Avance : Blue Dragon| 7 de abril de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 3 |
Lucha sin cuartel
El sistema, como ya se sabía, se fundamenta en el empleo de turnos, y es dinámico y veloz, y resulta lo suficientemente variado como para que no nos cansemos de él en ningún momento. Los combates en solitario y en grupos se desarrollan con fluidez y un gran control sobre las acciones, pero con el suficiente grado de frenetismo y dosis de sorpresa como para resultar innovador en todo momento.
Una de las mejores cosas que se pueden decir del sistema de lucha del título es la posibilidad de evitar los combates en todo momento. Los enemigos, que no se generan aleatoriamente, pasean tranquilos por los grandes escenarios, y de nosotros depende, en la mayoría de las ocasiones, el evitar entrar en su campo de acción o ir directamente a por ellos para provocar la trifulca. Incluso si somos lo suficientemente habilidosos podremos lograr hasta que los enemigos luchen entre ellos. No obstante si que habrá muchas ocasiones en que las criaturas que habitan este curioso mundo nos ataquen directamente, o incluso llegarán a tendernos emboscadas, con lo cual lo inesperado está presente.
Rol de autor. No conforme con el arquetipo de rol que triunfa en Japón de por sí, Mistwalker y su grupo de genios se han propuesto dejar en el catálogo de 360 una obra que posiblemente se catalogará como clásica, en todos sus sentidos.
Se sabe así mismo de la larga duración del juego, en primer lugar por su descomunal tamaño, tres dvd de doble capa, y en segundo porque desde Mistwalker se sostiene que si exploramos los escenarios en busca de los numerosos secretos, el juego puede prolongarse hasta sobrepasar las sesenta horas.
Un mundo colorista
Visualmente Blue Dragon es una experiencia inolvidable. El modelado de los personajes es sensacional y sus animaciones espectaculares y tremendamente realistas.
En el juego de Mistwalker pasamos de escenarios futuristas con naves espaciales e intrincadas ciudades visionarias a dulces parajes naturales como bosques y aldeas, todo ello con el colorido y el sentido del gusto tan habitual en los juegos de los creadores de Final Fantasy. La combinación de escenas de video, realizadas con el propio motor del juego, con la acción parece ser que ha sido llevada a cabo con brillantez, y por lo que sabemos Blue Dragon no cae en los habituales tics del rol oriental en los que se nos apabulla con tediosos e interminables videos.

