Análisis: El Increíble Hulk| 13 de junio de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 2 |
De este modo se puede afirmar rotundamente que reducir a cenizas el escenario es el único elemento realmente atractivo de Hulk, y eso como carta de presentación es francamente pobre, sobre todo cuando esta clase de diversión, obviamente, se agota a los escasos minutos de destruir y arrasar.
Hay que decir a favor del juego que prácticamente la totalidad del escenario ofrece alternativas de interactividad. De este modo podemos coger cualquier objeto, armarnos con él como escudo, utilizarlo como arma contundente o incluso lanzarlo por los aires. Los escenarios, además, presentan multitud de alternativas, ya que gracias a la capacidad de salto de Hulk podremos subir a los edificios y agarrarnos de sus paredes.
La interactividad, no obstante, también se ramifica en otras direcciones y es que con unos cuantos puñetazos seremos capaces de echar abajo cualquier edificio de la ciudad, dejándolo literalmente reducido a un puñado de escombros. Lógicamente esto levantará una gran atención entre el ejército, y cuanto más caos sembremos más amenazas se cernirán sobre nosotros.
Podremos coger una gran cantidad de objetos para lanzarlos o armarnos con ellos. Impagable enzarzarse en una pelea contra otra criatura gigante a golpes de camión.
Sin embargo debemos insistir en que si lo más divertido de un videojuego es saltarse a la torera la campaña principal y cualquier propuesta de sus desarrolladores, y dedicarse a crear el caos en los mapeados es que definitivamente no se han hecho las cosas correctamente. Y es el triste caso de Hulk.
Poco Impresionante en lo Visual
Las adaptaciones de películas al videojuego suelen ser por lo habitual lamentables en lo jugable y realmente modestas en lo visual. El Increíble Hulk a pesar de superar la media siendo discreto en sus aspectos más puramente relacionados con la jugabilidad, cumple con su condición de modestia gráfica.
¡Juguemos a los parecidos razonables! En pantalla Liv Tyler… ¿Que no te lo crees? Nosotros tampoco.
Con ánimo de destacar lo positivo sobre lo negativo comenzaremos por lo más vistoso, recalcando que el modelado de Hulk es bastante bueno, y sus animaciones a la hora de saltar, golpear o agarrar están bien conseguidas. Hasta ahí lo bueno.
Tristemente el resto de aspectos no están a la altura de lo que podemos esperar de un videojuego Next-Gen, y probablemente el juego acuse de sobremanera el desarrollo simultáneo para otras plataformas como PlayStation 2, a años luz en términos de hardware.
Las texturas son irrisorias, los efectos visuales toscos y la distancia de dibujado resulta poco menos que insultante. El nivel de detalle de los ciudadanos que pasean tranquilamente por las calles es muy bajo, los vehículos tienen un número de polígonos reducido, y los enemigos parten de la dura premisa de contar con unas decisiones de diseño difíciles de comprender, como las de los robots u otros rivales de proporciones gigantescas.
El modelado del protagonista está razonablemente bien conseguido, y sus animaciones son muy competentes. No podemos decir lo mismo del resto de escenarios y personajes, muy pobres en términos de diseño y acabado.
En lo sonoro la música no resulta molesta aunque desde luego no es muy inspirada, y el doblaje no es el de la película en nuestro país, aunque el nivel de las voces de los actores –interpretes habituales de localización de videojuegos al español- es adecuado.

Valoración de El Increíble Hulk Lo peor que se puede decir de un videojuego es que sea aburrido, y eso es precisamente lo que ejemplifica a corto-medio plazo El Increíble Hulk. Discreto apartado gráfico, notable vertiente destructiva y escasa diversión son sus principales puntales. Con un puñado de buenas ideas, convenientemente saqueadas de su predecesor desarrollado por Free Radical, el juego tropieza en el resto de aspectos, quedando muy lejos de sus expectativas. |



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