Análisis: Warhammer 40K: Dawn of War 2| 18 de febrero de 2009 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 4 |
La Niebla de Guerra vuelve a hacer acto de presencia, aunque en esta ocasión con un estilo mucho más sutil y acertado que el de su predecesor. En el primer Dawn of War ésta era un agreste telón oscuro que no nos permitía ver prácticamente nada más allá de unos metros alrededor de nuestras tropas. En la secuela el efecto se mejora muchísimo al optar por una especie de degradado que hace que a media distancia veamos con detalle el escenario, pero no a los enemigos que lo pueblan.
Por lo demás el videojuego ha experimentado una mejora general bastante aceptable, con especial énfasis en algunos detalles como los efectos visuales, el fuego y las explosiones y determinados reflejos, brillos y matices aparentemente menores como las sombras de las nubes, el polvo, la lluvia y otros elementos de similar corte. Las animaciones de las muertes especiales, por otra parte, vuelven a ser uno de los mejores titulares que nos deja la experiencia visual del título.
En un equipo de pruebas de la redacción –AMD 4200 X2, 8800 GT, 2 Gb Ram- hemos obtenido unos resultados francamente buenos maximizando las opciones gráficas y con una resolución de 1680x1050, disfrutando en todo momento de una tasa de imágenes por segundo ligeramente por encima de los 30 FPS con alguna esporádica y aislada caída. En un ordenador más cercano a los
requisitos mínimos el resultado ha sido igualmente satisfactorio, aunque con el lógico sacrificio en las opciones y el aspecto general del videojuego. Cabe destacar que algunas opciones concretas como las texturas en calidad Ultra requieren de contar con Windows Vista para 64 Bits.
La faceta sonora, por su parte, cuenta con los estándares de calidad de todo producto de Relic. Los efectos son irreprochables, con una veracidad y realismo fuera de toda duda, que ayudan a construir la inmersión en batalla de la que tanto se beneficia el título. A nivel de banda sonora Dawn of War II ofrece una fascinante selección de temas épicos que casan a la perfección con la idiosincrasia de la saga. La versión de Steam testeada nos ha dado algunos problemas a la hora de localizar sus voces a nuestro idioma de modo que, de momento, el del doblaje es un apartado que no podemos valorar. Será cuando el juego esté a la venta el momento en que nos haremos con una edición retail para actualizar el análisis y hablar de este factor con conocimiento de causa.
En pantalla se pueden comprobar las opciones gráficas que oferta Dawn of War II. Una detallada serie de parámetros que podremos alterar a nuestro gusto para adaptar el juego a las posibilidades de nuestro equipo.
Puño de Acero –Conclusiones-
Casi cinco años han pasado desde el lanzamiento del primer Dawn of War, y durante todo este tiempo hemos recibido abundantes expansiones que añadían razas y seguían explorando la propuesta jugable del original, y ésta parece ser la misma línea que seguirá la segunda parte.
Con el nuevo Warhammer 40.000 Relic vuelve a empezar de cero, y apuesta de nuevo por una fórmula distinta y por un número reducido de razas, con la más que probable apuesta de ampliar ambas facetas con los anunciados contenidos descargables y las casi seguras expansiones. Lo cierto es que con Dawn of War II la saga puede descansar tranquila, puesto que se abre un nuevo filón de unas dimensiones artísticas fascinantes.
En el videojuego que nos ocupa encontramos, en primer lugar, una campaña apasionante. Cambiando todo lo que podemos esperar de un RTS al uso, Relic ofrece una reformulación completa de conceptos que encantará a unos y que horrorizará a otros por su cambio radical, pero que es innegable que atesora una calidad sencillamente impresionante.
Los jefes finales son otro de los elementos que no se encontraban en el primer videojuego. Serán poderosas figuras enemigas de enorme resistencia y demoledores poderes.
Quienes se vean decepcionados por el Modo Historia, sin embargo, tienen en el multijugador el mejor nexo de unión posible con su predecesor, y es que es aquí donde Dawn of War II mantiene casi inquebrantables los lazos con el primer Dawn of War. Cuatro facciones con un balance exquisito para evitar desigualdades, cinco mapas con un diseño cuidado de una forma exquisita, y dos modalidades de juego para hacer las delicias del usuario y multiplicar la vida útil del videojuego de forma exponencial.
No podemos olvidarnos de otra opción que, esta vez, enriquece el modo individual, un cooperativo para dos jugadores. Gracias a esta modalidad podremos superar la campaña al completo acompañados con el incremento de diversión y posibilidades que ello conlleva, además en todo momento nuestro amigo podrá incorporarse o abandonar la partida sin afectar al desarrollo de la campaña que seguirá su curso de forma independiente.
En términos de IA hemos pasado antes por encima esta faceta, aunque ahora trataremos de dar unas rápidas pinceladas. El trabajo de inteligencia artificial, decisivo en un RTS, es francamente satisfactorio en este campo. Tras pasar varias horas completando la campaña y contra el ordenador en los modos escaramuza, hemos observado algunas conductas extrañas e incluso estáticas, pero éstas han sido muy ocasionales. Por lo demás el de Dawn of War II es un enemigo apasionante en la vertiente táctica, pero excesivamente limitado en su poder ofensivo en los dos primeros niveles de dificultad –Recluta y Sargento-, lo que acaba haciendo de algunos niveles un sencillo correcalles donde la táctica, las mejoras y el empleo de coberturas no acaban teniendo un gran peso. El estratega que de verdad desee sacar todo el partido del videojuego, y que busque exprimir el jugo de su fantástica propuesta jugable debe optar por los niveles de Capitán y Primarca, los dos superiores, donde el poderío de los oponentes saca lo mejor de nosotros mismos y dispara las posibilidades que realmente esconde el videojuego.
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Relic aporta algo totalmente diferente en cada proyecto que aborda, y es una de las compañías que más está haciendo avanzar al género de la estrategia en tiempo real. Dawn of War II es sólo un ejemplo más.
Lo que siempre es un reto es, sin embargo, la presencia de los jefes finales al concluir determinados niveles. En ocasiones algunas de las misiones que podremos escoger versarán sobre asesinar a un jefe de facción rival, así pues deberemos recorrer el mapa buscándolo, para acceder al lugar donde éste se esconda. En la parte superior aparecerá su barra de energía y deberemos usar todos los medios a nuestra disposición para tratar de acabar con él. Se trata de enemigos tremendamente desafiantes sea cual sea el nivel de dificultad escogido, y su aparición traslada el atípico concepto de los Jefes Finales de juegos de acción y aventuras a la estrategia con brillantes resultados.
No podemos concluir el análisis sin hacer mención a dos elementos muy importantes. El primero es el factor rejugable intrínseco a la libertad que el título nos otorga a la hora de avanzar por las regiones y aterrizar en los planetas. Está claro que el corte de las misiones suele ser similar, al fin y al cabo hablamos de un RTS, pero las posibilidades de escoger uno u otro camino con diferentes variantes de armas y características para los diferentes momentos merecen ser probadas. Por otro lado tampoco podemos dejar pasar el fantástico trabajo de mapeado que Relic ha llevado a cabo con el videojuego. Los mapas son pequeños, compactos y con un nivel de detalle tremendo tanto en la faceta individual como en la del multijugador; cada rincón de los niveles está mimado al detalle, y es el secreto de que el programa no acabe cayendo en lo repetitivo, pues siempre ofrece alternativas y nuevas rutas.
El videojuego, por último, incluye logros puesto que pertenece a la modalidad de Games for Windows Live, lo que hace que requiramos de una cuenta de este tipo para acceder a las modalidades de juego on-line. Nuestro GamerScore podrá enriquecerse con 49 “achievements” para 1.000 puntos, y disfrutaremos del soporte y los servidores que caracterizan a este servicio de Microsoft para Pc que cada vez gana más peso.

Valoración de Warhammer 40K: Dawn of War 2 Dawn of War II no reinventa la estrategia en tiempo real, pero aporta su granito de arena a la hora de ampliar las perspectivas del género. Un videojuego violentísimo, adictivo y con una campaña en la que se experimenta un verdadero sentido de la progresión que, además, llega acompañado de un fascinante cooperativo y de un multijugador que vuelve a ser la mejor de sus virtudes. |



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