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Cuando el creador de Minecraft desafió a Bethesda a una partida de Quake 3 para zanjar un juicio

Cuando el creador de Minecraft desafió a Bethesda a una partida de Quake 3 para zanjar un juicio

Por  /  16 de mayo de 2021       
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La historia de Minecraft puede parecer la típica historia de superación personal. Un joven de clase baja consigue, con su tenacidad y fiel a sus ideas, convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo. Sin embargo, la historia del estudio Mojang es una de claroscuros. El ejemplo de Scrolls es uno de los más evidentes.

Cuando Markus "Notch" Persson fundó el estudio Mojang a mediados de 2009, no lo hizo, como muchos podríamos imaginar, con el objetivo de seguir explotando Minecraft, sino con la idea de crear una utopía del desarrollo en que él y su colega Jakob Porser pudieran concebir todo tipo de nuevos conceptos de videojuego.


Los dos programadores se habían conocido años atrás trabajando en Midasplayer, el estudio de juegos flash que hoy conocemos como King, donde se hicieron muy buenos amigos, descubriendo que sus filosofías de desarrollo tenían mucho en común. Juntos imaginaron muchas ideas, aunque apenas pudieron explotar ninguna de ellas, pues su estudio les prohibía por contrato trabajar en otros videojuegos fuera de la oficina.


Años más tarde, cuando Minecraft empezó a triunfar y el dinero ya no era un problema para Persson, este invitó a su viejo amigo a embarcarse en aquella nueva aventura. Juntos fundarían un estudio en el que pudieran desarrollar todas aquellas locas ideas que habían imaginado en su juventud. Mientras sus empleados se encargaban de seguir explotando el universo Minecraft, ellos serían libres para explorar cualquier idea que les viniera en gana. Y la primera de ellas sería un concepto que Porser llevaba años meditando: un juego de cartas llamado Scrolls.


Cuando el creador de Minecraft desafió a Bethesda a una partida de Quake 3 para zanjar un juicio

Desgraciadamente, como ya sabemos, Minecraft demostró ser un amante muy exigente. Aunque Persson y Porser deseaban centrarse en sus revolucionarias ideas, el éxito del juego y el súbito interés de empresas como Sony o Microsoft truncaron aquel propósito. Aunque en honor a la verdad, el concepto de Scrolls todavía no estaba lo suficientemente bien definido como para que nadie pudiera empezar a trabajar en él. Según Jens "Jeb" Bergensten, actualmente líder de desarrollo del estudio, cuando le contrataron fue para ayudar a Porser en este proyecto. Pero en su lugar, mientras esperaba su turno, se puso a trastear con el código de Minecraft, en el que acabó programando la mayoría de nuevas actualizaciones.


El concepto de Scrolls estaba basado en los juegos de mesa y de cartas que Porser jugaba en su juventud. Por como lo definió el desarrollador a la prensa en su momento, el proyecto parecía una peculiar adaptación del popular Magic: the Gathering, en el que cada jugador contaba con diversos "scrolls" con los que poder invocar criaturas, estructuras o encantamientos. Había un poco de gestión de recursos en el proyecto, un poco de fabricación y también buenas dosis de estrategia, aunque el principal atractivo de Scrolls, según sus desarrolladores, sería una gran arena en que miles de jugadores de todo el planeta podrían enfrentarse los unos a los otros.


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El proyecto fue presentado por primera vez durante la GDC de 2011, aunque entonces solo pudieron mostrar a la prensa unas pocas muestras de arte conceptual. Empezaba entonces el particular via crucis de este juego, en el que, para desgracia de Porser, su obra permanecería en un eterno segundo plano dadas las enormes obligaciones y expectativas del proyecto Minecraft, que justo aquel año 2011 abandonaba su estado beta. El estudio intentó avivar por todos los medios el interés por Scrolls. En la Minecon de aquel año, el evento anual en que Mojang presenta sus principales novedades, se pudo jugar a una primera demo del juego, la cual fue celebrada por buena parte de los periodistas de la época. Un interés que la comunidad no parecía compartir. Desgraciadamente, lo que Porser jamás se hubiera podido imaginar, es que la mayor complicación en el desarrollo de su juego sería, precisamente, su título.


Simultáneamente a la aparición de aquella demo, Bethesda Softworks presentaba The Elder Scrolls V: Skyrim, el extraordinario título que se convirtió, sin demasiados problemas, en la más grande y exitosa entrega de esta serie. Zenimax Media, entonces propietaria de Bethesda, era muy recelosa con sus propiedades intelectuales, por lo que poco después de presentarse oficialmente el nuevo proyecto de Mojang, llegó al estudio una carta instando a cambiar de nombre el juego o atenerse a las consecuencias. Según los abogados de Zenimax, bautizar un proyecto como Scrolls era una infracción de su marca comercial The Elder Scrolls, por lo que exigían un cambio inmediato.


Es evidente que Scrolls no guardaba parecido alguno con la obra de Bethesda. Ni siquiera jugaban en la misma liga. Pero eso no sirvió para que los ejecutivos de Zenimax cambiasen de parecer. Fiel a sus principios, creyendo que toda disputa entre desarrolladores podía resolverse amistosamente, Notch tuvo una idea de lo más singular. Publicó en su blog poco después: "Desafío a Bethesda a una partida a Quake 3. Tres de nuestros mejores guerreros contra tres de vuestros mejores guerreros. Nosotros elegimos un nivel y vosotros otro. Si ganamos, retiráis la demanda. Si ganáis, cambiaremos el nombre Scrolls a algo que os parezca bien". Naturalmente en Zenimax, regida por curtidos empresarios, hicieron caso omiso al desafío, así como cualquier intento posterior de resolver el conflicto fuera de los tribunales.


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La demanda de Zenimax no prosperó. Tras meses de rifirrafes legales, viendo que su petición tenía poco futuro, la empresa firmó en 2012 un pacto con Mojang que les permitía bautizar el juego como quisieran, aunque en caso de aparecer una secuela tendrían que llamarla de otra manera. El camino para seguir desarrollando el juego parecía despejado, pero aun así Porser tardó dos años más en materializar su proyecto. Un desarrollo además no exento de problemas, pues la version iOS tuvo que ser cancelada en el último momento por un conflicto con las normativas de la store de Apple.


Scrolls no fue un fracaso ni mucho menos, pero tampoco el éxito que esperaban en el estudioCon todo, Scrolls no fue un fracaso ni mucho menos, pero tampoco el éxito que esperaban en el estudio. La prensa lo recibió positivamente, pero las ventas no acompañaron. Evidentemente no al nivel de las cifras de Minecraft. Buena prueba de ello es que, solo medio año tras su aparición, sus desarrolladores anunciaron que no publicarían más actualizaciones y que en un año sus servidores dejarían de funcionar. Al final, el juego siguió funcionando hasta bien entrado 2018, momento en el que Mojang anunció que iban a publicar un nuevo cliente del juego llamado Caller's Bane, el cual utilizaría servidores de la comunidad. De esta forma Scrolls ha seguido funcionando, aunque sus creadores han demostrado perder ya todo interés en él. Incluso Notch, que había ideado el concepto original junto a Porser, se desentendió del título poco después de haberse presentado en sociedad, poniéndose a trabajar en su lugar en 0x10c, proyecto destinado a convertirse en un Minecraft futurista que por desgracia fue cancelado por su creador poco después.


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Desde entonces no se ha vuelto a saber nada de Porser. La venta de la marca Minecraft a Microsoft por 2.500 millones de dólares le convirtió en un hombre rico. No al nivel de Persson, quien sigue siendo a día de hoy una de las personas más ricas del planeta, pero sí lo suficiente como para permitirle un cómodo retiro de por vida. Su cuenta de Twitter lleva sin actualizarse más de un lustro y ha perdido, deliberadamente, todo contacto con la comunidad. La última noticia que tuvimos de él se remonta a 2018, cuando participó como inversor en un estudio sueco de juegos para móviles. Y es que los fundadores de Mojang, pese a estar desaparecidos de escena, siguen desde las sombras participando en aquello que tanto les apasionó en su día. Solo el tiempo dirá si volveremos a verlos al mando de otro gran proyecto.


Una lectura:

  • Minecraft: The Unlikely Tale of Markus Notch Persson and the Game that Changed Everything - Daniel Goldberg y Linus Larsson
  • Un extraordinario tratado con rigor periodístico sobre la vida de Notch, el creador de Minecraft, y toda su obra. Es indiscutiblemente la mejor obra que se ha escrito jamás sobre este juego y nos ofrece un retrato muy humano de su ideólogo. Recomendadísimo.
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