Mood Swings, de Mark Rosewater, es una buena manera de acercar el mundillo de los TCG al público ocasional
Esta semana, Wizards of the Coast ha anunciado oficialmente Mood Swings. Se trata de un nuevo juego de cartas firmado por Mark Rosewater, uno de los principales diseñadores de Magic: the Gathering —proyecto que había estado tratando de aterrizar desde 1998 (esto es, apenas cinco años después del estreno de MTG). Los entusiastas llevan mucho tiempo conociendo la existencia de este proyecto, y llega el momento de salir de dudas. Quizá suene a un anuncio súper imponente sobre el papel, pero el contexto de la noticia es algo tibio.
Originalmente, Mood Swings iba a anunciarse y detallarse durante un panel especial del evento MagicCon 2026 que se celebra este fin de semana en Las Vegas, California; pero debido a razones logísticas Wizards se ha visto obligada a cancelar el panel en cuestión. Por suerte, he tenido ocasión de ver las novedades por adelantado a través de una retransmisión para la prensa especializada, aprendiendo un poco más acerca del juego en el proceso.
Un juego de cartas para el público casual
Mood Swings es, ante todo, un proyecto de autor. Si eres un seguidor fiel de MTG, seguramente reconozcas a Mark Rosewater como un apasionado de su propio trabajo que llevaba largos años dándole forma a una idea simple: acercar el mundillo de los juegos de cartas intercambiables (TCG) como Magic al sector más ocasional posible de los jugadores. Piensa en familiares de edad avanzada o curiosos sin ninguna clase de compromiso, por ejemplo.
Uno puede razonar que Magic: the Gathering es quizá demasiado complejo para este público, por mucho que Wizards se esfuerce en hacerlo más accesible a través de barajas preconstruidas con un umbral de poder muy bajo. El nuevo juego responde a este problema tratando de simplificar tanto la vía de entrada como la mecánica —cajas baratas similares a las de otros muchos juegos de mesa familiares sencillos y con contenidos semi aleatorios, partidas rápidas de 5-10 minutos con un número escalable de jugadores y la posibilidad de optimizar un poco las barajas negociando intercambios con otros jugadores.
Así pues, Mood Swings se distribuye (por ahora, al menos) a través de Secret Lair, una línea de productos exclusivos que Wizards vende directamente en una tienda digital dedicada. Dependiendo de cómo funcione, quizá en el futuro se expanda en otros mercados y/o con expansiones; pero de momento seguirá un modelo similar al del celebrado Dandân —otro juego experimental, este creado por la comunidad basado en el sistema de MTG, que WotC terminó adoptando y dando soporte oficial a través de SL.
La primera caja de Mood Swings tiene un valor de unos 25 dólares/euros e incluye una selección aleatoria de 45 cartas en diferentes categorías de rareza (p. ej. siempre obtendrás dos Míticas, otras tantas Raras, etc.) de las 133 que existen como parte de la primera edición, cada una de ellas representando una emoción o estado mental distinto. Es importante anotar que el arte de las cartas corresponde a bocetos de otros naipes reales y publicados de MTG, aunque técnicamente no sean el mismo juego.
Una sola caja nos da para jugar en duelos de dos a cuatro jugadores, pero necesitaremos añadir quince cartas adicionales por cada nuevo jugador que deseemos invitar más allá del tope. Las partidas, como decía, son sencillas y cortas; todos compartiendo la misma baraja y pila de descarte.
Lo que a mí me llama la atención personalmente de Mood Swings es que el juego, aunque sea independiente, está construido sobre muchos de los pilares de MTG y es fácil reconocer la identidad de colores o la mecánica de cada una. Una carta roja de nombre Rage (Furia) te permite jugar varias más de valor bajo, mientras que una azul llamada Creativity (Creatividad) entra como copia de otra que tú elijas. Hay efectos simples, pero claros, de ETB y de otras muchas cosas habituales de Magic.
No digo que sea un sustituto, ojo, pero al menos sí una buena manera de habituarse a las dinámicas de otros juegos más complejos; que en realidad es más o menos la misma idea. Los juegos de cartas tienen la dificultad de que la interfaz no se actualiza o dispara automáticamente como ocurre con los videojuegos: el usuario tiene que entender y detectar y organizar los efectos sobre la marcha, a menudo memorizando o consultando reglas.
Simplificar esos procesos de visualización es importante, y Mood Swings es una buena manera de quedarse con esa interacción cortando todo lo que no es del todo necesario. En cuanto a si es divertido o no, eso es un misterio. Rosewater asegura haber dedicado años a refinar el juego para que lo sea, pero saldremos de dudas cuando aterrice en Secret Lair el 1 de junio.
En 3DJuegos | Enfundar y guardar mazos es una parte de Magic de la que hablamos poco y está mejorando mucho últimamente
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