Análisis: Sonic Rivals 2| 14 de noviembre de 2007 / Por David Navarro Blázquez | Página 2 de 3 |
Es importante destacar que se ha doblado el número de personajes respecto al primer Sonic Rivals. Si en el primero sólo podíamos controlar al propio erizo azul, Shadow, Nuckles y Silver, ahora también contamos con Tails, Metal Sonic, Rouge y Espio. Su diferencia es meramente estética, excepto para los movimientos especiales, pero se agradece algo más de variedad.
Frente a todo esto, hay que resaltar que el mayor hándicap de Sonic Rivals es, precisamente, la búsqueda de ese mantenimiento de la filosofía plataformera tan especial del Sonic de toda la vida. Si ya de por sí la saga es frenética, esta sensación, como es lógico, se amplia en un videojuego de carreras. Sin embargo, al querer mantener los elementos plataformeros se produce cierta confusión. La velocidad del juego no permite en muchos casos esquivar los obstáculo o enemigos de manera racional, sino por suerte. Esto hace que muchas veces fallemos y tengamos que volver a empezar la partida. Nos pasará en muchas ocasiones, hasta que memoricemos medianamente el circuito. Todo esto da como resultado final una mecánica de ensayo-error algo frustrante y la impresión de que los desarrolladores se han quedado a medio camino entre las plataformas y las carreras sin saber muy bien por cuál decantarse.
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Trampolines, raíles, loopings, turbos, patadas, movimientos especiales… Sonic y los demás personajes cuentan en este videojuego con todos los elementos “clásicos” del erizo, sólo que con un buen número de nuevos elementos destinados a facilitar los “piques” entre jugadores. Cada personaje cuenta con su propio estilo de ataques especiales, y no tienen desperdicio…
Entrelazando tramas
En cuanto a modos de juego, se han suprimido algunos y añadido otros. El núcleo del título sigue siendo la Historia. El argumento desarrolla cuatro tramas entrelazadas, por lo que eliges a una pareja de personajes para leer la narración desde su punto de vista y después puedes elegir a uno de los dos para correr. Sin ser una historia original ni profunda, guarda algunas sorpresas, y el matiz de las cuatro tramas, muy al estilo Pulp Fiction, incentiva la rejugabilidad, ya que cada una completa más lo que se nos cuenta.
El sistema en este modo es simple: vamos por un mapa en el que aparecen varios puntos que son pruebas a superar. Tenemos que ir una a una para desbloquear la siguiente, y no hay caminos alternativos. Éstas no sólo son carreras de uno contra uno, sino que hay de todo, desde la más simple contrarreloj hasta batallas a golpe limpio, pasando por pruebas en las que tienes que conseguir un determinado número de rings o eliminar a varios enemigos. Y por supuesto, al final de cada “mundo”, un jefe final, más difícil de vencer por el entrometimiento del otro rival -sí, aquí también estará presente- que por su fuerza.


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