Un informe de la agencia Reuters ha sacado a la luz que los adictos a los videojuegos –es decir personas que dedican más de 50 horas semanales a jugar- no tienen una pérdida de sus capacidades sociales.
El estudio ha sido llevado a cabo por un graduado en psicología quien al parecer ha demostrado que
“el juego no causa problemas sociales”, ni tampoco viceversa, pues “los problemas sociales tampoco empujan a la gente a jugar”. Lo que el estudio consideraba más destacable es el hecho de que
“los jugadores adictos no exhiben signos manifiestos de una pobreza a la hora de relacionarse con los demás, o una baja autoestima”.