Carl El Mazmorrero no es Ready Player One, pero arrasa igual: así es el libro sobre juegos de rol que te atrapa cuando dejas de tomarlo en serio y abrazas su locura
Las mazmorras están de moda. No, no pienses nada raro o siniestro. Me refiero a las mazmorras como símbolo de aventura clásica. De fantasía. De tiradas imposibles en partidas de Dungeons & Dragons, de héroes con ficha de personaje y grupos de amigos que se reúnen en torno a una mesa para abrir puertas, matar monstruos y saquear tesoros pixelados o imaginarios. Las mazmorras están de moda. Y no lo digo yo, lo dice el éxito del género en el manga y el anime también. Series como Solo Leveling o Tragones y Mazmorras, o la presencia constante de universos roleros en todo lo que consumimos, desde juegos hasta anime y novelas.
Pues bien, ahora aterriza en España de la mano de Nova un fenómeno literario que ya lleva unos cuantos años haciendo ruido al otro lado del Atlántico: Dungeon Crawler Carl, o como se ha traducido aquí, Carl El Mazmorrero. Una saga que, sin hacer apenas ruido en los circuitos tradicionales, se ha ganado un hueco en el corazón de miles de lectores. ¿Su secreto? No tomarse demasiado en serio. Aunque eso no significa que no tenga algo que decir.
Qué es LitRPG y por qué deberías (o no) leerlo
Antes de seguir hablando de Carl, conviene hacer una parada técnica. Porque Carl El Mazmorrero es un libro de LitRPG, una etiqueta que puede sonar a invento moderno pero que lleva décadas fraguándose en los márgenes de la literatura fantástica. El término viene de "Literary Role Playing Game", o lo que es lo mismo: novelas que integran en su narrativa elementos propios de los juego de rol. Eso significa que los personajes suben de nivel, tienen puntos de habilidad, revisan su inventario y desbloquean logros al más puro estilo RPG.
Si has pasado tus tardes en La Costa de la Espada, si recuerdas con cariño tus noches en Skyrim o si sabes lo que es un DPS sin tener que buscarlo en Google, entonces este género es para ti. Si no… bueno, puede que te pierdas entre interfaces, HUDs narrativos y mecánicas de progresión muy poco sutiles. En España el LitRPG todavía está aterrizando, pero el interés está creciendo. Quizá este sea el momento de subirte al carro.
La apocalipsis en Crocs y bata de baño
Carl El Mazmorrero, primer tomo de una saga que ya cuenta con varios volúmenes y una legión de seguidores, arranca de la forma más absurda posible. Carl es un tipo corriente que una noche cualquiera sale a buscar a la gata de su exnovia que se ha encaramado a un árbol del que no puede bajar. Hace frío, nieva, y para más inri está en calzoncillos, con una bata y unas Crocs rosas. Entonces ocurre el apocalipsis.
Toda construcción humana es absorbida por la tierra y transformada en una gigantesca mazmorra que cubre el planeta. Se trata de un ataque alienígena. Un show galáctico en el que los pocos supervivientes (todos aquellos que en el momento del ataque no se encontraban bajo techo) deben atravesar niveles llenos de trampas y monstruos para ganarse su derecho a seguir existiendo. El planeta Tierra, convertido en un espectáculo sangriento para una audiencia de otros mundos.
Carl, que no tiene ni un calzado decente, tendrá que luchar por su vida… acompañado de la que sin duda es la mejor y peor compañera posible: Princesa Donut, la gata persa de su ex, que tras un misterioso elixir ha ganado inteligencia y la capacidad de hablar. ¿Te parece absurdo? Pues es solo el principio.
Carl el Mazmorrero (Carl el Mazmorrero 1) (Nova)
Cuando dejas de buscar literatura, encuentras diversión
La saga de Dungeon Crawler Carl, escrita por Matt Dinniman, ha sido un éxito rotundo en el mercado anglosajón. En Goodreads los libros tienen valoraciones altísimas, y no es raro ver comentarios del tipo "he devorado tres libros en una semana". ¿Cómo lo ha conseguido? Con una mezcla de irreverencia, imaginación y un ritmo frenético que no da tregua. Dinniman no se anda con florituras estilísticas, va directo a lo que importa: que te lo pases bien.
Y es aquí donde entra la parte más personal de este artículo. Porque no te voy a mentir: como lector, Carl El Mazmorrero me parece un libro literariamente flojo. La prosa no brilla, las descripciones son funcionales y las estructuras narrativas están al servicio de la mecánica de juego. No hay ni estilo ni personalidad que merezca la pena subrayar. Si entras buscando alta literatura, vas a salir decepcionado. Pero es que a lo mejor no hay que buscar nada de eso en Carl El Mazmorrero, porque en cuanto dejé de preocuparme por eso, empecé a pasármelo bien.
Lo que Dinniman propone no es una novela profunda, sino una experiencia lúdica. Es ver jugar a alguien con chispa, es leer una partida de rol escrita por un máster con mucho humor y aún más mala leche. Creo que hay algo en la lectura de Carl El Mazmorrero que participa del fenómeno de los streaming de partidas de rol. Cuando Carl hace un movimiento inesperado, cuando el narrador-IA salta con un nuevo logro absurdo o cuando Donut exige que su comida esté decorada con perejil aunque estén rodeados de cadáveres, es imposible no reírse usando tu voz interior. Es un libro que funciona porque no se toma en serio. Y si tú tampoco lo haces, lo vas a disfrutar mucho.
No es Ready Player One, y eso está bien
Me ha resultado muy curioso que la propia promoción editorial de Carl El Mazmorrero lo compare con Ready Player One. Ambas historias beben de la cultura gamer y se estructuran como desafíos progresivos, como diferentes niveles, con protagonistas que deben usar su ingenio y conocimientos frikis para avanzar. Pero la comparación puede ser injusta.
Ready Player One jugaba con iconos universales. Star Wars, Atari, Regreso al Futuro, Las Tortugas Ninja. Era una carta de amor a toda una generación de consumidores culturales. Dinniman, en cambio, se mete en una mazmorra mucho más cerrada. Sus referencias son más oscuras, más de nicho. Hay menos nostalgia y más mecánicas, menos guiños mainstream y más humor salvaje. Es una propuesta diferente que bebe de unas referencias mucho más circunscritas a los juegos de rol y el LitRPG.
¿Es esta tu lectura del verano?
Lo cierto es que Carl El Mazmorrero no es un libro para todo el mundo. Si no te atrae de entrada la idea de un mundo gamificado, si no has sentido nunca curiosidad por el LitRPG o si los chistes referenciales sobre goblins, la violencia grotesca y las situaciones absurdas no te seducen, puede que este libro no sea para ti. Y no pasa nada.
Pero si lo tuyo es lo irreverente, si te apetece leer algo que te arranque buena srisass y no te importa que la literatura sea ligera y autoparódica, dale una oportunidad. Al final, este primer volumen no es más que el principio de un viaje por una mazmorra gigantesca llena de monstruos, cámaras y sarcasmo intergaláctico no exento de crítica social. Yo reconozco que tengo cierta curiosidad por volver a ver qué tonterías se le ocurren a Donut mientras Carl intenta no morir. Porque si hay algo que este libro tiene claro, es que no basta con sobrevivir: hay que hacerlo pasándoselo bien.
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