Análisis: Rayman Raving Rabbids 2| 16 de noviembre de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
Minijuegos para hacer turismo
Dependiendo de nuestra elección, los escenarios cambiarán, presentándonos minijuegos que tan pronto nos situarán en las calles de París como en el interior de un peligroso volcán. Todo ello a través de diversas pruebas como una carrera de natación, un desafío de coches de choque en lo alto de un rascacielos o una divertida prueba donde asar unos pollos gracias a las llamaradas que echemos por la boca después de haber comido algunos pimientos chili.
No obstante, uno de los grandes problemas de la segunda parte de Rayman Raving Rabbids es que no es un título uniforme. Tan pronto podemos encontrarnos con situaciones verdaderamente desternillantes como con otras que parecen realmente de relleno. Así, pruebas brillantes como bailar en nuestro puesto de trabajo mientras que el jefe no observa chocan con minijuegos que, además de no hacer un conveniente aprovechamiento del wiimote, resultan monótonos y sin verdaderos alicientes desde el punto de vista de la jugabilidad.
El humor será un elemento fundamental en esta segunda entrega de Rayman Raving Rabbids. Una de las situaciones más cómicas la tenéis justo encima de estas líneas. ¿Quién no ha soñado alguna vez con hacer el ganso mientras que el jefe no mira? Aquí podrás y, de hecho, deberás hacerlo si es que no quieres perder con respecto a tus contrincantes. Todo ello con un límite de tiempo y teniendo cuidado de que el jefe no nos pille burlándonos de él.
De esta manera nos encontramos con pruebas como partidos de voleibol, una caza de mariposas o numerosas carreras de diverso tipo que harán uso de un nunchuk y de un wiimote a los cuales se les habría poder sacado un poco más de potencial. Esperábamos más ingenio, mejores ideas... pero nos hemos encontrado con una segunda entrega que, además de limitarse a repetir el concepto de los minijuegos del título anterior, se queda a medio camino de lo que debería haber sido una digna continuación de la admirada primera entrega de los conejos de Ubisoft.
Mejor en compañía
Rayman Raving Rabbids no es un título para disfrutar en solitario, ya que perdería muchos puntos, debido sobre todo a su escasez de opciones y a su corta duración. Tenemos la modalidad de personalizar nuestros viajes (seleccionando los minijuegos que queremos jugar, además de optar por un determinado sistema de puntuaciones) y de jugar libremente a cada una de las pruebas, pero ya no nos quedará mucho más por descubrir a no ser que nos vayamos a la Plaza.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!