Análisis: El Señor de los Anillos: Conquista| 2 de febrero de 2009 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 2 |
El frenetismo y el desorden están fomentados todavía más por la presencia de una barra de energía especial que se recarga acabando con los enemigos. Lo que libera este pequeño interfaz es la posibilidad de realizar ataques especiales que la van consumiendo, aunque éstos se realizan de manera prácticamente idéntica a los normales con la sensación de tedio y monotonía que todo ello conlleva.
Todas estas dinámicas jugables son las mismas tanto en la campaña individual –que dispone de una modalidad cooperativa para dos jugadores- como en el modo multijugador, auténtico reclamo del videojuego. El Modo Historia no ha sido en absoluto desatendido, pero sería una pobre carta de presentación para un videojuego tan esperado como éste. Es en el multijugador donde Conquest depara sus mejores momentos, dejando, sólo en parte, de lado la torpe IA de las modalidades individuales.
Y decimos sólo en parte puesto que las batallas en el videojuego no son únicamente protagonizadas por los 16 jugadores humanos a los que da soporte el título también en su edición de Pc, y es que el resto de soldados que vemos en pantalla los dirige la inteligencia artificial. Los rivales controlados por “la máquina” tienen auténtica fijación por los jugadores, y aunque otros soldados virtuales sean una amenaza mayor para ellos que nosotros siempre fijarán su blanco en nuestros personajes. Los aliados también hacen gala de abundantes comportamientos absurdos, y sus decisiones a la hora de escoger rutas u oponentes a los que enfrentarse siempre son discutibles.
La presencia en las partidas de algunos de los más icónicos personajes de las películas ayuda a darle al videojuego un tono mucho más épico y carismático.
Por otra parte, y ya con ánimo de rescatar lo positivo del multiplayer, hay que destacar la presencia de tres modos de juego. El clásico Deathmatch, el modo Conquista y el de Capturar el Anillo. El primero de ellos no merece mayor explicación y tiene dos vertientes, la de héroes y la de equipos. El de Captura del Anillo Único, por su parte, es una revisión de capturar la bandera en movimiento, mientras que Conquista es el que depara los mejores momentos del videojuego.
Aquí es donde se obtienen los mejores réditos de la cooperación con los compañeros de grupo, y donde mejor uso se le dan a las tácticas. En esta modalidad hay cuatro zonas de control en diferentes puntos del escenario, y cada equipo gana puntos exponencialmente en función del número de ellas que estén bajo su control. Se trata de la mejor alternativa que ofrece este lanzamiento de El Señor de los Anillos a todos los niveles, y es aquí donde verdaderamente las diferentes clases y estrategias toman el verdadero sentido.
En cuanto al funcionamiento de todo este apartado a nivel on-line no hemos experimentado ningún problema de lag ni en el cooperativo para dos jugadores –también disponible a pantalla dividida en una misma consola-, ni en las masivas batallas para hasta 16 usuarios. Un punto a favor de La Conquista.
Dentro del multijugador, en el momento en que alcancemos una cifra concreta de puntos el mejor usuario del bando tendrá la oportunidad de convertirse en un héroe con habilidades especiales.
Discutible Aspecto Visual
Que el videojuego que nos ocupa no es un dispendio visual es algo que, a estas alturas, no se le escapa a nadie. El conjunto resulta tan decepcionante que hay algunos elementos dignos de juegos de Pc de hace 5 o 6 años, y sólo el conjunto se redime por su condición de multijugador y del excelente resultado que se ha obtenido con estos sacrificios en su optimizado código de red.
Por si fuera poco se crea un desagradable desequilibrio entre
escenarios y personajes, presentando los primeros un aspecto bastante bueno, y los segundos requiriendo urgentemente de un mayor trabajo de pulido a sus espaldas. Las texturas, en general, son francamente flojas en unos y otros elementos, y las animaciones de los soldados y bestias son muy pobres. Estos elementos ya eran francamente notorios en
PlayStation 3 y
Xbox 360, pero en
PC lo son todavía más debido fundamentalmente a que estamos ante un hardware más potente y, por ende, con más posibilidades ante sí.
Los efectos a nivel visual son también anacrónicos, y algunos detalles como el fuego o el humo crean extrañas secuelas sobre los elementos a los que circundan. Las sombras también dejan mucho que desear. Podríamos llenar párrafos y párrafos sobre elementos visuales que nos han resultado decepcionantes, pero ciertamente sería un esfuerzo estéril. Baste decir que, sin ser merecedora de un suspenso, se trata de una faceta que no está a la altura de lo que se puede esperar de un título Next-Gen.
Gráficamente a La Conquista le ha faltado un plus muy serio para ser considerado un juego verdaderamente Next-Gen. Algunos detalles como los torpes sprites del enemigo en la lejanía son sonrojantes.
En términos de optimización el videojuego funciona bien a nivel de tasa de imágenes por segundo y resultando más estable que las versiones de consolas y con unos tiempos de carga ostensiblemente más largos. En un quipo de pruebas de la redacción -AMD 4200 X2, 8800 GT, 2Gb de Ram- los frames por segundo siempre han rondado los 40, con resolución y demás parámetros visuales maximizados.
De hecho los requisitos mínimos pueden parecer abusivos para un título de estas características, pero las opciones para personalizar la experiencia visual en esta, su versión de Pc, son abundantes de modo que el juego acaba escalándose para adaptarse a diferentes equipos. A parte de la resolución y el brillo contaremos en el apartado de opciones con parámetros de Bajo, Medio y Alto para el detalle de texturas, modelos, sombras, partículas, iluminación, calidad de los shaders y del entorno; además de la posibilidad de activar la necesaria sincronía vertical y el efecto Bloom.
Después de relatar el decepcionante apartado gráfico y tecnológico, conviene deshacerse en elogios con la faceta sonora del título, un verdadero triunfo. La banda sonora de Howard Shore vuelve a demostrar una vez más su supremacía en términos épicos, beneficiándose el videojuego de haberla recogido punto por punto de las películas. Los efectos sonoros son también fantásticos, rayando en todo momento a un excelente nivel. El único elemento que desentona en el aspecto del audio en La Conquista es el del descompensado doblaje, algunas de las voces de los principales protagonistas llevan a cabo un trabajo extraordinario, mientras que otras de las que escucharemos en combate son muy mejorables.

Valoración de El Señor de los Anillos: Conquista El Señor de los Anillos: La Conquista es un videojuego demasiado irregular para recomendarlo sin hacer antes algunas matizaciones. Quien no guste del aporreo sistemático de botones no sacará demasiado partido de su propuesta jugable, aunque quien disfrute de las batallas masivas y del mundo de Tolkien encontrará aquí un entretenimiento directo y sin demasiadas complicaciones con una vida útil muy larga. |



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