lo que es habitual en la saga este juego se empeña en establecer una fuerte gradación en la velocidad que podamos alcanzar desde el principio hasta el final del modo carrera, por lo tanto será raro que en los comienzos pasemos de los 100 kilómetros por hora.
No es que ProStreet no goce de una fuerte sensación de velocidad como es característico en las series, sino que directamente los primeros vehículos que se ofertan no son en absoluto rápidos. Esto ayuda mucho a hacernos con el manejo del juego, pero la curva de aprendizaje es tan lenta y el modo carrera se dilata tanto que puede resultar algo frustrante a medio plazo. Por suerte o por desgracia esto dura demasiado tiempo, aunque tras las primeras horas de juego se nos comenzará a facilitar vehículos de mayor cilindrada y potencia.
El Día de Carrera es el plato fuerte de ProStreet. Torneos con pruebas muy variadas donde deberemos demostrar nuestras habilidades para salir victoriosos.
Debemos hablar muy positivamente de las reacciones del vehículo en curvas y de su excelente manejo tanto a velocidades vertiginosas como en lentos trazados. Los coches tiene el peso adecuado y transmiten una sensación estupenda, muy lejos de los bólidos voladores de los episodios previos.
Lamentablemente ProStreet queda literalmente en medio de las dos corrientes de aficionados a la velocidad. Ni tiene la profundidad de un potente simulador ni el sencillo manejo de un arcade, esta posición “entre dos tierras” puede pasarle factura al juego a nivel comercial, pues se trata de los dos núcleos duros de consumidores de productos de carreras.
ProStreet, en definitiva, ha hecho perder identidad a la saga, eso es indudable. En unos tiempos de grandes títulos de fuerte simulación siempre hemos apoyado la decisión de Electronic Arts de seguir ofertando un entretenimiento anacrónicamente arcade pero muy divertido y espectacular a fin de cuentas. Las ventas de este título quitarán o darán la razón en lo comercial a Electronic Arts, pero ProStreet como perteneciente a la saga Need for Speed es un notable esfuerzo por transgredir sus normas, y como título de conducción es una opción muy interesante.


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