¿La Guerra? Mejor en Compañía -Multijugador-
Con un videojuego de una campaña individual que puede superarse en cinco horas, debes añadir un buen compendio de contenidos al margen de la experiencia off-line para que el valor de lo que paga el aficionado esté equilibrado con los contenidos que ofreces. Exactamente es el caso de la saga Call of Duty, que tradicionalmente ha equilibrado unos modos historia de enorme brevedad con montones de modalidades que coexisten en las vertientes competitivas y cooperativas.
Con Modern Warfare 3, Infinity Ward repite fórmula, y vuelve a ofertar a los aficionados un multijugador competitivo fantástico que se erige una vez más como el gran elemento sobre el que pivota toda su experiencia jugable. Incontables horas vamos a pasar en sus 16 mapas y 16 modalidades para un máximo de 18 usuarios, un número de alternativas tremendamente vasto que garantiza un entretenimiento longevo que pasará meses en nuestro ordenador. Y es que si no contamos con conexión a internet en nuestro equipo volvemos a tener que recomendar no hacernos con un juego de la franquicia, debido a que los Call of Duty se sienten especialmente fuertes en la vertiente on-line desde precisamente la primera parte de estos spin-off de guerra contemporánea.
La variedad es la nota dominante de la campaña individual. Situaciones de todo tipo para un juego donde la diversidad es la clave.
Debemos empezar precisamente con el ámbito competitivo, sin duda alguna el mejor, donde el programa se atrinchera y ofrece una importante variedad de modalidades divididas en dos partes, los
modos Estándar y los
Alternativos. Los primeros son los más clásicos, donde podemos encontrar una decena de alternativas basadas en los Todos contra Todos, Duelos por Equipos, Buscar y Destruir, Sabotaje... Como puede verse opciones todas ellas muy tradicionales, que encuentran sus momentos de mayor brillantez en los que tienen un componente ligeramente táctico como los del clásico
Demolición (Equipos que se alternan atacando y defendiendo dos zonas de bombas), o el siempre apasionante
Dominio (Toma y defensa de posiciones estratégicas para ganar puntos y vencer las partidas.
Los modos alternativos, por su parte, son algo más arriesgados y atípicos y encontramos media docena. Aquí vemos alternativas de defender al VIP (Juggernaut), juegos de infección (Infectado) o apasionantes mecánicas de asesinato para obtención de más munición (Una en la Recámara). Ninguno de ellos particularmente novedoso o revolucionario, pero todos ellos muy variados y, en definitiva, con alternativas suficientes para tenernos entretenidos durante semanas y semanas; y que como el resto pueden disfrutarse tanto on-line como en los modos a pantalla dividida para un máximo de cuatro usuarios simultáneos.
No obstante si los estilos de juego son adictivos en el más puro sentido de la palabra, todavía lo son más apoyados en las mecánicas de clases, ventajas y rachas que la saga Modern Warfare ha introducido desde su comienzo y que ahora la mayor parte de los shooters también emplean. Ya con la primer entrega de este spin-off de la serie Call of Duty veíamos las primeras muestras de estas mecánicas que poco a poco han ido puliéndose hasta alcanzar su grado máximo como en esta ocasión. De nuevo hablamos de un aspecto en el que "no hay nada nuevo bajo el sol". La tercera parte de la saga se limita a seguir a pies juntillas las ideas expuestas en el pasado y vuelve a permitirnos personalizar hasta cinco clases que podremos escoger nada más arrancar la partida, con pequeños reajustes en algunos detalles relacionados con el balanceo. Con estas clases predefinidas elegimos un arma principal y una secundaria, así como un accesorio de tipo letal (granadas de fragmentación, por ejemplo) así como una de tipo táctico (granadas cegadoras).
El modo Supervivencia es una verdadera delicia. Podremos cooperar con un compañero para salir adelante, invirtiendo dinero en comprar armas, mejoras, arsenal...
Esto por lo que respecta al arsenal, puesto que en los aspectos más intangibles tenemos que definir las tres
ventas, el paquete de
rachas y la racha de
muertes. Con las primeras tenemos habilidades de corte pasivo que estarán activas todo el tiempo como desenfudados más rápidos, aguante de respiración máximo etcétera. Con las segundas elegimos nuestros incentivos por conseguir rachas de bajas enemigas (torretas SAM, reconocimientos orbitales...), mientras que con las Rachas de Muertes optamos por algún tipo de compensación cuando no esté siendo nuestro día y estemos encadenando muertes una detrás de otra: aquí podremos ser más rápidos durante unos segundos después del respawning o soltar granadas cuando estemos retorciéndonos antes de morir.
Hasta aquí lo teórico de los modos competitivos, puesto que dentro de lo práctico la experiencia es tan endiabladamente divertida como ha venido siéndolo en los últimos años dentro de la IP. Combates rápidos y furiosos para unos mapas pequeños y coquetos, repletos de lugares donde esconderse y donde los más veteranos de la saga se sentirán como pez en el agua a la hora de sacar sus máximos réditos en cuanto a posiciones ventajosas, lugares donde emboscar, etcétera. Una experiencia, en definitiva, accesible para cualquier perfil de público, pero con especial énfasis en aquellos aficionados que gustan de disfrutar de experiencias al límite, donde no hay momento para el respiro y donde cualquier despiste por mínimo que sea nos costará una siempre dolorosísima baja. Un juego donde prácticamente todo lo que hacemos tiene su repercusión directa en términos de experiencia, y donde el desbloqueo constante de nuevos niveles y, por consiguiente, elementos para el combate será un gran incentivo para seguir adelante.
Cabe destacar que el juego en su versión PC cuenta con servidores dedicados, una interesante adición que ha venido siendo caballo de batalla de la franquicia desde su lamentable desaparición en Modern Warfare 2. Lamentablemente Infinity Ward ha tomado la sorprendente decisión de limitar el juego con acumulación de experiencia al estilo clásico con host, dejando los dedicados a las partidas privadas sin posibilidad alguna de hacer evolucionar a nuestro personaje. La ausencia de esta evolución, que ha sido siempre una de las grandes bazas de la saga, es un duro golpe para los aficionados que a buen seguro protestarán airadamente por esta sonada privación.
El multijugador de Modern Warfare 1 y 2 sentó cátedra en el género, y vuelve con sus clases personalizadas sus ventajas, sus premios por racha...
Calculando el Infinito -Modos Alternativos-
Si algo tiene Modern Warfare 3 son modalidades de juego, y es que a parte de las competitivas regresan las
cooperativas con interesantes propuestas relacionadas con las
Operaciones Especiales que ya debutaban en el anterior capítulo de la saga. Por un lado encontramos las
Misiones que son las más parecidas a las que veíamos en la sexta entrega de la serie. Aquí disfrutaremos en compañía y a pantalla dividida o a través de internet de 16 misiones de lo más variado que tienen la intención de complementar los eventos de la campaña individual. La diversidad aquí es máxima, con encargos de infiltración, de escolta, de acción épica... Objetivos realmente breves, algunos superables en poco más de diez minutos, pero que suponen por número y pluralidad una oferta muy atractiva.
Por otra parte encontramos también la denominada
Supervivencia, que al más puro estilo Horda nos emplazará a superar incontables oleadas de enemigos en también dieciséis escenarios. La particularidad es que aquí el dinero, al igual que en Gears of War 3, es reinvertible en mejoras y arsenal para nuestro personaje. De este modo se crea una interesante dependencia entre nuestra habilidad con las armas y las mejoras y extras que iremos adquiriendo por nuestros puntos con ellas.
En última instancia encontramos la mayor novedad,
Elite, un aditivo dispuesto a no dar cuartel en el odio que rodea a la saga en cuanto a su capacidad por monetizar absolutamente todo lo que tiene que ver con las palabras Call of Duty. Se trata de una plataforma comunitaria que suma interesantes bonus de pago a las ya promocionadas bondades estadísticas que aporta esta alternativa en su versión gratuita, y que se multiplican exponencialmente como decimos si accedemos (pagando) a sus versiones premium. Lo que buscan sus responsables es llevar fórmulas como la de Bungie.net a nuevas cotas, y lo hacen con una manera que trata de resultar de lo más atractiva para los aficionados más hardcore de la faceta multijugador de Modern Warfare.