Ni pirámides alienígenas ni tecnología perdida: cómo Erich von Däniken, pese a estar equivocado, dio forma a la imaginación de la ciencia ficción moderna
Hace unos días me enteré del fallecimiento de Erich von Däniken, un autor tan polémico como fascinante al que debo muchas horas de entretenimiento. Tal vez no te suene el nombre, pero a él le debemos algunas de las teorías pseudocientíficas más ridículas sobre el origen de la civilización, y también ideas que, sin ser verdad, han alimentado la imaginación de millones de creativos de Hollywood, lectores y aficionados a subirse a la primera nave del misterio que pase por la puerta de su casa. ¿Te suena Ancient Aliens? Pues von Däniken fue su principal impulsor. Claro, prácticamente ningún miembro de la comunidad científica se toma en serio sus teorías, pero la cultura pop sí lo ha hecho y no son pocas las historias de ciencia ficción que tienen en su ADN este tipo de hipótesis. La arqueología y la historia han echado por tierra la mayoría de estas conjeturas, pero bueno, eso es lo que hacen, ¿no? Una vez que entras en el mundo de la conspiranoia y el misterio ya es difícil de salir, recordad lo que decía John Lennon: "la paranoia es sólo un elevado sentido de conciencia".
¿Por qué von Däniken es tan relevante?
En 1968, Erich von Däniken irrumpió en el panorama editorial con un libro que desafiaba todo lo que creíamos saber sobre nuestras raíces. su libro Recuerdos del futuro (Chariots of the Gods?) proponía que muchas construcciones antiguas, mitos y avances tecnológicos podrían explicarse por contactos con seres extraterrestres. Sus ideas calaron hondo en el público general, aunque no contaran con respaldo académico serio. No entraré a comentar sobre el poso racista que existe en estas teorías que desacreditan las capacidades técnicas y culturales de civilizaciones no europeos y que tienen su origen ya en la Era Victoriana y en personajes como el explorador Percy Fawcett.
Aquellas páginas estaban llenas de "y si…" y "quizá…" que convertían en algo misterioso cualquier estructura megalítica o mito religioso habido y por haber, por muy acreditado que estuviera su origen desde un punto de vista arqueológico. El contraste con la evidencia científica real es abismal, pero el poder cultural de sus ideas se fue ampliando hasta permear géneros enteros de ciencia ficción. ¡No despreciemos una buena historia solo porque no sea cierta! La ausencia de evidencia empírica nunca fue un obstáculo para su popularidad, y su legado está, para bien o para mal, presente en el cine, la televisión y los videojuegos.
Lo que comenzó como una hipótesis marginal se transformó en un tropo narrativo omnipresente: civilizaciones antiguas guiadas o incluso creadas por seres de otros mundos. Es imposible trazar el mapa completo de la ciencia ficción moderna sin pasar por ese puente entre lo imposible y lo fascinante.
Las bases de las teorías de von Däniken
Von Däniken popularizó el concepto de "astronautas de la antiguedad", la idea de que extraterrestres visitaron la Tierra en el pasado remoto y dejaron huellas indelebles en la cultura humana. Según esta hipótesis, muchos logros tecnológicos y arquitectónicos de civilizaciones antiguas no fueron obra del ingenio humano, sino de un "empujón" alienígena, y que estos seres extraterrestres han pervivido en nuestra cultura disfrazados como mitos, leyenda y cultos diseminados por todo el planeta, dando así respuesta a un buen número de incógnitas reales a las que la ciencia todavía no ha dado una respuesta, y a otras las que sí y cuyo halo de misterio se disipa simplemente con leer los libros apropiados.
Para sostener estas afirmaciones, recurre a interpretaciones alternativas de monumentos como las pirámides de Egipto, las líneas de Nazca o incluso los precisos bloques de piedra en Puma Punku. También reinterpretaba relatos mitológicos y religiosos como si fueran crónicas de encuentros extraterrestres, leyendo símbolos y textos fuera de contexto cultural e histórico. Este tipo de argumentos se sustentan más en el misterio que en la metodología científica y en cierta habilidad para dar volteretas argumentales de todo tipo para ajustar la realidad a ciertas ideas preconcebidas. Su razonamiento suele caer en falacias clásicas (como que si no entendemos algo, entonces fue obra de extraterrestres, o atlantes, o lemurianos o intraterrestres…) y el llamado cherry‑picking (selección de datos que parecen encajar y omisión de los que no).
La influencia en la cultura pop
Si hay un terreno en el que von Däniken ha dejado una huella profunda, ése es el de la cultura popular y la ciencia ficción. Su narrativa ha alimentado innumerables historias que exploran la relación entre humanos y civilizaciones superiores del espacio. Quizá el ejemplo más icónico sea Stargate, una saga que gira alrededor de un portal intergaláctico utilizado en el pasado para contactar con civilizaciones alienígenas que influenciaron a las civilizaciones humanas en la prehistoria. Esta obra toma directamente el concepto de los antiguos astronautas y lo convierte en una epopeya interplanetaria con naves espaciales y gente que dispara rayos láser por los ojos.
En el cine, franquicias como Indiana Jones han coqueteado con estos temas: En El Reino de la Calavera de Cristal se mezcla arqueología con extraterrestres de forma descarada, evocando el estilo de Von Däniken. Otros títulos como Alien vs. Predator sitúan a seres no humanos como maestros o creadores de culturas antiguas. Y cómo no mencionar Prometheus, de Ridley Scott, una película que pone sobre la mesa la idea de que la humanidad fue diseñada por una raza de "Ingenieros" que vinieron del espacio, en una escena muy influenciada por las estrafalarias teorías de Zecharia Sitchin, otro autor que se las trae y que ya salta de los contactos extraterrestres a los reptilianos, directamente. Esa película es, en muchos sentidos, un homenaje directo a las teorías de von Däniken, aunque con mayor base en la narrativa filosófica que en la evidencia arqueológica.
La actual popularidad de estas ideas se debe a series documentales como Ancient Aliens, que han popularizado y dramatizado estas teorías para audiencias masivas, mezclando hechos, mitos y especulación en un caldo de cultivo perfecto para la cultura conspirativa moderna. Si bien Erich von Däniken ya gozó de cierta popularidad a finales de los años 60 entre círculos afines al ocultismo, la ufología y el pensamiento esotérico, su presencia real en el imaginario colectivo actual se debe en gran medida al éxito sostenido del programa del Canal Historia, que ha encontrado en sectores conspiranoicos y en comunidades escépticas con la ciencia, incluidos movimientos antivacunas, un nuevo y ruidoso nicho de entusiastas.
El atractivo narrativo: ¿por qué estas ideas funcionan tan bien?
¿Por qué, si carecen de evidencia, estas teorías enganchan tanto? La respuesta tiene que ver con psicología y el storytelling. Primero, hay una fascinación natural por lo desconocido. La idea de que los orígenes de la humanidad puedan esconder secretos inimaginables es irresistible para muchas personas. Es más emocionante pensar que nuestros ancestros tuvieron contacto con seres de otros mundos que aceptar explicaciones más prosaicas. Estoy convencido de que prácticamente cualquier historiador o arqueólogo que se precie afirmaría que la realidad no tiene por qué ser menos fascinante. en cualquier caso estas narrativas suelen presentar un pasado más épico, misterioso y complejo de lo que podríamos imaginar, alimentando el deseo de creer que el universo nos reserva sorpresas.
También está la atracción por las "verdades ocultas" o el conocimiento prohibido, que tiende a ser de lo más elitista, siendo los poseedores de este conocimiento secreto parte de una reducida élite intelectual que no se ha dejado engañar por el sistema. Porque claro, el sistema no te engaña lo suficiente en el día a día como para encima dejar pasar la oportunidad de afirmar que Stonehenge era una plataforma de despegue y aterrizaje de OVNIS hace 5 mil años. En una era donde la información está al alcance de un clic, la idea de que existe un secreto que la ciencia oficial "oculta" añade un plus de intensidad emocional. Es el mismo impulso que hace que la teoría del tesoro de los templarios o la Atlantida sigan vigentes pese a la falta de pruebas sólidas. Hay mucha necesidad de sentirse especial…
Ciencia vs. pseudociencia
Aunque estas ideas sean entretenidas, la respuesta académica ha sido clara y contundente desde el principio: las teorías de von Däniken carecen de soporte empírico y son rechazadas por especialistas en arqueología, antropología e historia. Los métodos y argumentos de Von Däniken han sido analizados con lupa y, según críticos como los de The Skeptic's Dictionary, se apoyan en lógica débil, selección sesgada de datos y errores interpretativos graves. Estudios serios muestran cómo la grn mayoría de estos misterios arqueológicos, desde construcciones megalíticas a arte rupestre, pueden explicarse con técnicas humanas conocidas (herramientas simples, organización social, y conocimientos técnicos acumulados) sin necesidad de invocar a nuestros hermanos de las estrellas.
Por ejemplo, las líneas de Nazca no fueron diseñadas como pistas de aterrizaje, sino que probablemente tenían funciones ceremoniales y rituales, y muchas se superponen en diferentes épocas, lo que indica un desarrollo cultural complejo. Las investigaciones más recientes indican que las Líneas de Nazca fueron creadas por la cultura Nazca entre 500 a. C. y 500 d. C., posiblemente vinculada a caminos sagrados y a la invocación de agua en un entorno desértico. Además, nuevos estudios con inteligencia artificial han descubierto más de 300–500 geoglifos adicionales, reforzando la idea de que formaban parte de un complejo sistema cultural mucho más amplio de lo que se pensaba.
Comprendo que el bueno de von Däniken tal vez no contaba con la formación y recursos necesaria para dar una explicación rigurosa, pero de ahí a buscar ayuda alienígena en lugar de sorprenderse por el ingenio y el esfuerzo del pueblo Nazca hay un salto intelectual en detrimento de las sociedades locales en favor de unos extraterrestres que tras su paso por la Tierra hace cientos o miles de años, parecen haberse aburrido de nosotros y negarnos actualmente su ayuda. Claro, pero eso también han encontrado una explicación… Como decían en Men in Black, "yo no busco, encuentro".
Ante la duda, es recomendable acudir siempre a los expertos, así que yo he tirado de WhatsApp y le he preguntado a Pedro Pérez de El Cubil de Peter, que de esto sabe un rato y siempre está dispuesto a echar un cable a cualquier con una duda histórica, cosa que le agradezco enormemente. El bueno de Peter me confiesa que, como historiador y arqueólogo, la figura de von Däniken le parece fascinante, eso sí, desde un punto de vista de fenómeno cultural, nada más. Peter señala que la falta de evidencia material para respaldar sus teorías echa por tierra los planteamientos de intervención alienígena en la historia de la humanidad. "Él se basa sobre todo en su propio sesgo, y de hecho ese sesgo se basa en una idea que yo he he escuchado muchísimo como divulgador de 'esto es demasiado incréible o demasiado grande, o esto es demasiado difícil para el ser humano en X época'.
Peter señala otros interesantes restos arqueológicos, como la famosa estela del Señor de Pakal en muchos autores de la cuerda de von Däniken han querido ver tecnología propia de la Era Espacial. Peter reconoce que quedan huecos y sombras en la cronología histórica, pero que sabemos lo suficiente de estas culturas y su iconografía para poder leer sin dudas elementos religiosos o rituales, y que desde un punto de vista meramente técnico en completamente plausible que los egipcios levantaron las pirámides sin ayuda extraterrestre. "No hay artefactos fuera de lugar, no hay una tecnología imposible, ni piezas que sean inequívocamente no humanas. Básicamente son sociedades antiguas haciendo cosas increíbles. Yo siempre lo sigo: los antiguos no eran tontos. Muchas veces tendemos a menospreciarlos y precisamente la teoría de este autor parte de esa base, considerar a estas culturas como si fueran niños, incapaces de tener conocimientos matemáticos o de ingeniería. Yo no estoy de acuerdo con él porque infantiliza a las sociedades del pasado."
"Habrá mucha gente que diga, 'sí, pero…', señalando que el academicismo y la arqueología oficial no se abren a nuevos conocimientos. Y a ver, la arqueología a veces no puede recontruir al milímetro el cómo, o el método exacto con el que se movió, por ejemplo, un bloque de una pirámide. No lo sabemos, pero tenemos teorías que basándose en o humano encajan perfectamente. Evidentemente no podemos probarlo, pero eso no significa que no podamos probarlo o que estemos ante un misterio extraterrestre.' Ahí Peter me da un punto clave: estas teorías no dan respuestas que rellenen estos huecos, sus teorías no resuelven problemas arqueológicos, los maquillan con una explicación fantástica. "Creo que su legado no está en la arqueología, si no en la cultura popular. Hay que reconocer que este lore es guay, y que ha ayudado a que mucha gente se acerque a la historia y la arqueología, pero hay que diferenciar entre lo que es investigación rigurosa y ficción especulativa. Creo que nuestra responsabilidad como divulgadores no es ridiculizar estas ideas, como creencia me parece lícito, pero sí es necesario explicar algo muy simple: el pasado humano ya es lo bastante increíble sin necesidad de meter a extraterrestres sin necesidad de meter a extraterrestres."
Autores y académicos han desmenuzado cuidadosamente la estructura argumental de Recuerdos del futuro y el resto de obras de Erich von Däniken, así como el de otros colegas con los que comparte repertorio conceptual como Rhonda Byrne, Laird Scranton, Linda Moulton Howe, David Hatcher Childress y mi querido Giorgio A. Tsoukalos (sí, el del meme), destacando cómo mezcla anécdotas, citas fuera de contexto y suposiciones no verificadas en una narrativa atractiva pero no científica. Con todo, soy el primero en encontrar esta narrativa alternativa fascinante. ¿Cómo no fantasear con la Atlántida y otras civilizaciones antediluvianas, si ya en Mesopotamia se jugueteaba con esa idea hace miles de años? El aporte del Siglo XX ha sido el de añadir platillos volantes a la narrativa.
Un legado cultural más allá de la ciencia
Mucho antes de von Däniken ya existían autores, sobre todo teósofos del siglo XIX y escritores de ciencia ficción del XX, que especulaban con seres no humanos influyendo en civilizaciones antiguas. Y antes de ellos, es fácil encontrar paralelismos con narrativas en las que el mundo del espiritismo daba respuestas similares, volviendo su mirada en busca de ayuda logística no hacia el espacio exterior sino al de las fuerzas espirituales, energía de todo tipo de colores y fantasmas, arañando ideas del mundo de la espiritualidad y el chamanismo en lugar de hacerlo en la ingeniería o la carrera espacial heredada de la revolución industrial y los avances técnicos asociados al belicismo de dos guerras mundiales.
Von Däniken no creó la idea: simplemente la reorganizó y la llevó al gran público en los años 60. Al final, aunque las teorías de Erich von Däniken no se sostienen científicamente, su impacto en la cultura pop y la ciencia ficción es innegable. Desde 2001: Una Odisea en el espacio, a Transformers, Doctor Who, los cómics de Jack Kirby, Neon Genesis Evangelion, la saga Assassin's Creed y Expediente-X pasando por documentales y millones de horas de contenidos en redes sociales, su visión ha alimentado mundos, historias y universos enteros.
Puede que Erich von Däniken no nos dejara verdades arqueológicas contrastables, pero sí algo quizá más duradero: preguntas lo bastante sugerentes como para disparar la imaginación colectiva y alimentar durante décadas el cine, la televisión y la ciencia ficción. Frente a sus hipótesis, desmontadas una y otra vez desde el rigor académico, como explican con claridad análisis divulgativos de Smithsonian Magazine, artículos críticos en Medium o los reportajes de National Geographic, queda un legado cultural que resulta innegable. La arqueología contemporánea, apoyada en dataciones, estudios de materiales y contexto histórico, ha demostrado que casi todo pueden explicarse mediante ingenio humano y técnicas perfectamente plausibles, tal y como recogen investigaciones resumidas en Science News Today.
Aun sabiendo que no hay naves alienígenas ocultas bajo las pirámides ni tecnología imposible heredada de otros mundos, la próxima vez que una película o una serie beba de estos mitos conviene recordarlo: la mejor ciencia ficción no nace de certezas, sino de una pregunta tan simple como irresistible, ese eterno "¿y si…?".
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