Análisis: Perdidos: El Videojuego| 6 de marzo de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 5 |
También hay ocasionales escenas de acción. Concretamente cuatro a lo largo de la campaña completa, dos de huidas a través de la jungla y dos de empleo de armas. Las persecuciones a las que nos veremos sometidos se realizan con una vista desde atrás manejando el personaje sin tener control alguno sobre la cámara. De este modo sólo tenemos que empujar el stick hacia delante para correr y apretar los botones de salto y deslizamiento a tiempo para evitar los diferentes obstáculos. Las dos escenas son realmente breves y están situadas hacia el final de la aventura.
Lo mismo se puede decir de los tiroteos, por llamarlos de alguna manera. Concretamente hay dos escenas donde debemos usar el arma, pero no de una forma frenética o que entronque con títulos de acción, sino en la misma línea pausada del resto del juego, donde apuntaremos y dispararemos sin ninguna oposición.
Por último hemos dejado para el final las “memorias” del personaje. Según avancemos en Perdidos, iremos recuperando la memoria de forma progresiva, y por cada aspecto que recordemos tendremos que participar en el propio recuerdo sacando una foto del mismo. A menudo no sabremos que aspecto debemos retratar por lo confuso de los objetivos, y será habitual que el proceso se convierta en un “trial-error”, en el que obtengamos la fotografía solicitada más por casualidad que por méritos propios.
En pantalla Jack y Sayid junto al nuevo protagonista. El esfuerzo por captar el aspecto de los personajes de la serie da un resultado bastante correcto en lo visual, sin embargo no se ahonda nada en absoluto en sus historias, pese a que incluso seremos partícipes directos de algunas de ellas.

En suma este puñado de géneros son los que se encuentran en Perdidos, el videojuego, y todos se repiten en cada uno de los niveles de una forma casi obsesiva. Lo pequeño de los escenarios y los constantes y largos tiempos de carga que los separan reducen muchísimo el “tempo” del programa, y la bajísima dificultad de los retos nos permitirá solventar todas las misiones sin apenas esfuerzo. Estos factores se unen a la brevísima duración del título –en torno a las 5 horas-, y ésta sufre todavía más por la escasa rejugabilidad del título que no ofrece ningún incentivo a la hora revisarlo, tanto por la ausencia de desbloqueables que requieran de volver a terminarlo como por la inexistencia de más niveles de dificultad que el que se incluye por defecto. No obstante el juego, debido a su variedad, se sigue con cierto interés y magnetismo hasta su final, y resulta ser una experiencia razonablemente satisfactoria pese a su brevedad.


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