Análisis: GTA 4| 1 de diciembre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 3 de 5 |
Si pasa mucho tiempo sin que quedemos con ellos disminuirá la amistad, pero si de vez en cuando les pegamos un “toque” para ir a comer, ir a ver un show al cabaret o ir a tomar unas cervezas el asunto mejorará. Lógicamente también hay que tener en cuenta los gustos de la persona con la que vamos a estar, por ejemplo no conviene llevar a nuestra novia a un sórdido club de strip-tease, un lugar donde encajaría mucho mejor nuestro “excitable” primo Roman. Jugar a los bolos o a los dardos son otras de las actividades que podemos llevar a cabo, aunque también habrá otras menos “socialmente adoptadas” como los citados clubs de strip-tease o las relaciones sexuales con prostitutas.
Así que en efecto hay
novias y sexo, y de hecho la versión de Pc incluye (con el soporte de Games for Windows Live) los mismos logros que la de
Xbox 360, y el logro que se desbloquea al tener relaciones sexuales con la primera joven se llama Hot Coffee –no exentos de guasa los chicos de Rockstar-. Si hay gente que se lo esté preguntando: Sí, le podemos pegar un puñetazo a nuestra novia si nos gana jugando a los bolos, aunque no le va a agradar y hará que nos quedemos sin “beso en la puerta”.
A modo de curiosidad destacar las deliciosas borracheras de Niko y Roman, un excelente compañero para una improvisada cata de caldos nocturna. Al salir del bar en estado de embriaguez el mundo está borroso y zigzagueante, y el protagonista y su primo tratan de mantener la compostura con divertidísimos movimientos y constantes caídas –especialmente peligrosos los bordillos de las aceras-. En este estado lógicamente no es recomendable conducir, pues es una tarea casi imposible; lo mejor será llamar a un taxi para que nos lleve a casa de una pieza.
Niko Bellic, Niko Bullit –La “A” de Grand Theft Auto-
El pilar central de Grand Theft Auto siguen siendo los coches, y en GTA IV están tratados de inmejorable manera. Mucho ha cambiado la conducción de los vehículos desde entregas anteriores, con un estilo mucho más sensible para esta ocasión.
Un detalle genial aunque algo macabro es que, por ejemplo, si disparamos al conductor de un coche en movimiento, el vehículo seguirá avanzando y la inerte cabeza del chofer activará el claxon.
Los primeros minutos al volante son desconcertantes e incluso se hace complicado tomar una simple curva a cierta velocidad. Como siempre para esta clase de títulos recomendamos hacernos con un pad, puesto que el combo de teclado y ratón que tan útil es para shooters en primera persona, no es tan preciso en videojuegos de estas características, y GTA IV ha sido obviamente creado con los mandos de consola en mente.
Sin embargo, y empleando el controlador adecuado, el sistema se revela muy acertado a los pocos minutos de juego, cuando nos damos cuenta de que el nuevo estilo hace de los coches unas máquinas mucho más manejables, que hacen exactamente lo que deseamos y que, en un tono más realista, son más difícilmente maniobrables a altas velocidades.
Los modelos siguen imitando coches reales con gran acierto aunque sin emplear licencias ni ser personalizables, y su aspecto está muy cuidado. Responden de forma inmejorable a los impactos de bala -dibujándose orificios precisos en su carrocería o pinchando los neumáticos-, en los atropellos –llenándose de sangre el capó y el parabrisas si éstos son muy aparatosos- y en las colisiones, con una física verdaderamente apabullante, espectacular y muy cinematográfica.
Precisamente esta sensación cinematográfica se apoya esencialmente en el nuevo uso de las cámaras. Contamos con hasta cinco perspectivas de entre las que escoger cuando vamos a bordo de un vehículo. Tres en las que sólo se varía la distancia de la visión, otra desde el capó del coche y por último la que alterna diferentes planos lejanos; incluso uno cenital que homenajea a las dos primeras entregas, y que resulta tan estéticamente poderoso en lo visual como poco útil en lo práctico.
Los medios son un omnipresente personaje. Podremos sentarnos a ver la televisión y cambiar por los canales viendo series, programas y los ineludibles anuncios... Eso sí, todo al estilo Liberty City.
La parte que hace referencia al robo de los vehículos sigue siendo tan sencilla como es costumbre en las series cuando éstos están en movimiento. Cuando los coches están aparcados, sin embargo, hay que llevar a cabo una aparatosa maniobra que incluye la ruptura de la luna del vehículo y el “puente” para arrancarlo.
Hombres de Honor -Sobreviviendo al Hype-
Muchas novedades en lo que es la resolución de las misiones propiamente dicha. En primer lugar se añaden nuevos elementos como las coberturas, claramente deudoras de títulos de nuevo cuño como Gears of War.
El funcionamiento es sencillo, con la tecla predeterminada Q –los controles son plenamente redefinibles- nos pegamos a una pared o a cualquier objeto, y cubiertos tras éstos podemos movernos, disparar a ciegas o asomar la cabeza y el arma para hacerlo apuntando de una forma más precisa. Las coberturas funcionan realmente bien y son muy intuitivas, aunque ocasionalmente se observan algunos problemas al no responder Niko exactamente como deseamos de él.
La policía es otro de los aspectos que ha observado severas mejoras. Ya no saltarán a perseguirnos como alma que lleva el diablo con sólo dar un golpecito a cualquier coche, y su comportamiento en los tiroteos es otro de los puntos que ha sufrido un pulido muy serio, usando también los parapetos a su favor y cometiendo muy pocas estupideces.
En lo que se refiere a las armas, muy pocas novedades. La selección sigue las líneas maestras de entregas anteriores, con un poderoso catálogo de armas cortas, automáticas, recortadas y explosivas que se adquieren a los traficantes. Con el botón derecho del ratón accedemos a la puntería libre con la que podemos apuntar donde deseemos sin restricciones, mientras que en los combates cuerpo a cuerpo se recurre a la misma técnica de “fijar al blanco” que en consolas.
GTA IV da la bienvenida a la sociedad de la comunicación con el empleo de móviles e Internet. Realmente trabajado el uso de la red, donde podremos comprar, informarnos, escribir correos y hasta ligar.
El cuerpo a cuerpo, de hecho, también ha experimentado una mejora notable, convirtiéndose en una sólida opción a la hora de hacer frente a los enemigos, muy lejos de los prescindibles y toscos combates de anteriores entregas. Se marca un objetivo con como ya hemos señalado, y se accede a los diferentes tipos de golpeos que se llevan a cabo con las teclas que hayamos mapeado para ello. Existen además las opciones de bloquear, apartarse e incluso desarmar a los enemigos.
La dificultad, por su parte, está tan bien medida como en entregas anteriores; sin embargo si que se observa que la curva de progreso es sensiblemente más suave que en cualquier otro Grand Theft Auto, empezando con unas misiones muy fáciles. El primer reto medianamente serio será el del encargo de la “limpieza” del club de Strip-tease con algo menos de 10 horas de juego a nuestras espaldas, y The Snow Storm es la primera misión realmente difícil a la que tendremos que hacer frente.
El sistema de guardado de partidas, también se ha adaptado a los nuevos tiempos, y el juego salvará automáticamente nuestros progresos al acabar cada misión, no obligándonos, de este modo, a tener que volver al piso franco para hacerlo. En caso de morir durante un encargo al revivir en el hospital más cercano se nos presentará la posibilidad de reintentarlo con un sms al móvil.


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