
Hay que intentar no subestimar toda la ventaja que realmente le sacamos a la inteligencia artificial
Frente a la ansiedad que todos los que curramos delante de una pantalla hemos empezado a sentir conforme la IA ha ido ganando terreno en el trabajo, las voces que nos llegan admiten pocas medias tintas. Por un lado están los que aseguran que no es para tanto, que tiene los días contados y que, cuando reviente la burbuja, sólo quedarán unos pocos para recoger esas migajas. Por el otro, en cambio, están los que creen que esto es inevitable y que, por aquello del precio del progreso, no se va a salvar ni el apuntador.
Afortunadamente, conforme la inteligencia artificial va colándose más entre las rendijas de nuestro mercado laboral, surgen expertos que plantean otra alternativa bastante más apetecible. Su camino, a diferencia del blanco o negro que sugieren el resto, es el que afirma que la IA puede hacer cosas muy bien, pero que también es rematadamente estúpida en otras, y que justo ahí es donde se salvará nuestro trabajo, en el 20% al que los modelos de lenguaje no pueden llegar.
El 20% que salvará nuestro trabajo
Tal y como recogía Aaron Levie, CEO de Box, el 80% del que puede encargarse la IA es lo que hasta ahora hacían aprendices y puestos más junior. En el caso de un abogado, por ejemplo, eso incluye pasarse una semana entera leyendo precedentes de un caso, buscando conexiones que puedan explotarse, resumiendo la jerga legal relacionada… En ese trabajo tedioso y repetitivo es donde la inteligencia artificial hace un magnífico trabajo.
Sin embargo, pese a que ocupa buena parte del grueso del total, nadie en su sano juicio pondría una multa con Hacienda en manos de la IA. Puestos a buscarte la ruina, no sólo necesitas tener a alguien a quien culpar, necesitas al abogado que recoja todos esos datos y, en base a la experiencia y su valor humano, sepa relacionarlos con tu caso para salvarte el culo.
Cambia el trabajo de abogado por cualquier otro y, en ese último paso, encontrarás el 20% restante que la IA no puede replicar: "El 20% extra resulta ser toda la creación de valor de esa profesión. Toda la experiencia y conocimiento del dominio está en ese último 20%, no en el texto que se generó". El proceso ya no implica arrancar a correr y aguantar durante buena parte de la maratón, sino estar frescos en el sprint final.
El elefante en la habitación, en cualquier caso, no es sólo qué pasará con los juniors que antes tenían ese trabajo, sino también qué ocurrirá cuando quienes tienen esa experiencia y conocimiento desaparezcan de la oficina tras una merecida jubilación. Si las escaleras que suben hasta esos puestos de dominancia desaparecen, entonces la adopción de la IA es pan para hoy y hambre para mañana.
Imagen | Muse Agensy en Midjourney
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