Avance: FlatOut: Ultimate Carnage| 23 de mayo de 2007 / Por Joan Abad Extremera | Página 2 de 2 |
También hay un nuevo modo “contra el reloj” y un modo “batalla” en el que, como en Destruction Derby, gana el jugador que más vehículos logra destruir.
FlatOut: Ultimate Carnage también asegura un buen uso de Xbox Live, permitiendo carreras con hasta siete amigos más, e incluyendo distintos modos de juego como carreras de punto a punto, destrucción, o carreras de ida y vuelta donde deberemos llegar a un punto concreto, dar la vuelta y volver a meta. Aunque no se ha confirmado, es muy posible que Bugbear diseñe nuevos vehículos y carreras que posteriormente podamos descargar desde Xbox Live.
El juego también nos propone desafíos tremendamente divertidos, en los que el conductor es la victima. En la mayoría de estos desafíos tenemos que lanzarle a través del parabrisas de nuestro coche para superar distintos obstáculos. Por ejemplo, en uno de ellos, y como si de una bolera se tratase, debemos lanzarlo para derribar el mayor número de bolos. En otro, debe superar unos anillos de fuego para caer en una piscina.
Más de 8.000 objetos dinámicos por circuito comparados con los 5.000 de FlatOut 2, pantalla panorámica con resolución en Alta Definición (720p), iluminación y sombreados dinámicos con mapeado de entornos en tiempo real de todos los vehículos, nuevos contenidos descargables a través de Xbox Live, y 20.000 polígonos por coche frente a los 7.500 de la versión de la anterior generación, son los principales números de Ultimate Carnage en su destructivo debut en Xbox 360.
Los movimientos de nuestro conductor, lejos de parecer reales, siguen las físicas de “muñeco de trapo” o “ragdoll”, con lo que todo el impacto visual de los accidentes es algo más divertido que horroroso.
Así pues, FlatOut: Ultimate Carnage no es un simple port del juego publicado el año pasado. El salto de calidad es notable y seguro que tanto los amantes de la velocidad como de la destrucción pasarán muy buenos momentos con él a partir del próximo mes.

