Análisis: Viking: Battle for Asgard| 21 de marzo de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 3 de 5 |
Hay dos formas de enriquecer estas, en principio, toscas acciones. En primer lugar podemos adquirir hechizos en las tiendas de las aldeas. Al inicio serán únicamente el poder del rayo, el del hielo y el del fuego, y se activarán de forma muy intuitiva con el gatillo superior derecho. Sin embargo conforme avance la aventura podremos ir enriqueciéndolos y hacerlos subir de nivel para aumentar su fiereza. Su uso consume una barra de energía roja que tenemos en el interfaz, barra que se rellena asesinando a enemigos.
La segunda forma disponible es la de acceder a las arenas y aprender nuevos combos. Éstos responden a los lapidarios nombres de El Martillo de Thor, La Maldición de Baldur o La Ira de Njord, y en esencia son nuevas combinaciones de botones para perfeccionar nuestras técnicas de combate. De este modo ampliaremos el rango de botones logrando el salto con golpeo –de gran poder- o la combinación de botón superior derecho del pad con botón de ataque fuerte que nos llevará a realizar una espectacular acción de desmembramiento.
Y es que la casquería es una de las señas de identidad del videojuego que nos ocupa. Habrá un porcentaje altísimo de combates que acaben con la mutilación del enemigo, y de hecho seremos premiados con importantes bonus cada vez que lo logremos. Cuando estemos atacando a un enemigo y éste se encuentre expuesto se nos indicará con una señal parpadeante sobre su figura, señal que nos habilitará para realizar uno de los salvajes ajusticiamientos. Decapitaciones, partir al enemigo por la mitad, amputación de extremidades… el abanico de ejecuciones está muy cuidado aunque peca de ser un tanto repetitivo, y saciará la sed de sangre de todos los amantes del gore.
Los dragones están muy presentes en Viking, y su actuación es decisiva a la hora de lograr nuestra victoria en una batalla. Deberemos localizar runas para poder invocarlos, y con un sencillo interfaz en forma de mapa, ordenarles qué zona del campo de guerra queremos que ataquen.
El Mundo de Midgard
Gráficamente Viking es un videojuego notable. Si bien queda muy lejos de impresionar, su acabado visual es muy competente, y está asentado en los pilares del buen modelado de personajes y de los cuidados e imaginativos escenarios.
Las texturas están muy poco detalladas, y el trabajo sobre los NPC no tiene precisamente una carga poligonal abrumadora; pero el conjunto funciona de forma muy efectiva, deparándonos una tecnología que sin alardear cumple perfectamente su cometido.
En lo positivo destaca el agua del mar que responde a una física de fluidos algo exagerada pero muy resultona; y también, por ejemplo, el efecto del hechizo de hielo sobre los enemigos, hechizo que les deja literalmente congelados en el aire a la espera de que les asestemos el postrero golpe final que los deje hechos trizas.


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