Análisis: Sacred 2: Fallen Angel| 29 de mayo de 2009 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 2 |
| Guerra, fantasía y nobleza clásica, el mundo de Ancaria abre su espiritual hack 'n slash en consolas. |
Tras su notable paso por PC, por fin tenemos entre nosotros las versiones para consolas de Sacred 2: Fallen Angel. Dos facciones, seis razas y un enorme territorio a explorar son las claves para justificar un nuevo intento de mantener con vida la valiente más rolera y tradicional del “Hack and Slash”. |
Recibir un videojuego para PC con una calidad notable, una duración abrumadora y un precio competitivo no es algo demasiado habitual en los últimos meses. No obstante, esa era precisamente la descripción que merecía la edición para compatibles de Sacred 2: Fallen Angel, la secuela (que no continuación argumental) de aquel Action RPG “hack ‘n slash” que los alemanes de Ascaron Entertainment se sacaron de la manga hace ya cuatro años, y que debutó con éxito en noviembre de 2008.
En el día de hoy, sin embargo, nos enfrentamos a su traslado a consolas, con la siempre dificultosa premisa de traducir un sistema de control de ratón y teclado al del pad. El trabajo de “porteo” de controles ha sido fantástico, y en ningún momento nos sentiremos incómodos con el mando de Xbox 360 o PlayStation 3. Sin embargo sí echaremos en falta un mayor trabajo en la optimización y corrección de bugs, puesto que de forma totalmente desconcertante las ediciones de consolas corrigen algunos que estaban presentes en las versiones de PC pero presentan otros diferentes que no vimos en su momento.
Tras horas y horas de juego tan sólo habremos visitado un porcentaje minúsculo del gigantesco mundo de Sacred 2. El tamaño es una de las mejores virtudes del videojuego.
Sacred camina hacia la madurez
Basado en el mundo fantástico que tradicionalmente barniza la mayor parte de los juegos de rol, esta segunda parte no quiere continuar los hechos acaecidos en el primer Sacred, sino más bien irse 2.000 años atrás para demostrarnos que una ventaja de los videojuegos es la posibilidad de elegir si defender a las fuerzas del bien o de la oscuridad.
En total, se nos ofrecen dos campañas diferentes (luz o sombras), aunque con la variante que implica el jugarlas con hasta seis razas distintas. A este respecto, vuelven los serafines, esta vez rodeados de nuevos personajes como los guerreros de las sombras, los altos elfos, los dryad (criaturas del bosque), los guardianes del templo y los siniestros inquisidores. Todos ellos gozan de una personalidad, posibilidades y misiones diferentes en el vasto territorio de Ancaria, aunque comparten un mismo objetivo: hacerse con el control de la energía T, una poderosa fuerza capaz de inclinar la balanza en favor del bien o del mal.
Resulta notorio que, dependiendo del bando escogido, la aventura sea parcialmente diferente, puesto que no sólo cambian las habilidades de combate, sino las “quests” y, por supuesto, los propios puntos de inicio de la aventura. Cada raza es un mundo a descubrir y mucho más si pensamos la cantidad de tiempo de juego que se hace necesaria tanto para subir de nivel a nuestro protagonista como para hacerle recorrer las decenas de pueblos, mazmorras y demás localizaciones (incluidos bosques, desiertos y montañas) que nutren el variado mundo de esta segunda entrega de Sacred.
¿Cuál es tu próximo objetivo? La flecha roja del minimapa nos indicará el próximo punto al que ir, dejando las indicaciones blancas para las “quests” que queden por completar.

Ancaria es un lugar donde tan pronto es de día como de noche, donde los NPC salen y entran de sus casas y donde, como buen “hack ‘n slash” que es, los enemigos nos perseguirán allá donde vayamos. Los combates, en este sentido, son en tiempo real (al estilo de títulos como Diablo), frecuentes, multitudinarios en algunos casos y frenéticos en la mayoría de ellos. La acción principal no pasa de pulsar el ratón izquierdo del ratón para golpear una y otra vez a unos rivales con una IA bastante limitada, pero es algo que resulta suficiente como para provocar situaciones de combate jugablemente placenteras.
Hay una gran variedad de enemigos, y todos ellos están situados de tal manera que la progresión en niveles de experiencia sea lo más desafiante posible. No se hace necesario pararse demasiado para mejorar nuestros atributos y, además, todo se hace más llevadero si, aparte de usar los portales, las monturas o los puntos de guardado dispersos por el mapa, nos hacemos con el armamento y equipamiento óptimos para cumplir con las obligaciones que se nos han encomendado.
 |
Elfos, Serafines e incluso robots… Las seis clases de las que dispondremos en Sacred 2 serán sólo la primera de las fases de personalización del juego.
El interminable mundo de Ancaria
Dagas, espadas, lanzas, bastones, hachas, arcos, escudos, cascos, armaduras, emblemas, pociones… En las tiendas de las ciudades es posible encontrar todos estos elementos –y muchos más– con los que conseguir un personaje único y completamente personalizado, puesto que cada modificación sobre el equipamiento original provoca una transformación tanto a nivel visual como jugable.
Verdaderamente, el mundo de Sacred 2: Fallen Angel está pensado para usuarios que busquen una enorme duración, lo que en algunos momentos puede transmitir una cierta sensación de que cantidad y calidad no caminan de la mano. Debe quedar claro que la secuela conserva idéntico ímpetu que el original por atrapar al usuario y motivarle para seguir avanzando y progresando; pero también debemos señalar que en realidad las misiones son excesivamente derivativas e incluso en ocasiones frustrantes.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!