Análisis: Table Tennis| 29 de octubre de 2007 / Por David Navarro Blázquez | Página 2 de 3 |
Una vez que hemos seleccionado el sistema que preferimos y comenzamos un partido, observamos el gran esfuerzo que Rockstar San Diego ha llevado a cabo para ofrecernos una jugabilidad soberbia. Cuando nos ponemos delante de la pantalla y cogemos los mandos la sensación inmersiva, ayudada por los mandos de Wii, se hace latente. La velocidad del juego es similar a la de los partidos reales, así como los movimientos y golpeos de los jugadores. Sin embargo, a veces se observan pequeños fallos en la I.A., así como algunos desplazamientos un tanto extraños de los jugadores.
Además de la dirección en la que queremos golpear la pelota, existen tiros con efecto, así como otros de ataque o defensa. Todos estos movimientos se realizan con la cruceta. Son en total cuatro golpeos diferentes: liftado (para atacar), corte (para defender) y efectos a izquierda y derecha. Cada uno es representado por un color y unas flechas que envuelven a la pelota cuando la golpeamos. Esto es de gran ayuda, ya que nos permite realizar un contragolpe (usando el mismo tipo de disparo que el rival).
En el comportamiento de la pelota existe un gran componente de aleatoriedad, siempre sujeto al tipo de golpe empleado, que le otorga al juego un componente imprevisible muy divertido.
Por otro lado, a medida que ganas puntos se va rellenando una barra de concentración que, cuando alcanza el tope, permite realizar varios disparos con mucha precisión y fuerza, que si van bien dirigidos son punto seguro. Estos se activan con el gatillo B del Wiimote, y colocan la cámara en un modo bala al más puro estilo Matrix.
No es difícil hacerse con el juego y ganar unos cuantos partidos al poco de empezar, aunque para ser un maestro hacen falta muchas horas de práctica. Aspectos como la colocación exacta del jugador o el ajuste del golpe hasta el límite mediante la vibración se van aprendiendo poco a poco. No obstante, es recomendable jugar en el modo Entrenamiento al principio para aprender bien los controles y no desquiciarse cuando las bolas no vayan donde se desee.
Al igual que en la versión de Xbox 360, disponemos de más de una veintena de estadios y once personajes. Cada uno con su propia personalidad, desde el estoico de Liu Ping hasta la irritable norteamericana Haley. No son jugadores reales, pero como si lo fueran. Cada uno tiene su propio estilo de juego y reacciona de manera diferente ante las adversidades.


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