Avance: Rainbow Six Vegas 2| 19 de enero de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 4 |
Destroy Everything
En Rainbow Six Vegas 2 seremos quien queramos. Bueno, quien queramos hasta cierto punto. Podremos escoger sexo, aspecto y armamento para un personaje enteramente creado a nuestro gusto, aunque deberemos responder al nombre de Bishop y ser el máximo responsable del escuadrón Rainbow Six.
De este modo, y al igual que en juegos recientes como Mass Effect, se consigue una cierta personalización en el aspecto –que va de la mano con la personalización del estilo y equipamiento del que hemos hablado con anterioridad-, y asimismo encajar en la historia que se nos cuenta.
Además con ánimo de dar algo más profundidad al título se ha ampliado el grado de control del que dispondremos sobre nuestros compañeros de escuadrón. Contarán con cámaras que nos permitirán ver desde su punto de vista las circunstancias, y dispondremos de un mapa táctico muy completo a través del cual podremos darles órdenes. Igualmente los diálogos con éstos serán una constante y en lugar de ser unos compañeros “silentes” ofrecerán su opinión sobre las circunstancias y contribuirán con informaciones de lo que vean u oigan.
En Vegas 2 podremos elegir el aspecto de nuestro héroe y hacer que evolucione a lo largo de la campaña. Como si fuera un juego de rol podremos ampliar la equipación y las capacidades del protagonista empleando la experiencia adquirida misión tras misión.
A su vez, y con visos de incrementar la complejidad y el valor táctico, también se han tomado una serie de decisiones muy interesantes en lo que se refiere a las coberturas y a la IA del enemigo.
En primer lugar debemos señalar que, apuntándose a la afortunada moda de los entornos destructibles, Rainbow Six Vegas da el salto y pasa de los escenarios cuasi inamovibles de la primera entrega a unos mapas con gran cantidad de objetos interactivos. Se acabaron por tanto las coberturas seguras tras objetos volátiles o ligeros, lo que fulminará de un plumazo la posibilidad de cubrirse tras un tablón de madera pues éste, bajo el fuego enemigo, no tardará en deshacerse por completo y dejarnos expuestos.

