Análisis: Mass Effect: Bring Down the Sky| 14 de marzo de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 3 |
La Llegada del Héroe
El Cielo se está Cayendo actúa a modo de misión secundaria, de modo que no se encuadrará en el hilo argumental principal ni tan siquiera recibiremos notificación alguna por parte del consejo de donde o como debemos actuar.
La expansión simplemente aparecerá cuando pisemos el satélite X-57, enmarcado en el cúmulo Exodus. Este pequeño sistema cuenta además con los planetas Loki, Dorr y Tyr, no explorables, y con Terra Nova la bulliciosa urbe amenazada por la caída del meteoro, y emplazada en un planeta que no pisaremos en ningún momento.
De este modo la única adición que la expansión aporta al universo Mass Effect es la del propio planeta X-57. Una vez sobre éste recibiremos una señal de alerta de Kate Bowman, una de las ingenieros del lugar que nos advertirá de la amenaza Batariana y de la imperiosa necesidad de abortar sus planes en menos de cuatro horas, –plazo que, en realidad, no nos afectará de ninguna manera-.
La expansión nos deja una excelente escena de acción en su recta final. Nos enfrentaremos al cabecilla de los terroristas, y deberemos acabar con el núcleo fuerte de sus tropas en un gran salón cuidadosamente decorado.
Así accederemos al mapa del desértico planeta con sólo un puñado de puntos que visitar. Concretamente tres estaciones de prospección, tres antorchas que apagar y el edificio principal de la colonia.
Lo principal es la tarea de desactivar estos potenciadores que empujan al satélite hacia el planeta, pero también daremos con un personaje que solicitará nuestra ayuda para ayudarle a encontrar el equipo de científicos que hay en cada estación.
Las antorchas, por su parte, están protegidas por torretas de defensa, y una vez dentro las tres tienen la misma estructura, con un salón de tamaño medio donde deberemos hacer frente a la resistencia Batariana, generalmente compuesta por cuatro o cinco unidades de infantería y alguna bestia de combate –similar a perros-.
Una vez apagadas las tres antorchas toparemos con el segundo comandante de los terroristas con el que podremos luchar o al que podemos tratar de convencer de que se encuentra en un error. Primera decisión ética de la expansión. Hagamos lo que hagamos obtendremos los códigos para entrar en el cuartel general situado al norte del planeta, y ahí poder hacer frente a Balak, el superior del comando terrorista y solventar la situación.


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