
Para millones de jugadores, la capital del país asiático solo era otro campo de batalla
En 2011, Battlefield 3 llegó dispuesto a competir cara a cara con Call of Duty. Lo hizo apostando por una campaña militar de gran escala que llevaba al jugador hasta Irán y, más concretamente, hasta las calles de Teherán. Para muchos jugadores occidentales esta guerra ficticia les llevó a otro escenario espectacular, pero para las autoridades iraníes ver soldados estadounidenses combatiendo en su capital tenía una lectura bastante diferente.
La campaña mostraba una operación militar estadounidense en Teherán contra el PLR, una organización terrorista ficticia que también servía como principal amenaza de la historia. Como recogió The Guardian en diciembre de 2011, las autoridades iraníes terminaron prohibiendo la venta del juego y advirtieron a las tiendas que Battlefield 3 era un producto ilegal. De hecho, algunas incluso habrían retirado previamente sus copias anticipándose a lo que podía ocurrir.
Cuando tu ciudad se convierte en el campo de batalla
La situación tuvo una particularidad bastante curiosa: Electronic Arts ni siquiera vendía oficialmente Battlefield 3 en Irán. No existía un distribuidor autorizado de la compañía en el país, aunque las copias piratas y procedentes de otros mercados circulaban con facilidad. Por eso, la prohibición estaba dirigida principalmente contra ese mercado paralelo que permitía a los jugadores iraníes acceder a grandes lanzamientos comerciales.
El malestar tampoco procedió únicamente del gobierno. Como explicó GameSpot al informar sobre la polémica, más de 5.000 personas apoyaron una petición en internet contra la representación de Irán que hacía el juego. Sus impulsores reconocían que estaban ante una obra de fricción, pero criticaban que apareciese en un momento de tensión entre Estados Unidos e Irán al considerar que ayudaba a alimentar la imagen negativa del país.
Para un jugador de Battlefield 3, Teherán era un escenario lleno de soldados, vehículos y edificios destruidos. Para alguien que vivía allí, era su propia ciudad convertida en decorado para una invasión estadounidense imaginaria. Esa diferencia explica buena parte de una polémica que desde fuera podía parecer exagerada, pero que tocaba cuestiones especialmente sensibles en un país acostumbrado a relaciones muy tensas con Estados Unidos.
La prohibición terminó convirtiendo a Battlefield 3 en algo más que otro juego militar polémico. Al mismo tiempo, dejó una pregunta interesante sobre cómo percibimos los escenarios que visitamos en videojuegos. Destruir una ciudad ficticia apenas llama nuestra atención, pero la cosa cambia cuando existe, millones de personas viven en ella y, de repente, descubren que su casa se ha convertido en el próximo campo de batalla.
En 3DJuegos | La mayoría de los estudios indies luchan por hacerse un hueco. En Irán lo hacen por ganar un céntimo
En 3DJuegos | Cuando 300 recaudó 400 millones de euros, Irán respondió con una denuncia ante la UNESCO. Llevaba más razón de la que piensas
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 2 Comentarios