Análisis: MotorStorm: Pacific Rift| 8 de noviembre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 2 |
| Agresivo e imprevisible, el brutal festival de conducción deja su huella en exuberantes junglas. |
Motorstorm camina firme hacia su segunda entrega, y lo hace con un nuevo y vertiginoso espectáculo de acción al volante. Más destrucción, más escenarios y más saltos… Diversión en estado puro para una saga a tener en cuenta. |
El debut de Motorstorm se produjo en nuestro país el pasado año 2007, y una vez superado la decepción inicial de su apartado gráfico, que poco o nada se parecía a las CGIs mostradas por Sony, lo cierto es que nos encontrábamos ante un videojuego de carreras fresco, ágil y más que recomendable.
Sentíamos una enorme curiosidad por comprobar la evolución de una saga tan prometedora como esta; y la verdad es que la segunda entrega, sin ofrecer grandes novedades, ha cumplido con nuestras expectativas. Lejos de amilanarse con lanzamientos de corte similar como el mediocre
Baja o el fantástico
Pure,
Pacific Rift demuestra con un gigantesco “aquí estoy yo”, que es un título de conducción arcade y brutal realmente notable.
Sugar Rush
Lo primero que notará cualquier aficionado que se siente a los mandos de este nuevo Motorstorm es la ausencia de barro y escenarios desérticos. Pacific Rift, haciendo honor a su nombre, se enmarca en un entorno paradisíaco, y por lo tanto varía también notablemente en sus facetas jugables.
De los 16 escenarios del nuevo Motorstorm, probablemente Sugar Rush es uno de los más completos. Su aspecto industrial descuidado esconde multitud de rutas y trampas.
Disputaremos carreras de hasta 12 participantes donde tendremos que lidiar con uno de los nuevos enemigos: El agua. Por un lado este líquido elemento tiene el efecto positivo de enfriar nuestro motor para que la aplicación del nitroso no tenga contraprestaciones, aunque también tiene una seria contraprestación y es que, como es lógico, recorrerla supondrá un frenazo importante a nuestra velocidad.
La lava tiene un efecto parecido en nuestro motor, pero justo a la inversa. Si pasamos cerca de ella nuestro vehículo se sobrecalentará, mientras que si entramos en contacto con el magma pereceremos. La mayoría de niveles con lava cuentan también con agua en determinadas partes, con lo cual pasar sobre un río será una estrategia muy adecuada para sobrellevar sus efectos.
Hay 16 circuitos en el juego, justo el doble que en el videojuego original, y Motorstorm basa su propuesta jugable en insistirnos en su memorización para exprimir nuestros tiempos al máximo y obtener buenos réditos. No obstante no sólo hay más carreras que en el original, sino que éstas gozan de un nivel de detalle y de posibilidades muy superior. Hay abundantes cruces, atajos, caminos secretos y rutas alternativas; y todo ello consigue que cada uno de los mapas tenga una vida útil muy dilatada.
En Pacific Rift se siguen a rajatabla la mayoría de patrones introducidos por vez primera en Motorstorm. Uno de los más divertidos es el que hace referencia al Nitro: Si abusamos de él el coche estallará.
Como siempre la penalización por errores es enorme, y será de lo más habitual morir al caer por un precipicio, por llevar al límite a nuestro vehículo o por pisar la lava. El propio concepto de la jungla como lugar confuso y de caminos no demasiado marcados contribuye a que únicamente invirtiendo un buen puñado de horas podamos tener claro cuál es la mejor ruta.
Para este factor resulta determinante también la clase de automóvil que escojamos, donde Pacific Rift sigue una línea continuista con respecto al primer Motorstorm, aunque algo más acusada en esta ocasión. De nuevo los vehículos ligeros priman la velocidad y la maniobrabilidad sobre la fortaleza; mientras que los más grandes son auténticas bestias rocosas y resistentes, menos veloces y manejables pero devastadoras en un mano a mano contra sus competidores más pequeños.
La posibilidad de jugar a pantalla dividida para hasta cuatro jugadores al mismo tiempo es una de las modalidades estrella de Pacific Rift. ¡Prepárate para organizar carreras de Monster Trucks con tus amigos!
Off-Road Flying
En términos de controles Motorstorm: Pacific Rift sigue a rajatabla los pilares impuestos por la primera parte, aunque en esta ocasión se olvida casi por completo del sensor de movimiento que incorpora Sixaxis y que fue uno de los principales pilares de la primera entrega.
Así manejamos el vehículo con la palanca izquierda, quedando la derecha para el movimiento de la cámara. El botón inferior del pad se emplea para el turbo, el derecho para el empleo del freno de mano y el superior, el triángulo, para mirar hacia atrás. Los gatillos, por último, sirven para acelerar y frenar.
Los botones superiores de nuestro mando de PlayStation 3 se emplean para los movimientos de agresividad, que obtienen su lugar primordial en esta secuela. Así, si pulsamos el botón izquierdo o derecho y vamos, por ejemplo, en una moto, nuestro piloto golpeará con el brazo hacia la izquierda o derecha a un contrincante con la intención de derribarle. Cada vehículo tiene su propia acción concreta y con los camiones es particularmente brutal, pues emplea el turbo para realizar un brusco movimiento al lado que escojamos para empujar a los oponentes.


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