Análisis: Viking: Battle for Asgard| 21 de marzo de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 5 |
El juego cuenta a su vez con una cuidada climatología cambiante, aunque ésta no responde a patrones de tiempo real sino que basa su uso en un funcionamiento que enfatice los hechos dramáticamente. De este modo en las aldeas y en los lugares que vayamos liberando del yugo del ejército enemigo reinará la calma, habrá un sol radiante y se oirán a los pajaros piando. Sin embargo, cuando nos acerquemos a una base de los muertos vivientes la noche se cernirá sobre nosotros y a menudo habrá tormentas. La transición entre ambos efectos suele resultar brusca, pero el efecto está realmente logrado y pese a que sea algo chocante a los pocos minutos de partida nos parecerá un pleno acierto.
Musicalmente Viking es un juego “económico”, por decirlo de alguna manera. La banda sonora tiene un peso muy importante, pero se emplea con menos frecuencia de la que quizá fuera deseable. Eso si las partituras en las grandes batallas están dotadas de toda la espectacularidad y la épica que cabía esperar de un programa de estas características. Por último el juego llega a nuestro país traducido y doblado a nuestro idioma con un nivel muy alto.
Gráficamente estamos ante un título notable. La iluminación está muy trabajada, y algunos efectos como el del mar han logrado un resultado excelente. El modelado y animaciones de Skarin también rayan a gran altura.
Dioses Eslavos –Conclusiones
Viking es un juego de aventuras que acierta plenamente al enmarcar su historia en la poco habitual civilización vikinga. Empleando su rica mitología como contexto perfecto, y apostando por un estilo de fantasía que le va como anillo al dedo, el título logra una muy buena ambientación y supone un delicioso soplo de aire fresco para los habituales escenarios del género.
El funcionamiento de misiones se revela como un acierto total. Pese a que su corte es algo repetitivo –todas suelen derivar en lo mismo-, los diferentes escenarios y la sensación de que cumplirlas es realmente necesario nos empujan a solventarlas con notable interés. A esto contribuye de forma importante la posibilidad de enfocar su resolución con el sigilo o con tácticas “menos sutiles”.
El sigilo funciona razonablemente bien en parte por las irregularidades de la inteligencia artificial. Con serias deficiencias visuales y auditivas, las patrullas enemigas deambulan como almas en pena por los escenarios sin percatarse de nuestra presencia hasta que no estamos a escasos metros de ellos. Esta IA es, obviamente, lamentable, y no hay vuelta de hoja a la hora de valorarla, sin embargo los escenarios no dejan mucho lugar a la infiltración, y siendo como es un juego de acción bastante áspero se nos torna como un mal menor que potencia la posibilidad de pasar inadvertido, posibilidad que hubiera sido imposible de haber contado con enemigos más competentes.
En los combates podemos decir algo parecido. A menudo los rivales nos rodean en clara superioridad numérica, pero de forma incomprensible esperan pacientemente su turno para poder ir muriendo bajo nuestra espada en pequeños grupos. Igualmente un mal menor por necesario.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!