Avance: Warhammer 40K: Soulstorm| 13 de diciembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 3 |
Este estilo de campaña repite, por lo tanto, buena parte de los esquemas que hicieron de Dark Crusade un juego sobresaliente, sin embargo la presencia de varios planetas y lunas multiplicará exponencialmente la diversión al obligarnos a estar pendientes de varios frentes a la vez y al dilatar la vida jugable del programa. Nos enfrentaremos al resto de facciones en estos grandes mapas bidimensionales, y obtendremos bonus y diferentes ventajas de conquistar sus territorios.
Para el apartado multijugador, por su parte, THQ vuelve a plantear la cuestión de las facciones de manera idéntica a la de entregas anteriores. Si sólo contamos con Soulstorm podremos emplear únicamente las dos nuevas razas en liza, los Dark Eldar y las Sisters of Battle; mientras que si contamos con el juego principal y las dos expansiones previas podremos disfrutar del control de cualquier facción que haya aparecido en la saga Dawn of War.
Cuatro planetas y tres lunas serán los campos de batalla dentro de los cuales se desarrollará la guerra de Soulstorm. Una campaña larga e intensa que mezclará la estrategia por turnos con las confrontaciones en tiempo real.
Nuevos Efectivos Saltan al Campo de Batalla
Lo que más llama la atención una vez dentro del juego son, obviamente, las nuevas razas que trae consigo Soulstorm: los Dark Eldar y las Sisters of Battle.
Los primeros fundamentan su fuerza en su rapidez y en su capacidad para asestar golpes veloces y mortales. Como una suerte de Blitzkrieg futurista, la guerra relámpago se erige como la principal fortaleza de los Eldar oscuros, y además son una facción que cuentan con un tercer recurso, las almas. El sistema de su gestión es sencillo y esta facción consume almas durante la partida, y las obtiene de matar a sus enemigos; de este modo se formula una suerte de círculo vicioso que nos empuja a estar en constante movimiento y perpetuamente atacando al enemigo para obtener recursos y, a la vez, poder gastarlos. Una filosofía que encaja muy bien con el estilo del que siempre ha hecho gala Warhammer.

