Análisis: Destroy All Humans! Big Willy| 19 de abril de 2008 / Por David Navarro Blázquez | Página 1 de 2 |
| El malhumorado y burlón extraterrestre emprende de nuevo la conquista de nuestro planeta. |
El primer Destroy All Humans! de Wii nos trae nuevas historias disparatadas y armas para poder seguir machacando humanos como nos plazca. De nuevo de la mano de Crypto y Pox jugaremos hilarantes y macabras misiones con el fin de mantener en pie nuestra cadena de comida rápida: Big Willy. |
El videojuego es una industria cultural en crecimiento. Los resultados de la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (ADESE) del año pasado así lo avalan. Actualmente, el ocio electrónico mueve más dinero que cine y música juntos y, sin embargo, aún quedan muchos problemas sin resolver que perjudican especialmente a los usuarios.
Uno de ellos es el de la repetición de fórmulas. Año tras año vemos como muchas sagas que comenzaron con ideas frescas e innovadoras se anquilosan y pierden fuelle, se conforman con lo que tienen y sacan títulos con escasas novedades. Reafirman su IP con una trama continuista y lo que en un principio era un juego fresco y de gran calidad termina perdiendo muchas de sus cualidad.
Esto no es una crítica a Pandemic o a Destroy all humans! solamente, sino algo en lo que la gran mayoría de desarrolladores y distribuidoras del sector pecan en exceso. Por supuesto, tampoco estamos diciendo que este nuevo título sea malo, pues sigue teniendo la calidad de sus antecesores aunque, lógicamente, tres años después de la salida del primero.
Coches, papeleras, puestos de comida, edificios... Cualquier cosa puede ser manipulada o destruida. Y de múltiples maneras. No es un mundo demasiado abierto, pero sí ofrece muchas posibilidades.

Sabrosos perritos calientes
La historia de Big Willy Desatado se inserta entre los sucesos del último título y lo que ocurrirá en el próximo de la serie, que de momento está previsto que salga para Xbox 360 y PS3. En esta ocasión volveremos a tener como protagonista a Crypto, el malhumorado extraterrestre de origen furón que tanto ama la vida en nuestro planeta y tanto se divierte torturándonos y matándonos de las maneras más macabras y divertidas. A su lado estará Pox, que seguirá siendo la cabeza pensante. En esta ocasión, éste ha creado su propia cadena de comida rápida y, ¿qué mejor carne para hacer los mejores perritos calientes que la humana? Al fin y al cabo de estos hay por todos lados... Sin embargo, los furones no lo tendrán fácil, pues se las tendrán que ver con activistas, prensa y líderes humanos de todo tipo con el fin de que nadie destape su gran negocio.
Para ello deberemos cumplir una serie de misiones en un entorno medianamente abierto, aunque no tanto como otros juegos de estilo sandbox. No podremos disfrutar de los escenarios a nuestro antojo y la sucesión de misiones se presenta un poco lineal, si obviamos las secundarias. Y es que, junto con la treintena de principales tendremos otras tantas alternativas que refuerzan la trama y mejorar las prestaciones físicas y del arsenal. Éstas son muy útiles y totalmente recomendables de hacer.
Una de las mayores novedades el juego respecto a otras versiones es la presencia e Big Willy, la mascota de la cadena de restaurantes, un arma devastadora disfrazada de muñeco gigante que puede destrozar todo lo que se le cruce por delante.

Aunque no hablamos de un juego especialmente difícil, en algunas ocasiones, sobre todo al principio y hasta que nos adaptemos a los controles, nos podemos encontrar con que tenemos que repetir varias veces la misma misión. La adaptación a Wii no es mala, aunque al principio dará algunas dificultades y resulta un tanto incómoda. Con el joystick manejaremos a Crypto y con los distintos botones realizamos las acciones tradicionales de todos los títulos de la saga: saltar, disparar, controlar humanos... El problema es el manejo de la cámara. Se realiza con el apuntado del Wiimote, que deberemos mover en la dirección que queramos. Esta función se antoja algo problemática en algunas ocasiones en las que el mando no responde bien, y además es muy poco cómodo tener que estar apuntando a la pantalla continuamente.


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