Análisis: BioShock| 17 de octubre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 3 de 3 |
Rapture, por lo tanto, sigue siendo un año después una de las ciudades más vivas y cautivadoras que hemos visto en un videojuego pese a su condición de “ciudad fantasma”; por su parte el modelado de los personajes presenta un aspecto asombroso a caballo entre el comic y el cine de terror de serie B.
Pero el verdadero protagonista de Bioshock es el agua. Es la primera vez que estamos ante un agua que realmente se puede catalogar como “viva”. Fluye, se desplaza con realismo, inunda estancias ante nuestros ojos y ante todo es eso mismo: agua. Pese a todos los piropos que se puedan decir del líquido elemento que inunda progresivamente Rapture, lo cierto es que tiene algunos pequeños defectos como cierto tratamiento de la espuma o algunos comportamientos poco reales que si bien quedan algo desagradables, lo cierto es que para nada empañan el apartado gráfico.
A nivel tecnológico el juego es donde sólo se queda en el notable, y no se ha progresado demasiado en el año que se ha empleado para el desarrollo y port de esta nueva versión. Hay una muy buena implementación de la física, en los escenarios hay un número aceptable de objetos con los que interactuar, el polvo y el fuego están muy cuidados, y los enemigos reaccionan muy correctamente a los impactos de las armas. Desentonan seriamente algunos detalles como un ocasional cargado tardío de texturas que también sufría la versión para Xbox 360, un escaso tratamiento del antidentado, ciertos problemas de clipping, y algunos diminutos detalles referentes a la física de los cadáveres que en más ocasiones de las deseables tienen comportamientos extraños. Sin embargo donde especialmente flaquea la edición de PS3 es en la tasa de imágenes por segundo, aspecto que si era francamente rocoso en Pc y X360.
En esta ocasión el videojuego se mueve con razonable fluidez durante todo el tiempo, pero ocasionalmente, y casi siempre relacionado con alguna explosión o con la entrada de un enemigo en escena, esta fluidez se ve comprometida, y los tirones a veces son de órdago, llegando a congelarse la imagen durante unas fracciones de segundo. Se trata de un detalle especialmente chocante que debería haberse visto mitigado por la instalación de algo más de cinco minutos que lleva a cabo Bioshock en los abarrotados discos duros de nuestras PlayStation 3.
Una de las principales mejoras gráficas de la versión para PlayStation 3 es el hecho de que cuente con soporte para Full HD, es decir una resolución de 1080p.
Claustrofobia Sonora
No cabe duda de que estamos ante una de las bandas sonoras de videojuego más majestuosas e inspiradas que recordamos. Furiosos violines, vertiginosas carreras por el teclado del piano y algunos temas muy experimentales que recuerdan a los trabajos más anárquicos que Mike Patton realizó en solitario a finales de los noventa, conforman el gran trabajo de Garry Schyman; que por su parte con Bioshock presenta su candidatura como uno de los artistas más a tener en cuenta en el mundillo de los videojuegos, tras una discreta carrera compositiva en el pasado que incluía los temas de Destroy All Humans o Full Spectrum Warrior.
El trabajo de Schyman destaca en la creación de una atmósfera, en la variedad y calidad de sus matices y en la riqueza de texturas de las diferentes partituras. Un trabajo musical sobrecogedor el de este Bioshock que parece beber de las bandas sonoras de John Ottman para Sospechosos Habituales, y de forma muy especial de la de Béla Bartók para El Resplandor de Kubrick. También cumplen primorosamente la selección de temas licenciados, tanto de música clásica como de la época.
El de efectos sonoros es otro de los factores que convierten la experiencia de visitar Rapture en un verdadero viaje. Todas las armas suenan furiosas y potentes, y los tiroteos son una auténtica delicia para los oídos por su nitidez y su estruendo. Pero el auténtico protagonista de lo sonoro no son los disparos a diferencia de los shooters al uso, la estrella aquí son Rapture y sus habitantes.
Asfixiante, terrorífico, fascinante… la ambientación sonora de Bioshock es soberbia, destacando las voces originales de los personajes y la agobiante sensación de sentir la presión de litros y litros de agua en pugna constante sobre las maltrechas estructuras de metal de Rapture.
Los crujidos constantes de la presión del agua sobre las gigantes bóvedas de Rapture, ños sonidos de los psicópatas merodeando y cantando por las calles, el torpe pero atronador caminar de los Big Daddies y el entrañable aunque aterrador caminar descalzo de las Little Sisters sobre las frías superficies son tan auténticos, pavorosos e impagables como cualquier bizarra imagen que se nos pueda mostrar. La atmósfera de un videojuego se compone tanto de lo que vemos como de lo que oímos, y Bioshock es un inmejorable ejemplo de ello.
El apartado de las voces presenta, no obstante, importantes claro-oscuros. La versión original es uno de los más cuidados doblajes que hemos tenido la oportunidad de escuchar. La riqueza de los matices vocales, el anacrónico acento escocés de Atlas y el exquisito dramatismo y locura de todas las voces obligan a que el escuchar Bioshock en su idioma natal sea la opción más recomendable si dominamos el inglés con un nivel óptimo.
Si el escuchar el juego en su versión original no es viable siempre nos queda la española, que si bien cumple correctamente su función, queda a años luz del hecho de escuchar respirar a Rapture tal y como estaba concebida en las cabezas de Ken Levine y compañía. Lo cierto es que Bioshock en español acusa seriamente el reciclado de voces, y también el que algunas de ellas no alcancen el nivel necesario quedando un conjunto francamente irregular.
De un nivel muy alto es el trabajo de actrices de Bioshock en nuestro país, que cumplen sus papeles con sobriedad pero con eficiencia; lamentablemente las voces masculinas están un peldaño por debajo, destacando especialmente por su bajo nivel las de Atlas, Andrew Ryan y el protagonista. Parece mentira que tres de las voces más importantes del juego sean las que gozan de un peor acabado. Atlas, compañero de fatigas a través de la radio, es durante el programa el personaje que goza de un mayor número de líneas de diálogo; y lamentablemente su doblador, al que recordaremos de su digno trabajo con Marcus Fénix en Gears of War, no da la talla presentando una voz excesivamente monocorde y por completo carente de matices.
Bioshock presenta un aspecto tan extraordinario en lo visual como el de Pc y Xbox 360, sin embargo consideramos que habiendo transcurrido un año, los problemas del cargado de texturas y de la tasa de imágenes por segundo debían haberse solucionado.
Abriendo las Puertas en PlayStation 3
Si algo se puede decir de Bioshock en PlayStation 3 es que es un dignísimo port de las versiones de Pc y Xbox 360, aunque haya fallado a la hora de incorporar sus novedades a tiempo. Nos explicamos.
Bioshock llegaba a PlayStation 3 con la promesa de añadir nuevos contenidos en forma de los Challenge Rooms, o Arenas de los Desafíos. Sin embargo la sorpresa ha sido mayúscula cuando no los hemos encontrado en el disco de la versión review que nos ha facilitado 2k, y se nos ha emplazado a encontrarlo como futuro contenido descargable.
Como es lógico no podemos tener en cuenta esta parte para el análisis, pues no está disponible hasta un momento todavía por determinar, lo cual ha supuesto una importante decepción pues era uno de los principales reclamos para la redacción a la hora de acercarnos de nuevo a Rapture.
Por lo demás Bioshock, tanto en PlayStation 3 como en sus versiones anteriores, no es un juego rápido, no es un juego para aficionados de poca paciencia y desde luego no es lo que se dice un juego directo y sin complicaciones. Bioshock, al contrario, fundamenta su encanto en la exploración, en la inmersión en la fascinante historia de Rapture y en la veracidad y crueldad de un mundo salvaje y violento que no establece diferencias entre sus víctimas, sean hombres, mujeres e incluso niñas.
Como reflexión final de este interminable análisis cabe señalar que parece increíble que en un mismo mes, y en una misma plataforma, puedan presentarse sonrojantes atrocidades como Vampire Rain, y a la vez joyas imprescindibles para el recuerdo como este Bioshock. Es lo fascinante de la industria del videojuego, es lo fascinante del ser humano.

Valoración de BioShock Bioshock es uno de los mejores videojuegos de PlayStation 3. Así de simple. Su duración de algo menos de 10 horas y su ausencia de multijugador no pueden enturbiar la que es una de las experiencias más aterradoras y a la vez cautivadoras que se pueden experimentar en estos momentos. Un juego innovador, divertido, apasionante y tecnológicamente muy avanzado, que supone un nuevo acercamiento al techo de la cada día más alta bóveda del arte de los videojuegos. |



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