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Personajes Creíbles: Geralt de Rivia de The Witcher

Personajes Creíbles: Geralt de Rivia de The Witcher

Por  /  4 de mayo de 2018       
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En esta nueva entrega de Personajes Creíbles nos centramos en la figura del Lobo Blanco: Geralt de Rivia. El brujo que ha protagonizado The Witcher 3, basado en las novelas de fantasía de Andrzej Sapkowski es uno de los personajes más queridos del panorama actual de videojuegos. Os ofrecemos algunas razones por lo que está tan bien construido este protagonista.

Un mutante con corazón: ¿Cómo es su personalidad?

El brujo parte con ventaja, ya que está basado en los ocho libros que conforman la saga de Geralt de Rivia, escrita por Andrzej Sapkowski. Sin embargo, no se le puede restar mérito a CD Projekt por lo que ha conseguido a lo largo de su trilogía principal con The Witcher. No sólo captaron cada vez mejor lo que el escritor polaco plasmó en sus novelas, sino que lo expandieron dando vida y movimiento al lobo blanco.


NombreGeralt de Rivia
ProcedenciaDesconocida (se cree que es originario de Kaedwen)
EdadCasi 100 años (los brujos no envejecen igual que los humanos)
Color de peloBlanco
Color de ojosAmarillo
ProfesiónBrujo (cazador de monstruos)

Se podría decir que Geralt es callado y algo reservado, pero no sería del todo cierto. Geralt es más bien desconfiado, sobre todo con los humanos, pues a lo largo de sus andanzas por los Reinos del Norte ha encontrado en ellos todo tipo de prejuicios y traiciones que le hacen mantener las distancias. Con sus amigos, sin embargo, puede llegar a ser muy abierto y no duda en apuntarse a una buena juerga cuando la ocasión lo merece.


Geralt no es un personaje perfecto y eso es también uno de sus principales atractivos Geralt es humano, pero también un mutante. Su organismo cambió al realizar la prueba de las hierbas cuando comenzó su entrenamiento de brujo y esto le hizo obtener habilidades sobrehumanas. Uno de los efectos secundarios de esta mutación es la baja presión sanguínea y pulsaciones, que lo mantienen completamente calmado frente a las situaciones más peliagudas, pero que en las situaciones más cotidianas lo dotan de un semblante frío y aparentemente distante. Por ello, muchos lo catalogan como un ser inhumano, pero Geralt es capaz de sentir y emocionarse, aunque no lo pueda expresar. No puede llorar, no sabe cómo, pero sufre dolor y gozo, como todos.



Una de plata y otra de acero: Su forma de luchar

Geralt es un brujo y, por lo tanto, su principal cometido es matar monstruos por dinero. No mata sin cobrar, pero tampoco asesina criaturas que no hayan causado daño a los hombres. En algunas ocasiones, mata otro tipo de monstruos. Los humanos. Por ello lleva en todo momento dos espadas distintas. Una de plata, para bestias y criaturas. Una de acero, para bestias humanas.


Es un espadachín de habilidades sobrenaturales que, sin embargo, nos conquista con su humanidadVer a Geralt luchar es un insólito espectáculo. Una danza macabra de inigualable belleza y atrocidad. Los giros y piruetas culminan con extremidades volando y alguna que otra cabeza fuera de su sitio. Las descripciones precisas de Sapkowski se han llevado a la práctica con gran rigurosidad. Así como las señales de brujo. Pequeños retales de magia que los brujos son capaces de dominar. En el juego, permiten a Geralt lanzar una fuerza que expulsa a sus enemigos, invocar fuego, un manto protector o lanzar un hechizo que afecta a las mentes simples.


Además de sus espadas y sus señales, Geralt utiliza su inteligencia en la batalla. Durante su entrenamiento en la fortaleza abandonada de Kaer Morhen, lugar que la Escuela del Lobo considera su hogar, los brujos conservan una vasta colección de conocimientos sobre el arte de su mutación y la caza de monstruos. Minuciosos bestiarios que contienen preciada información de cada uno de los seres que pueblan el mundo, sus organismos así como la mejor forma de enfrentarse a cada uno de ellos.


La preparación antes del combate es también esencial. Los brujos como Geralt son maestros en el arte de la alquimia y elaboran pócimas que potencian sus habilidades y sentidos. Con ellas son capaces de lograr unos reflejos aún más agudos, moverse a una velocidad endiablada y ver y oír más allá de sus propias habilidades ya alteradas. Estas pócimas son peligrosas, pues su toxicidad puede volverse en contra del brujo si se abusa demasiado de ellas.



El precio de la neutralidad: ¿Qué lo hace especial?

Geralt, en los videojuegos, se ha convertido prácticamente en la personificación del llamado “mal menor”. Desde su primer videojuego hasta The Witcher 3, el lema ha sido siempre el mismo: No hay bien ni mal. Sólo decisiones y consecuencias. El sistema resultaba particularmente llamativo, pues provenía de una época en la que los sistemas kármicos abundaban.


El primer The Witcher se salió por la tangente abandonando este tipo de estructuras tan rígidas para ofrecer una mirada más realista, y Geralt era el personaje perfecto para ello, debido a su famosa neutralidad. Así, no hay decisiones que nos hagan “malvado” o “bondadoso”. No nos salen cuernos ni alas. Sencillamente, el mundo se adapta a las decisiones que hemos tomado.


Todo brujo debe regirse por un código, y los de la escuela del lobo eran famosos por mantenerse neutrales en todo momento. Debido a lo determinante que puede llegar a ser un brujo en algunas situaciones, Geralt no puede tomar partido en los asuntos de los reinos, evitando así que le manipulen según los intereses. Sobre todo de reyes y altos gobernantes. Aun así, hay ocasiones en las que el precio de la neutralidad es demasiado alto, y Geralt ha tenido que tomar decisiones drásticas. En los videojuegos, es aquí donde el papel del jugador es de vital importancia. Las consecuencias de nuestras decisiones pueden llegar a volcar la balanza hacia un lado u otro. Esto se demuestra especialmente en The Witcher II: Assassins of Kings, en el que la decisión de Geralt de qué bando apoyar cambia por completo los acontecimientos de la historia y una buena porción del juego.



Amigo o enemigo: ¿Cómo se desarrolla su personaje?

Donde el personaje de Geralt brilla es en el ensalzamiento de la ironíaTanto en las novelas como en los videojuegos, acompañamos a Geralt por múltiples aventuras en las que conocerá a todo tipo de personajes de diversas razas: hombres, elfos, enanos, vampiros e incluso demonios y bestias dotadas de razón. Sin embargo, la dinámica de las relaciones de Geralt de Rivia sigue un mismo patrón: el egoísmo y la crueldad humana. La construcción de los Reinos del Norte es probablemente uno de los mundos fantásticos que más semejanzas posee con nuestra propia realidad presente. En las ciudades existen bancos donde guardar dinero. Se pagan facturas y, en general, la burocracia sigue normas muy parecidas a las nuestras. Existe corrupción política y todo tipo de gánsteres y bandas callejeras. Hay desigualdades de género, raza, clase social... Todo ello con una clara intención: que como jugadores seamos capaces de identificar este mundo con el nuestro y Geralt funcione como un prisma por el que observar el comportamiento humano.


Un comportamiento que tiene un claro patrón: la ambición y la crueldad. La traición, la búsqueda obsesiva del poder, la envidia y el egoísmo, el carácter violento del ignorante y la xenofobia. Donde el personaje de Geralt brilla es en el ensalzamiento de la ironía. Geralt es a menudo maltratado, prejuzgado y considerado como un monstruo por su condición de mutante. Con ello, el que se mofa se atribuye los valores humanos. Pero en la práctica siempre es al revés. El brujo es quien demuestra a menudo la compasión de la que adolecen quienes lo contratan. La empatía necesaria para entender los problemas y condiciones de todas las razas. La generosidad de no explotar al que ya está oprimido.


Con todo, Geralt de Rivia no es un personaje perfecto y eso es también uno de sus principales atractivos. Es capaz de vaciar él solo unas cuantas botellas y protagonizar las escenas más ridículas que se pueda imaginar. Es capaz de dejarse llevar por la lujuria en más de una ocasión. Incluso rompe su ley de la neutralidad si está suficientemente enfadado. Es a menudo torpe en sus relaciones sentimentales y puede llegar a ser brusco e hiriente con sus amigos. Es, en definitiva, humano.


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