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Memorias Retro: Outcast

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Por Alberto Pastor  /  11 de octubre de 2013       
39 comentarios
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Tal vez no tenga el renombre de otras aventuras de acción de la época, ni tampoco su protagonista ganará un concurso de popularidad. Pero que esto no os lleve a engaño. Outcast es una auténtica obra maestra adelantada a su tiempo a la que rendimos homenaje con un nuevo Memorias Retro. ¿Listo para viajar al preciosista mundo de Adelpha?

Aunque a finales de la década de los noventa el panorama de las aventuras gráficas no pintaba nada bien tras el fracaso comercial del magnífico Grim Fandango, las aventuras de acción encontraron en este período su particular edad de oro con la llegada de grandes clásicos de la talla de Tomb Raider, Blood Omen, MDK o Soul Reaver por citar tan solo algunos de ellos. Títulos que de un modo u otro definieron el género tal y como lo conocemos hoy en día. Pero de entre todos ellos destaca un nombre: Outcast.


Título que muchos no conoceréis debido a la gran rapidez con la que esta creación del estudio belga Appeal cayó injustamente en el olvido, muy a pesar de sus enormes virtudes tanto a nivel argumental como, principalmente, en lo jugable. Y es que estamos ante una auténtica obra maestra adelantada a su tiempo que dibujó en el horizonte, aunque en algunos aspectos lo hiciera tan solo de manera sucinta, el futuro de un género tan popular hoy en día como es el de los juegos de acción de mundo abierto o sandbox. Una proeza que aún a día de hoy continúa sorprendiendo por la riqueza y el mimo con el que se diseñó este vasto universo de ciencia ficción, al que en 3DJuegos hemos decidido homenajear con este especial Memorias Retro.




LA HISTORIA DETRÁS DEL MITO



Fecha de lanzamiento: Agosto de 1999
Plataformas: PC
Género: Aventura/Acción
Desarrollador: Appeal
Personal clave en su producción: Franck Sauer, Yves Grolet y Tann Robert
Motor gráfico: GAIA


El auge de las aventuras tridimensionales a finales de la década de los noventa favoreció el que los estudios de desarrollo, con tal de desmarcarse de la competencia, ofrecieran propuestas de juego cada vez más y más originales que los aficionados recibimos encantados con los brazos abiertos. Las ingeniosas aventuras de exploración y puzles protagonizadas por Lara Croft, las emocionantes secuencias de acción vividas en el trepidante MDK, e incluso la épica odisea del segador de almas Raziel en el memorable Soul Reaver son una buena muestra de ello.


Pero sin ambición no hay gloria. Y esa es precisamente la idea que dio pie a que un joven estudio de desarrollo como Appeal, que apenas llevaba unos años en esta industria, se embarcara en un proyecto de proporciones titánicas como Outcast. Una aventura 3D que reuniría en un mismo título todos aquellos elementos jugables que hicieron grandes a otros referentes del género. Acción, plataformas, puzles, exploración, sigilo… ¿quién dijo que no podían funcionar juntas? Y así nació Outcast.


Una pequeña gran revolución, sin duda alguna, que como tantas otras no obtuvo el reconocimiento comercial que merecía aún a pesar de su enorme calidad. Pero casi 15 años después de su nacimiento todavía son muchos los que la recuerdan con gran cariño, y eso dice mucho de este programa que sentó las bases de los sandbox modernos con una magnífica aventura de acción y exploración difícil de olvidar. Un gigantesco videojuego que más allá de lo estrictamente jugable, y su apuesta por una tecnología gráfica rompedora en aquel entonces, también deslumbró por dar vida a un maravilloso universo de ciencia ficción con un nivel de detalle que aún a día de hoy continúa impresionándonos. Y es por este tipo de cosas por las que Outcast, aún en la actualidad, se mantiene tan fresco e impactante como en sus orígenes.



Ulukai, ¡sálvanos!



Año 2007. El gobierno norteamericano está dispuesto a demostrar la existencia de un universo paralelo al nuestro. Y lo consiguen, tras el lanzamiento de una sonda espacial que aterriza en un misterioso planeta poblado por seres alienígenas. Pero algo sale mal, y la Tierra termina sumida en el caos más absoluto cuando un gran agujero negro aparece sobre nuestro mundo, amenazando con engullirlo todo a su paso. ¿Cómo sobrevivir ante algo así? ¡Pues sí! Lo habéis adivinado. Con el clásico héroe de guerra atormentado por su pasado -y algo dado a la bebida-, que sin pensárselo dos veces viajará a ese otro mundo desconocido para localizar la sonda espacial, repararla, y devolver las cosas a la normalidad. Tarea nada sencilla, huelga decir.


Porque tras un aparatoso aterrizaje en este nuevo mundo conocido como Adelpha, y entablar contacto con los alienígenas que lo habitan, las cosas se complicarán una barbaridad para Cutter Slade, que no solo tendrá que rescatar a los miembros de su tripulación, sino también ayudar a toda una civilización en su lucha contra el tirano que los atormenta. Genial punto de partida para una aventura tridimensional que aun a pesar de otorgarnos una libertad de movimiento descomunal, incluso para los estándares actuales, concedió una importancia capital a su argumento y a la propia construcción del universo en el que se desarrollaba su acción, logrando así que nuestras andanzas por Outcast tuvieran un sentido especial.



Lo mejor de Outcast


  • Su libertad de acción. Podemos resolver cada situación de muchas formas distintas.
  • Perfecta fusión de géneros: acción, sigilo, plataformas, pequeños toques de rol…
  • Adelpha. Un mundo con seis grandes entornos de juego muy variados entre sí.
  • Pese a lo abrupto de su final, el argumento de Outcast es una maravilla.
  • Aunque algo irregular en lo tecnológico, su diseño artístico está a otro nivel.
  • Espectacular banda sonora.



DISECCIÓN E INFLUENCIAS



La historia nos dice que un exceso de ambición suele traer consigo consecuencias negativas. Algo que hemos visto en no pocas ocasiones con videojuegos que, por querer abarcar demasiado, se han quedado muy lejos de sus expectativas iniciales. Pero nada de esto ocurrió con Outcast; o no al menos en líneas generales. Porque aunque es cierto que el juego no terminó siendo la gran revolución que prometieron sus creadores, sí rompió moldes en un momento en el que esto de las aventuras de acción de mundo abierto sonaba como algo muy lejano. Y además lo hizo con maestría, estableciendo las bases que años después definirían el género de los sandbox modernos.


Su gran apuesta fue la de concedernos total libertad para movernos por un vasto entorno de juego como el planeta Adelpha, que además destacaba por la belleza de sus parajes y la rica fauna que los definía. Porque lejos de conformarse con tan solo crear un gran escenario de juego por el que pasear alegremente y ya está, lo que ya de por sí tenía mérito en aquel entonces, el equipo de Appeal dedicó cuatro años de duro trabajo a construir su propio universo de ciencia ficción con un nivel de detalle y profundidad argumental digno de elogio.


Montones de ciudades, templos y aldeas pobladas por decenas de alienígenas, los Talan, que además se dividían en castas o clases sociales muy diferenciadas; comerciantes, militares con sus propias leyes o sacerdotes con un sinfín de historias que contar… por haber, se creó hasta un idioma propio para estos alienígenas, que ya de primeras nos recibían con palabras tan raras como Hokaza, Ulukai, Ko, Zort –mejor no queráis saber lo que significa- o Zorkin, por citar tan solo algunos ejemplos. Detalle este último que hizo que adentrarse en el mundo de Adelpha fuera un proceso lento y costoso, que requería de toda nuestra atención para no perder detalle alguno.


Pero es precisamente esta profusión argumental, esta minuciosa atención por el detalle, la que ha convertido a Outcast en un título tan especial. Y lo más sorprendente es que aún a día de hoy, con tantos competidores en el mercado, este universo se mantiene tan fresco y original como en aquel entonces; lo que tiene un mérito increíble. Algo posible gracias al realismo con el que se plasmó su acción, con pequeños detalles tan aparentemente tontos como el hecho de que los nativos te señalaran con el dedo hacia dónde debías ir para encontrar a tu objetivo, que son los que al final nos hicieron enamorarnos de esta obra.


Un título que además también destacó por su inteligente fusión de géneros, combinando acertadamente las secuencias de acción –sistema de coberturas incluido- con las misiones de exploración, las charlas con decenas de nativos para recabar información, el sigilo para infiltrarse en posiciones enemigas, e incluso alguna que otra sección de plataformas que requería de nosotros toda la atención posible para no caer presa de los muchos y variados peligros que acechaban en Adelpha. ¿Lo mejor? Que éramos totalmente libres para actuar como nos viniera en gana, escogiendo en todo momento la mejor forma de superar las misiones. Todo ello con cierto aire rolero, al hacer que este tipo de acciones también definieran la forma en la que nos veían los nativos.



El legado de Outcast



Quien mucho abarca poco aprieta. O al menos eso dicen. Y en el caso de Outcast, lo cierto es que este refrán le viene que ni pintado. No porque estemos ante un mal videojuego. Ni muchísimo menos como ya hemos visto. Sin embargo, sí conviene tener en cuenta que la obra de Appeal abarcaba demasiados géneros sin que llegara a profundizar en exceso en ninguno de ellos. Su acción era trepidante, la infiltración estaba perfectamente integrada en el juego, e incluso la exploración resultaba de lo más satisfactoria; pero en la mayoría de estos casos le faltó ese puntito extra para coronarse definitivamente. Algo que sus creadores esperaban lograr con la secuela de esta aventura, que tristemente nunca llegó a culminarse.


Un cierre inesperado para una franquicia que de verdad daba para muchísimo más, tanto por riqueza argumental como por lo impecable de su apartado jugable. Y es que el buen hacer de Appeal se notó posteriormente en mayor o menor grado en el diseño de muchos de los sandbox modernos que hemos recibido en los últimos años. Pero Outcast también marcó a una generación de jugadores, que profesan tal pasión por esta obra que incluso algunos trabajan en una suerte de remake del título original con las herramientas gráficas del CryEngine.


Y ya que hablamos de tecnología, conviene recordar que el título apostó en su momento por un nuevo tipo de tecnología gráfica con muy poca continuidad en el futuro basada en la renderización de voxels en lugar de polígonos, descartando por completo el uso de las tarjetas aceleradoras 3D, en claro auge por aquel entonces. Decisión que contribuyó a mejorar la profundidad de campo o la distancia del dibujado, pero que también tuvo sus peros en aspectos como la falta de nitidez en la mayoría de elementos del entorno.


Como apunte final, hace tan solo unos meses el equipo creativo tras Outcast recuperó los derechos sobre esta licencia de manos de uno de los propietarios de Atari Europa, prometiendo novedades relacionadas con la serie en los próximos meses. ¿El resurgir de Outcast? Esperamos que así sea.



¿Sabías qué?


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[*]Aparte de Outcast 2: The Lost Paradise, Appeal también trabajó en la adaptación del original a Dreamcast, aunque terminó cancelando ambos proyectos.


[*]El motor gráfico del juego era tan particular, que su resolución máxima era de 512 x 384 píxeles.


[*]Outcast permite disfrutar de su acción en tercera persona o a través de una vista subjetiva.


[*]El medio de transporte más común en Adelpha es el de las puertas sagradas Daokas, que recuerdan enormemente a los portales de la película StarGate.


[*]Appeal tuvo en cuenta tantísimos detalles argumentales, que incluso justificaron la amplitud del inventario del protagonista gracias al uso de una nueva tecnología.
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¿CÓMO JUGAR A OUTCAST HOY?



Ya que resulta tan difícil dar con una copia en formato físico del clásico Outcast, una vez más nos vemos obligados a emplazaros a la tienda digital GOG.com, especializada en el relanzamiento de este tipo de obras clásicas, para adquirir la edición más actualizada del programa al precio de 5,99 dólares. Un título que si bien inicialmente se estrenó exclusivamente en inglés, posteriormente se reeditó en formato DVD-ROM con los textos en castellano. Aunque para activar esta opción lo más sencillo es descargar el siguiente parche de traducción.


El usuario Zenger también nos permite mejorar la resolución máxima del juego hasta los 1280x1024 píxeles, revisando de paso algunos de los errores detectados en el juego. Un magnífico parche que ayuda a mejorar la espectacularidad gráfica de esta obra.


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