Análisis: Empire : Total War| 3 de marzo de 2009 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 3 de 4 |
Así habrá que tener en cuenta el viento y la dirección de éste para sacarle partido con nuestras velas, y sacarle partido extendiéndolas o recogiéndolas en el momento más preciso. Esto dependerá, sin embargo, del tipo de barco, puesto que la fuerza del viento afectará en mayor medida a un navío enorme que a uno más pequeño. Sin embargo son abundantes los detalles de realismo y precisión que el aficionado tiene ante sí, y que sólo el tiempo le ayudará a descubrir.
Las opciones de ataque son las que realmente le aportan a este Empire su verdadera fascinación en la vertiente naval, y de nuevo entroncan con las que ya pudimos ver en Imperial Glory. Los tipos de munición vuelven a ser tres, puesto que son los más emblemáticos de la época: Con las balas rasas practicaremos enormes daños en el casco, con la metralla causaremos sobre todo bajas en la tripulación, mientras que con las palanquetas arrasaremos velas y mástiles. La elección del tipo de munición, una vez más, acabará siendo determinante, y esto se debe a las decisiones estratégicas que el usuario tiene ante sí. Destruyendo velas podemos ralentizar el avance del buque enemigo dejándolo inmovilizado y convirtiéndolo en una presa fácil, centrando nuestra atención en el casco podemos tratar de hundirlo lo más rápidamente posible para que deje de ser una amenaza y, por último, acabando con su tripulación podemos facilitar un abordaje.
Precisamente la maniobra del abordaje es una de las más interesantes, aunque se encuentra quizá demasiado automatizada. Accediendo a ella el barco se situará de forma automática al lado del oponente y la tripulación tratará de tomarlo. Esto sólo puede darse de vez en cuando, debido a que requiere de circunstancias muy concretas que no siempre podremos provocar, pero cuando nos hacemos con un barco enemigo éste pasará a formar parte de nuestra flota con lo cual es un botín extraordinario.
La presencia de algunas unidades exóticas aporta el toque variado a las batallas de Empire. Este factor resulta especialmente agradecido en la vertiente multijugador, aunque esta vez se ha optado porque los países disponibles sean únicamente los de la campaña.

Como se puede notar en el análisis hemos mencionado varias veces a Imperial Glory. En primer lugar porque fue un videojuego precursor en localizar en la estrategia en tiempo real una época tan fascinante como la de la edad de los imperios, y en segundo porque adoptó con valentía la fórmula de las batallas navales. Sin embargo es en su acabado, ritmo y manejo donde ambos títulos difieren notablemente, especialmente en los combates marinos, y es que donde el videojuego de Pyro fracasaba ofreciendo una experiencia monótona, aburrida y excesivamente complicada de manejar. El juego de Creative Assembly, sin embargo, opta por un camino más profundo en su fondo pero decididamente sencillo en la forma. Todo un acierto por parte del equipo británico.
Conflicto Armado –Multijugador-
No obstante si la campaña individual ha sido tradicionalmente el santo y seña de la saga, el multijugador vuelve a rayar a gran altura, y es que en Creative Assembly descubrieron ya con Rome que la posibilidad de jugar contra otros seres humanos enriquece muchísimo la experiencia.
En Empire podremos jugar 8 usuarios simultáneamente en batallas rápidas que acabarán teniendo reflejo en las estadísticas del jugador y su clasificación global, accesible desde el propio menú multijugador. Aquí podremos consultar nuestros records de victorias, derrotas, etcétera, y además examinar los logros que hemos conseguido por alcanzar hazañas concretas en estas batallas.
Si bien Creative Assembly se toma ciertas licencias a la hora de sacrificar el realismo en pos de la jugabilidad, para la mayoría de elementos el respeto por la historia es exquisito. Los barcos, por ejemplo, están basados en planos del Museo Marítimo Británico.
Cuatro modalidades son las que ofrece Empire en este campo. La más clásica es la de las Batallas de Tierra que tienen como único objetivo el de acabar totalmente con el enemigo en 14 mapas que pueden alojar partidas de 1vs1, 2vs2 o 4vs4 según su tamaño. Las Batallas Marítimas son una de las lógicas nuevas incorporaciones, y tienen un planteamiento similar sólo que en el mar, ofreciendo idéntico soporte para un jugador contra otro, dos contra dos o cuatro contra cuatro en cinco mapas.
Asedio, por otra parte, ofrece un delicioso entretenimiento de sólo un jugador contra otro en el que uno de los dos adopta el rol del defensor de la fortaleza, mientra que el otro es el agresor. Se trata de una de las mejores modalidades, y aporta la posibilidad de disfrutar de estas fastuosas escenas sustituyendo la tradicionalmente torpe IA de estas circunstancias por el desafío del astuto enemigo humano.
En última instancia damos con Escenario, tres batallas históricas que podremos disputar en compañía. La primera de ellas es Brandywine Creek de 1777 para 1vs1, y que enfrenta a norteamericanos con británicos. La segunda es la de Porto Novo de 1759, con soporte también para 1vs1 y que enfrenta de igual modo a británicos con franceses, esta vez en alta mar. La última de ellas es la de Lagos, también de 1759 y también en alta mar, aquí dos comandantes franceses se enfrentan a sólo uno inglés en la última de estas batallas históricas.
En definitiva un fascinante multijugador que alargará de sobremanera la ya de por sí descomunal vida útil de las vastas campañas individuales del título que nos ocupa.
La Edad de los Imperios –Gráficos y Tecnología-
La saga Total War siempre ha sido un exponente en su faceta gráfica, y Empire no es una excepción. En esta entrega contemplamos un fascinante espectáculo que eleva la tensión, la majestuosidad y el carácter épico de sus batallas hasta nuevos exponentes.
Los tiempos de carga pueden ser largos en ocasiones, pero se hacen llevaderos con las memorables frases históricas de personajes de la talla de Sun Tzu, Cicerón, Federico II El Grande o Lord Nelson.
Especialmente brillante es su acabado visual si tenemos en cuenta el descomunal tamaño de sus mapas y la sobrecogedora cifra de tropas que puede llegar a darse cita en algunas batallas. Una fenomenal demostración de poder, mezcla de pirotecnia y de recursos, que inunda la pantalla de nuestro ordenador de humo, explosiones y cruentos combates.
Estamos ante un videojuego ciertamente exigente en la faceta tecnológica. Los
requisitos puede que no sean los más altos de Pc, pero si que son muy respetables para tratarse de un videojuego de estrategia. Si tenemos la fortuna de cumplir sobradamente con estos requerimientos daremos con un título apabullante en su faceta gráfica, donde todos los elementos brillan con luz propia. En cambio si, por desgracia, andamos más justos en lo que a equipo se refiere el videojuego no distará en demasía de lo visto en Medieval II, y es que deberemos sacrificar muchas opciones visuales para poder moverlo con fluidez.


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