Impresiones jugables: Dragon Quest IV| 18 de enero de 2008 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 3 de 3 |
La importancia de una buena historia
Por todas estas razones, la cuarta entrega de Dragon Quest se presenta en este remake como un título largo pero en ningún momento lento en la acción o frustrante. De hecho, al jugador no se le ponen demasiadas trabas para jugar si es que sabe utilizar con acierto los puntos de guardado (representados por el cura de la iglesia de cada pueblo que visitemos). Además, la existencia de diferentes episodios, protagonizados cada uno de ellos por un personaje distinto en un espacio peculiar, hace que el interés del jugador por conocer qué es lo que pasará después se dispare. No hay sensación de monotonía en ningún instante.
Es más, cada personaje tendrá un diseño y un carácter que lo diferenciará sobremanera, también en las partes de lucha, y es que el guerrero no podrá lanzar los hechizos del mago que manejaremos en el segundo capítulo. Es cierto que no todo es historia en Dragon Quest IV, pero sí que es una parte fundamental del videojuego, tanto como la jugabilidad y como la banda sonora. Precisamente, las melodías son especialmente destacables, compuestas de manera magistral por Koichi Sugiyama, compositor considerado como el inspirador de la música de Nobuo Uematsu.
Ir solo de un lado a otro puede ser peligroso. Menos mal que en Dragon Quest IV no siempre iremos en solitario. A lo largo de la aventura se nos irán uniendo multitud de personajes que, con una motivación u otra, nos ayudarán a superar mazmorras repletas de monstruos. Además, podremos hablar con ellos gracias a la novedosa función que incorpora este remake.
Un legado recuperable
Como cabía esperar, y después de que llegaran a interpretarse por la orquesta filarmónica de Londres, las melodías del original de NES se han remasterizado para la ocasión, proponiéndonos por tanto un espectáculo auditivo sin el que probablemente este videojuego no hubiera sido el mismo. Para que un videojuego sea un éxito, tiene que haber un gran equipo detrás, cada uno proponiendo su labor desde el campo que domina. Algo así pasó con Dragon Quest IV, título que supondrá el primero de la trilogía que Square Enix planea lanzar para la consola portátil de Nintendo.
Estamos en otra generación donde la acción tiende a ser la protagonista, pero la compañía japonesa sigue intentando por todos los medios recuperar el espíritu clásico. La saga Dragon Quest lo tiene y en Japón se aprecia mucho. Ahora nos queda por conocer si ese mismo espíritu será capaz de abrirse paso en Europa a través de estos lanzamientos que, aunque no varíen demasiado al original y no hagan uso de las capacidades táctiles de la portátil, suponen el legado de una época que hizo historia en el mundo de los videojuegos.

