Análisis: Resistance 2| 22 de noviembre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 3 |
La IA del enemigo también ha progresado en consonancia, y hace de las Chimeras un enemigo desafiante y sólido. La primera entrega era bastante competente en este campo, sin embargo la segunda ha servido para progresar mucho en este factor. Cada tipo de rival tiene un comportamiento y una agresividad distintas, y los diferentes tipos de infantería oponente emplean sus fortalezas y tratan de cubrir sus debilidades apoyándose en sus compañeros.
Cuando Resistance 2 nos pone frente a frente con varias decenas de criaturas el jugador decide de forma inconsciente cuál es el más feroz de los enemigos, y trata de ir a por él para debilitar al grupo. Las Chimeras funcionan realmente bien en equipo, y la táctica de debilitarles en su campo más fuerte acaba haciendo que caigan de una forma más efectiva que disparando indiscriminadamente a todo lo que se mueve.
El comportamiento de nuestros colegas también ha mejorado sensiblemente, y se convierten en una ayuda mucho más efectiva que en el original. Su capacidad para abatir criaturas ha aumentado exponencialmente, y serán incluso especialmente certeros con Chimeras de las que ni siquiera nos habíamos percatado y que amenazan nuestra integridad. Estos detalles en un juego en el que pasamos tanto tiempo acompañados, como es el caso, acaba siendo fundamental.
Hay cinco niveles de dificultad en Resistance 2. Tres están disponibles al inicio, mientras que para desbloquear los extras hay que terminar la campaña.
Yo Soy la Guerra
Nathan Hale experimenta algunos cambios en su forma de afrontar el conflicto, y son sutiles diferencias que separan el aspecto jugable de esta segunda entrega del de la primera.
En primer lugar hay que advertir que en esta ocasión se nos incluye una limitación de armas, que ayuda a incrementar el componente estratégico del título. En el original el arsenal con el que podíamos cargar y de entre el cual podíamos elegir era ilimitado, de modo que podíamos llevar con nosotros cualquier elemento que recogiéramos. Esta vez sólo son dos al mismo tiempo las que podemos emplear, y esto incrementa severamente el componente táctico pues debemos saber a qué vamos a enfrentarnos a continuación para pertrecharnos en consonancia.
Las armas siempre han sido uno de los pilares de los juegos de Insomniac, tanto por su variedad como por su desaforada originalidad. Resistance 2 no es ninguna excepción, y pese a que recicla abundantes elementos del arsenal de la primera parte, también realiza una serie de nuevas incorporaciones de mucho interés para lograr el total de 12 armas que encontraremos.
Hay nuevas granadas como la Spider Grenade que hace saltar tallos que acaban con los enemigos, el nuevo rifle de francotirador capaz de disparar tres balas con un solo golpe de gatillo, o el Magnum que con su modo de disparo alternativo hace estallar las balas en el aire.
Los monstruos gigantes son el mayor reclamo del videojuego. Insomniac ha dado en el clavo con sus diseños, y vuelve a demostrar que a la hora de innovar en criaturas y armas no hay quien les gane.
El título de Insomniac, además, se apunta a la nueva fiebre de los shooters que opta por eliminar cualquier rastro de la barra de salud, y en esta ocasión se escoge el clásico “ponerse a cubierto para recuperar vida” que tan buenos resultados dio desde su aparición en la saga Halo. Esto supone suprimir los botiquines y demás elementos que sí se encontraban en el original, pero también se agiliza algo el progreso en los combates.
Cualquier estrategia será buena para superar los desafíos de la campaña, que alcanza sus cotas más altas en los masivos enfrentamientos contra los gigantescos jefes finales. Los instantes más fantásticos del videojuego se derivan directamente de estos momentos, donde Resistance 2 demuestra el acierto de su nuevo prisma.
La campaña individual es larga y potente, pero cuando el título de Insomniac libera todo su potencial es cuando nos incorporamos a su fascinante multijugador. Aquí Nathan Hale y compañía dan el do de pecho, consolidando una de las experiencias más masivas que se pueden encontrar en consolas en estos momentos.
El cooperativo para 8 jugadores a través de PlayStation Network es uno de los principales reclamos de Resistance 2, aunque también podremos disfrutar de él a pantalla dividida.
¿Batallar? Mejor en Compañía
Si debemos empezar por una parte del multijugador de Resistance 2, ésta debe ser la del modo cooperativo, uno de sus principales reclamos. Hasta 8 jugadores pueden terminar la campaña conjuntamente, lo cual dispara su calidad e interés. El título no ofrece nuevos capítulos para esta modalidad de juego acompañado, sino que lo que hacemos es volver a afrontar idéntica campaña. No obstante, y al igual que en videojuegos recientes como Call of Duty: World at War o Gears of War 2, la experiencia de jugarlo solo a acompañado es tan diferente que merece la pena disfrutarlo dos veces.
Cada jugador escogerá su clase de entre las tres posibles, cada una de ellas con sus propias armas, y habilidades. El soldado carga con un cañón ametrallador que tiene como segunda opción la de crear un escudo de protección bajo el cual puede cobijarse todo el equipo. El miembro de operaciones especiales cuenta con un fusil de gran precisión y la posibilidad de volver a suplir de munición al resto de sus compañeros, su carácter delicado viene dado por ser el que menos salud tiene de los tres tipos. Los médicos, por último, pueden robar energía a los enemigos y la disparan hacia sus compañeros para reponerles.


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