Análisis: Fire Emblem: Shadow Dragon| 3 de diciembre de 2008 / Por David Hernández Santamaría | Página 1 de 2 |
| La clásica saga RPG revive en DS sus famosas batallas de ingenio y estrategia. |
Intelligent Systems estrena Fire Emblem en Nintendo DS con un remake del clásico de NES aparecido hace casi veinte años, donde no faltan nuevos capítulos, personajes y el estreno de un estratégico modo online inédito en su larga historia. |
Han pasado cuatro años desde que
Intelligent Systems lanzara para una portátil de Nintendo un juego de la franquicia Fire Emblem. Eso fue en 2004 con FE: The Sacred Stones para GBA, y desde ese momento se han sucedido dos entregas más, la exitosa
Path of Radiance en Gamecube y la continuista
Radiant Dawn en Wii. Ahora, y tras una larga espera, los poseedores de una Nintendo DS pueden volver a sentir toda la esencia de la serie bajo unas premisas más accesibles y coherentes con las posibilidades que ofrece la portátil de doble pantalla.
Estas premisas van desde el fácil manejo y control gracias a un stylus que nos permitirá dirigir nuestras unidades de manera más sencilla e intuitiva, hasta un mejor visionado tanto del terreno como del estado de nuestros personajes gracias al uso de la doble pantalla.
Conviene reseñar que Fire Emblem siempre ha sido una franquicia más enfocada al público japonés, o al menos eso creía Nintendo durante más de una década. No fue hasta el año 2003 cuando Nintendo se decidiera a distribuir la serie fuera de sus fronteras. En aquel 2003 llegaría a occidente Fire Emblem a secas, en Japón llamado FE: rekka no ken (la espada llameante), séptima entrega de la serie y el primero en ser distribuido en occidente. Es decir, nada menos que seis FE nunca vieron la luz en nuestras tierras, lo que da a entender el gran desconocimiento que existe aún sobre esta joven serie en tierras occidentales.
Un paseo por la historia de la saga
El creador del universo Fire Emblem fue Shouzou Kaga, que después dejaría Intelligent Systems para crear un estudio independiente llamado Tirnanog, del cual tenemos varios títulos en PSX que beben descaradamente de FE y que, por tal motivo, Nintendo no dudó en llevar a juicio alegando que se trataba de un claro caso de “plagio”.
En este Fire Emblem podemos pelear incluso estando posicionados en una fortaleza o en distintas estructuras y que pueden afectar de manera positiva o negativa el desenlace. Los gráficos son muy parecidos a las entregas de GBA pero ganan bastante en movimiento.
En el año 1990 nació FE para Famicom (NES), llamado “FE: El Dragón Oscuro y la Espada de Luz” que introducía lo que después se hizo famoso como toque estratégico con tintes de rol, y que imitaría Sega – con menos descaro que Tirnarog- con su Shining Force de la mano de su estudio interno Sonic Software Planning.
En el año 1991 fue lanzado también para NES la segunda entrega “FE: Gaiden” con un éxito moderado. Fue con la llegada de la Super Nintendo donde se vio un impulso mayúsculo en la saga, saliendo tres títulos. Uno fue “FE: el Misterio del emblema”, siendo el primer cartucho en aparecer de 24 megas, y que incluía tanto un remake del primer juego de NES como su secuela, es decir, dos juegos en uno. Esta versión que analizamos para NDS podríamos catalogarla como un remake argumental del de NES y un remake técnico del de Super Nintendo.
Después en 1996 salió la siguiente entrega “FE: Genealogía de la Guerra Santa”, y en el final de ciclo de la 16 bits de Nintendo aparecería “FE: Thracia 776”. La Nintendo 64 fue la única plataforma en la historia de Nintendo, junto a GB, que jamás recibió su ración de FE. Ya con GBA apareció “FE: la Espada Selladora en 2002”. Pues bien, todos los juegos arriba mencionados jamás salieron de Japón.
Como es habitual en la serie, en el momento de los enfrentamientos, cambiará la vista desarrollándose una secuencia automática en la que no participaremos, pero que su éxito tiene que ver con nuestras decisiones anteriores.
Fue a partir del comentado “FE: Rekka no ken”, cuando la serie abrió sus brazos al resto del mundo. Lo que hizo cambiar a Nintendo de idea para traer a occidente la franquicia fue el éxito de
Super Smash Bros Melee para GC, donde se dieron a conocer a Occidente dos personajes de Fire Emblem, uno de ellos fue Marth (protagonista del primer juego y de este remake) y Roy (protagonista del sexto juego). Después, como todos sabemos, recibimos “Sacred Stones” en 2004 para GBA, “Path of Radiance” para GC y
Radiant Dawn para Wii.
Toda leyenda tiene un comienzo
El guión de este Fire Emblem: Shadow Dragon para NDS (undécima entrega de la serie) es casi idéntico al del clásico de NES: Hace 100 años el héroe Anri venció al dragón oscuro Medeus en una lucha encarnizada, gracias sobre todo a la espada sagrada Falchion.
Esta victoria trajo consigo la fundación del reino de Altea. Tras muchos años de paz y armonía, el dragón Medeus vuelve a la vida y el descendiente de Anri, Cornelius, se arma con la espada Falchion y decide continuar la historia de su antepasado. Pero sus habilidades no son tan buenas como las de Anri y sucumbe a Medeus, y lo que complica aún más las cosas es que otros reinos como Durhua, Grundia o Gra deciden unirse al maléfico Dragón.
Los descendientes de Cornelius, la princesa Ellis y Marth, quedan al cargo del reino de Altea. Pero los dos jóvenes, faltos de apoyos y ahogados por todos los frentes, no pueden evitar que su reino sucumba. Deciden salir al exilio, pero al escapar la princesa Ellis es apresada por el reino de Gra, dejando al pobre Marth solo en el exilio teniéndose que refugiar en la isla de Talis, acogido por la princesa Shiida. Durante años permanece allí, madurando por dentro y por fuera, con la única idea de lanzar una reconquista de su reino. Pero hay un problema, la espada de Falchion está desaparecida y encima sólo los poseedores del emblema de fuego pueden portarla…


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!