Análisis: Grand Theft Auto: Chinatown Wars| 24 de marzo de 2009 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 3 de 3 |
Un GTA que se puede tocar
Pero hemos dejado lo mejor de Chinatown Wars para el final. Sin la interacción táctil y el excelente planteamiento que los ingleses han elaborado, no cabe ninguna duda de que este videojuego no hubiera sido el mismo. Y es que el acierto de Rockstar está en complementar cada acción típica de GTA con un pequeño minijuego.
Podemos crear un puente con el stylus para arrancar un coche estacionado, pagar un peaje mediante la pulsación de un área concreta de la pantalla, preparar cócteles molotov usando una manguera de gasolina para llenar botellas, dibujar tatuajes a los nuevos miembros de la familia, activar interruptores o secuencias especiales, destrozar mandos de control o cerrojos para abrir una puerta, romper los cristales del coche en caso de que caiga al agua, etc. Es imposible aprovechar más y de mejor manera la pantalla táctil, usándola inteligentemente pero sin excesos, en su justa medida con el fin de no crear situaciones forzadas.
Se hubiera deseado un mayor uso del micrófono -aparte del silbido para llamar a los taxis- pero aún así Chinatown Wars desempeña un aprovechamiento tecnológico sobresaliente de Nintendo DS, también en lo referente a las posibilidades de interconexión Wi-Fi, que en nuestro caso habilitan un modo multijugador para dos jugadores -en red local- nutrido de seis opciones de juego: Carrera Individual (con 20 circuitos a disputar), Temporada (carreras mediante torneo de puntos), Sprint al Alijo (los jugadores compiten por conseguir una furgoneta y entregarla), Defender la Base (donde resistir oleadas de enemigos en ocho escenarios), Superviviente de Liberty City (lucha por un botín) y Pandilla (para atacar y proteger a determinados objetivos).
Los minijuegos se introducen en la mecánica de juego de Chinatown Wars para ofrecernos un GTA diferente y que nos hace ponernos el stylus en la mano para, por ejemplo, hacer arrancar coches estacionados.
Inmensidad portátil
Lo nuevo de Rockstar sorprende en todas sus facetas y, por supuesto, la de los gráficos no es ninguna excepción. Contruida completamente sobre polígonos, Liberty City queda cubierta con una capa de pintura "cel-shading" que nos muestra su perfección durante la partida desde un ángulo de cámara cenital y ligeramente inclinado para observar gran parte de la calle mientras que conducimos un coche. La cámara rota 360 grados con nuestro movimiento, siendo el resultado un seguimiento cómodo de la acción, pero que permite el uso del botón L para reorientar la perspectiva en cualquier momento.
El resultado visual podría decirse que hereda más de los primeros GTA que de los actuales, aunque la realidad consista en una fusión de elementos donde existe un renderizado en tiempo real de la acción, motivo por el cual el tremendo estilo "cartoon", que pone ante nuestros ojos cientos de polígonos por pantalla, pueda sufrir alguna ralentización en puntuales situaciones de alta intensidad.
La Conexión Wi-Fi de Nintendo queda limitada a chatear y a intercambiar dinero o armas (mediante claves de amigo). Si queremos contenidos más jugosos, deberemos de irnos al Club Social Rockstar, donde se prometen contenidos exclusivos.
Lógica situación para un videojuego que exprime el potencial de su procesador gráfico a fin de representar una ciudad viva cuyos efectos climatológicos nos hacen apreciar una iluminación diferente dependiendo de la hora del día. Y es que la palabra "detalle" es realmente importante en la compañía anglosajona. Sólo hay que ver las distintas etapas por las que pasa el deterioro de un vehículo cualquiera antes de que comience a entrar en llamas y explote hasta quedar carbonizado. Se abolla, pierde el capó e incluso da vueltas de campana para volcar y quedarse bocabajo. Cada objeto en el título goza de una física propia, y eso también consigue que la impresión final sea la de encontrarnos ante un producto completo, sólido y repleto de dedicación.
Chinatown Wars, un nuevo referente a batir
La experiencia de conducción es indudablemente uno de los apartados que más esfuerzo y pulido han requerido. Tal es así, que se nos da a elegir un tipo de conducción que nos ayude a ir en línea recta u otro que elimine cualquier tipo de ayuda. En cualquiera de los casos, esquivar vehículos por las calles y carreteras se hace igual de divertido, acompañados siempre por una de las cinco estaciones de radio que Rockstar pone a nuestra disposición.
Cada GTA siempre nos trae un icono, y en este caso destaca la joven Ling, una protagonista de escasa presencia pero que es capaz de materializar en una sola imagen todo la fuerza de Chinatown Wars.

Una mezcla de estilos electrónico, hip hop, rock, jazz y funk se dan cita en una obra donde no hay diálogos hablados, aunque sí puntuales expresiones verbales de los ciudadanos de Liberty City. Todo está en inglés excepto los subtítulos y, a menos que no tengamos un poco de oído, nos perderemos el humor satírico que se ha puesto a las situaciones. "Todavía soy virgen" o "eres un loco psicópata" son algunas de las frases para el recuerdo que saldrán de los transeúntes mientras conducimos un coche a toda velocidad por las calles de esta Nueva York comprimida en una tarjeta de apenas unos milímetros de grosor.
Desde luego, si los hermanos Houser querían demostrar que en Nintendo DS todo era posible, lo han conseguido. Desde el pasado E3, cuando se anunció el título, todos pensaban en un GTA como los de antaño, pero lo que nadie podía imaginarse era la enorme complejidad de la que iba a presumir un videojuego como el que Chinatown Wars ha puesto a relucir finalmente. Ahora hay un nuevo reto a superar dentro del catálogo de Nintendo DS y lo más sorprendente, para bien de las "third-parties", es que el título a batir no pertenece precisamente a los desarrolladores japoneses, sino a los de Rockstar.

Valoración de Grand Theft Auto: Chinatown Wars GTA: Chinatown Wars es el tipo de cosas que se les debe enseñar a los estudiantes de programación durante la clase de adecuación del software a las posibilidades de una máquina. Los ingleses de Rockstar han estudiado minuciosamente a Nintendo DS y la han explotado hasta sus últimas consecuencias, metiendo en ella no sólo la esencia de la jugabilidad de Grand Theft Auto, sino innovando y dando lugar a un producto que nadie podía imaginarse. Por su gran duración, jugabilidad, dedicación y diversión, Rockstar Leeds y Rockstar North (los creadores de GTA IV) se merecen estar también en lo más alto del catálogo de Nintendo DS. |



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