Análisis: Sonic y el Caballero Negro| 20 de marzo de 2009 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 2 |
Las posibilidades del reino de Camelot
Parte de la jugabilidad pueden considerarse también los objetos que identifiquemos a la conclusión de cada fase. Armas y armaduras para obtener nuevos elementos de ataque, medicinas para hacernos invulnerables, collares con curiosos efectos y más de 200 ítems se ponen a nuestra disposición en un juego que nos invita a afianzar amistades -son necesarias las claves de amigo- compartiendo todos los tesoros obtenidos a través de la Conexión Wi-Fi de Nintendo.
Esto da lugar a un interesante concepto de coleccionismo, pero las opciones de interconexión no se quedan aquí. Si bien no disponemos de juego online, sí que tenemos el Modo Clasificación, ideal para comparar destrezas con jugadores de todo el mundo (y podemos asegurar que en este momento hay miles). Fases específicamente diseñadas para esta modalidad han sido añadidas a una propuesta bastante acertada y que nos plantea conseguir el mejor tiempo a nivel mundial.
Pero si lo que queremos es acción hasta para cuatro jugadores simultáneos (a pantalla partida), entonces el Modo Batalla se nos presenta como la mejor solución. 12 personajes a seleccionar y distintas modalidades de juego se juntan en un concepto multijugador que nos propone sobrevivir a los distintos enfrentamientos, ser los más rápidos en conseguir anillos o cooperar para derrotar a gigantescos enemigos. En definitiva, otra alternativa para ampliar el número de horas de juego. Resulta funcional, no especialmente brillante, pero puede llegar a convertirse en entretenida.
Aunque la mayor parte de las misiones se basarán en el equilibrio entre velocidad y golpes de espada, también habrá lugar para subirnos a un carruaje, vivir una experiencia de cámara en 2D y hasta aprovechar vías de tren.
Contraste de sensaciones
En resumen, podríamos sentenciar que el Modo Aventura vive en simbiosis con todos los elementos accesorios mencionados. A medida que avanzamos, vamos descubriendo nuevos secretos como vídeos, ilustraciones, voces o las melodías recogidas en el Modo Galería. Especial reseña se merece la incorporación de "fanarts" procedentes de aficionados de todo el mundo, los cuales han sido tratados con un eterno mimo por SEGA, dotándolos de una música de fondo y de una presentación "slideshow" que realmente resultará emocionante para los acérrimos seguidores del puercoespín.
Es un gran detalle que, a pesar de estar correctamente adornado por todos los elementos accesorios mencionados, no debe de alejarnos del verdadero problema de Sonic y el Caballero Negro: su Modo Aventura y, concretamente, su jugabilidad. Los altibajos se suceden en un título que mezcla momentos de genialidad con otros que causan frustración en el usuario. Es algo parecido a lo que ocurrió en Sonic Unleashed, sólo que aquí el error no reside en un lobo, sino en una espada.
Curioso es que el título vaya a mejor según avancemos en la historia, pero aún lo es más el hecho de que el diseño artístico pertenezca a esos que causan época. Da incluso la sensación de que se ha desaprovechado mucho talento con escenarios para el recuerdo que, aunque seguramente hayan costado días y semanas en modelarse, pasan ante nuestros ojos en apenas unos segundos para no volver jamás. Tremendo el trabajo del Sonic Team en el apartado gráfico, uno de los mejores que ha visto un título de Wii.
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Los contenidos desbloqueables suponen un poderoso argumento de rejugabilidad en Sonic y el Caballero Negro. No sólo obtendremos a nuevos personajes con los que jugar, sino niveles adicionales que visitar.

Talento con necesidad de orden
Otra de cal se merece la reunión sonora de artistas antológicos en la franquicia y en la propia SEGA, como el genial Richard Jacques (conocido por la fantástica BSO de Headhunter) o el grupo japonés-estadounidense Crush 40. Especial atención merece el vocalista de la banda, Johnny Gioeli, que ya se ha convertido en seña de identidad del apartado musical de cualquier videojuego de Sonic que se precie. Su inconfundible timbre de voz vuelve en esta ocasión para poner de manifiesto que, en su faceta sonora, el Sonic Team también se encuentra en un excelente estado de forma.
Gráficos y sonido conforman un tándem sobresaliente en Sonic y el Caballero Negro, pero ya se sabe que sin una jugabilidad a la altura, el producto termina por decepcionar. Tal vez esta conclusión sea demasiado dura, pero el usuario no debe de conformarse con las últimas representaciones que el Sonic Team está realizando sobre su personaje insignia.
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El multijugador nos propone acción instantánea para hasta cuatro jugadores (a pantalla partida) donde experimentar modalidades como un todos contra todos o una opción cooperativa en la que acabar con todos los rivales posibles.
Se puede hacer mucho mejor. Sólo se necesita reflexión, una buena idea y alguien que ponga orden en este actual caos de grandes artistas que es el Sonic Team. Desde luego, SEGA tiene capacidad para ello y no hay más que echar la vista unos meses atrás para ver el acuerdo con Platinum Games. Si se ha logrado atraer a tales artistas, los responsables de la compañía no deberían de tener demasiados problemas para reencauzar la carrera de su veloz erizo.

Valoración de Sonic y el Caballero Negro Sonic visita el reino de Camelot espada en mano para convencernos de que puede compaginar su velocidad natural con la de la hoja del metal. El resultado es un contraste de sensaciones donde el Sonic Team demuestra talento sin orden, pero que puede llegar a resultar entretenido e incluso atractivo para aquellos fans que no esperen algo con la calidad jugable de antaño. |



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