Análisis: Destroy All Humans! Big Willy| 19 de abril de 2008 / Por David Navarro Blázquez | Página 2 de 2 |
Cómo matar a un humano sin dejar de ser gracioso
En cuanto a los vehículos, manejaremos a Big Willy y al platillo volante de manera parecida, aunque en el caso de este último hay que tener en cuenta el movimiento vertical, que se realiza girando el Wiimote. Big Willy es una de las mayores novedades del juego. La mascota de la cadena de restaurantes en realidad es un arma devastadora disfrazada de muñeco gigante que puede destrozar todo lo que se le cruce por delante. Es realmente divertido ver cómo los humanos corren despavoridos o mueren aplastados mientras el toque de humor propio de los furones está presente.
En cuanto a las armas que porta Crypto, hay pocas novedades, pero siguen siendo tan disparatadas como siempre: junto con el lanzador de rayos, el Zap-O-Matic, estarán presentes la sonda anal que entra por ahí mismo y hace que el cerebro humano salga cual corcho de botella, el convertidor de zombis o el desintegrador. También podremos hacer perrerías a los terrestres gracias a nuestro poder mental. Seremos capaces de lanzarlos por los aires, meternos en su cuerpo o controlarles mediante telequinesia. Todo muy cruel, pero aderezado con ese humor negro presente desde el principio en esta saga.
No es muy lógico ir por la ciudad siendo un extraterrestre asesino. Por lo general, la gente correrá despavorida y los policías te atacarán aunque, inexplicablemente, en algunas ocasiones pasarán por tu lado como si nada.
Además de la historia principal, Big Willy Desatado cuenta con un multijugador limitado pero divertido que requiere de dos Wiimotes y dos Nunchuks, pues no tiene online. Consiste en cuatro misiones, dos competitivas y dos cooperativas nada originales, como proteger un edificio de los humanos o robarle la bandera al contrario. En ellas se puede elegir el límite de tiempo, el mapa y la dificultad.
Desfase visual
Si hay un punto especialmente negativo en la saga Destroy all humans!, es su apartado gráfico. Desde el primer título, éste ha sido su punto flaco. Todo el juego tiene una apariencia de la generación pasada, con muchos planos y modelados sin detalle. Si a esto se le suma un aspecto extrañamente borroso en casi todos los elementos del juego y una línea de horizonte muy limitada, el resultado no es especialmente satisfactorio. Además, a esto hay que sumarle algunas malas animaciones de los personajes humanos, que se meten en los coches atravesándolos literalmente, los giros bruscos de los coches, que parecen más bien ir por raíles y algo de popping. El único que se salva es el protagonista, que sí está a la altura de lo que a un juego de Wii se le debería exigir.
Para conseguir mejoras en las armas y en tu físico deberás recolectar raíces cerebrales que se extraen de los humanos y balizas por todo el mapa, además completar las misiones principales y secundarias.
En una línea muy distinta al apartado gráfico, el sonoro brilla por encima de muchos otros juegos. Al doblaje se le ha dado emoción y un humor propio de la cultura española, con chascarrilos y jerga tradicional. No faltarán alusiones a series españolas como los Hombres de Paco o los Serrano (hay que tener en cuenta que Crypto es un apasianado a la caja tonta), así como guiños al mundo del videojuego. Los efectos de sonido también brillan en gran medida y harán que la muerte de cualquiera que pase por la calle resulte cómica.
La combinación de estos dos apartados resulta algo extraña, ya que no es común ver tal diferencia de calidad entre unos y otros. No obstante y gracias al segundo de ellos se logra cierta ambientación setentera que, añadida a una buena calidad de imagen, hubiera aumentado muchos enteros.

Valoración de Destroy All Humans! Big Willy Pese a flojo apartado gráfico propio de hace más de tres años, Big Willy Desatado no es un mal título. No es el mejor de la saga, los controles son algo toscos y le falta innovación. Sin embargo, sigue siendo tan divertido como el primero, su doblaje es de calidad y demuestra que éste se puede adaptar a nuestra cultura si desde las desarrolladoras y distribuidoras se le pone interés. Además, sin ser la mejor de la serie, la historia incita a seguir jugando. La llegada a Wii podría haber sido mucho mejor si Pandemic se hubiera tomado más tiempo pero, al menos, merece ser jugado. |



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