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Algo ha cambiado en Xbox

Algo ha cambiado en Xbox

Por  /  6 de agosto de 2015       
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La perspectiva general del usuario con Xbox One ha cambiado en los últimos meses. ¿Cuáles han sido las claves del cambio? Decisiones acertadas, anuncios ilusionantes y retroceder a tiempo. ¿Quiénes han sido los culpables? Una reflexión sobre la actualidad del sistema de videojuegos de Microsoft y su futuro más inmediato.

No hay motivo alguno por el que los seguidores de Xbox deban alegrarse de la ausencia de Sony en la Gamescom 2015. Todos los usuarios de PlayStation 4 desean saber más de sus videojuegos, y si todo está como se espera en el guión es posible que eso suceda durante la Games Week de París. ¿Sucederá? Estarán, pero de momento es una obvia incógnita. No hay causa para celebrar que los japoneses hayan optado por pasar de la feria del videojuego más importante del continente, por mucho que el evento galo esté pujando en los últimos tiempos. Microsoft, sin embargo, ha querido hacer una fiesta para su usuario en Colonia.


Lo avisó en el E3 y hubo quejas: se dejaban cosas para el evento alemán. Tras acabar una conferencia notable con final incierto, Sony tiró de nombres y leyendas para ilusionar a todos. En Los Ángeles prometió futuro y ofreció nombres, ganando por aplastamiento a una de las apariciones ante los medios más completas que han tenido los de Redmond en los últimos años en tierras angelinas. ¿Resultado? En suelo germano Microsoft ha conseguido ofrecer motivos de alegría a sus usuarios con un final de 2015 sorprendente y un 2016 ambicioso.


¿Cuáles han sido las claves que han llevado a cambiar la perspectiva de Xbox One y Microsoft en los últimos tiempos? Son muchos los factores que han intervenido en el presente campo, y parece que el buen hacer en los últimos meses está deparando buenos resultados a la firma, ya no solo en beneficios, también en el prestigio dinamitado durante un loco año 2013.




El tempo E3 – GamescomComentado ya al principio de este artículo, parecía una locura que Microsoft dejase balas a priori importantes para los usuarios y que sin duda podían tener un lugar de privilegio en Los Ángeles. Cualquier jugador se puede parar a pensar el resultado total de lo visto en Estados Unidos y Alemania y llegar a una conclusión muy similar: no sé si es "el mejor line-up de la historia de la plataforma", pero puede que haya sido la mejor dupla de presentaciones de la firma desde que existe la marca Xbox.


Es indiscutible y se ha hablado largo y tendido de ello, también en 3DJuegos: Sony supo escoger como nadie a la que bautizamos como la Santa Trinidad. Y no es para menos, ya que solo un romántico podía conjurar en un mismo evento a tres nombres históricos como Shenmue 3, Final Fantasy VII remake y The Last Guardian. Resultado a día de hoy: Xbox se planta en Colonia con su Crackdown 3, Scalebound y Quantum Break y finaliza la conferencia con Halo Wars 2 de Creative Assembly; PlayStation pasa de presentarse en la capital europea del videojuego.


Siendo justos, es cierto, la fecha de la Gamescom 2015 no es la mejor y no ayuda a las firmas a presentar anuncios consistentes en tan poco tiempo. El E3 está fresco y es difícil tener cosa a mostrar con tan poca previsión. La realidad es que Microsoft ha sabido llevar el tempo en esta ocasión, repartir su contenido y tener una cartera de novedades y juegos suficientemente atractiva para estar en los dos grandes eventos del año. Eso se traduce en nombres y productos ilusionantes. Nuevos y viejos.



Grandes nombres; nuevos nombresEl catálogo de Microsoft se va a nutrir de algunas de las franquicias míticas de la casa, pero no ha descuidado a sus seguidores de algunos nombres nuevos a tener en cuenta para próximas fechas. Comenzando con el compromiso de una Rare dispuesta a recordar viejos y mejores tiempos con Sea of Thieves, con un remozado Quantum Break que ha pasado por alto el eterno gameplay del puente de los dos últimos años para mostrar el mejor rostro de Remedy, y dos ídolos nipones como Keiji Inafune (que ya trabajó cerca de Microsoft en la pasada generación) e Hideki Kamiya con sus ReCore y ScaleBound, respectivamente.


Pero los grandes nombres de Xbox no son menos: Rare Replay, ya a la venta y probablemente, uno de los mejores recopilatorios nunca vistos en una consola en calidad del contenido y precio; una nueva faceta para Fable con Legends explorando el free-to-play y acercándose al territorio del PC; el apetecible plato de Gears of War: Ultimate Edition y el postre de Gears of War 4; el compromiso de Turn 10 por hacer un Forza Motorsport 6 a la altura de los mejores episodios de la franquicia automovilística; un Rise of the Tomb Raider que llega a Xbox One antes que a ninguna otra plataforma y la que debe ser la joya del año en tierras de Microsoft: Halo 5: Guardians.


343 Industries pegó sendos puñetazos a la comunidad competitiva de Halo con Halo 4 y The Master Chief Collection. Dos golpes muy difíciles de encajar en forma de PVP con buenas ideas pero discutible ejecución y un multijugador clásico que sigue sin funcionar como debería hacerlo un producto de 2015. Halo 5: Guardians es su última oportunidad en el campo que hizo grande al Jefe Maestro. Parece que el compromiso existe según la forma en la que han anunciado el juego en la Gamescom con jugadores profesionales, pero hacen faltas hechos, no palabras. No se nos olvida Halo Wars 2.



La exclusividad del corto plazoEcha cuentas: una docena de juegos exclusivos, uno de ellos de forma temporal, entre agosto de 2015 y diciembre de 2016. Sale a uno cada dos meses. Es muy probable que alguno se acabe retrasando a 2017 y nos rompa el calendario, pero de momento no hay un solo juego anunciado por Microsoft en Colonia o Los Ángeles que aparezca en una fecha grotesca. El corto plazo ha sido una norma en Microsoft, algo que no pareció importante en la conferencia del E3 del año pasado, pero que ahora sí.


No olvidemos que en los últimos tiempos Microsoft ha construido muchos castillos en el aire. Quantum Break, por ejemplo, es un título que conocemos prácticamente desde el "Reveal Tráiler" de mayo de 2013. El caso delirante de Phantom Dust y su tan incierto desarrollo, la producción "que iba a sustituir Halo" de Black Tusk, hoy desaparecida a cambio de The Coalition y Gears 4, o el propio Crackdown, con o sin 3 en el nombre, son casos de producciones que se anunciaron a largo plazo y que no ha sido hasta 2015 que hemos tenido la certeza de poder jugarlos en un intervalo de tiempo más o menos corto.


El error más flagrante de la firma en el campo del calendario, sin duda, el de Gears of War 4. No se puede comprender que una empresa anuncie un nuevo videojuego de una franquicia tan querida como lo hizo a principios del año pasado. Aún no se había puesto la primera piedra del proyecto y ya sabíamos qué planes había. No fue el ingrediente principal del desencanto general del usuario con la muestra de la cuarta parte en Los Ángeles, pero no ayudó tampoco. Lo que es seguro es que Microsoft no tiene nada anunciado para 2017 por el momento. ¿Qué hay en la chistera?



La retrocompatibilidad: ¿Punto o disculpa?Muchos nos resistimos a entender la retrocompatibilidad como un punto vencedor para Microsoft en el E3. Siendo francos, es algo que los usuarios deseaban desde que la consola existe. Muchos lo entendimos más como una disculpa que como un punto a favor para apoyarse en una conferencia que, de por sí, fue suficientemente notable, factores retrocompatibles a parte. Sin embargo, parece que hay dos lecturas actualmente con la "nueva" función y con la información que se ha ido desvelando en las últimas horas en Colonia.


Mientras los vecinos de Sony han invertido una suma importante en Gaikai para el juego desde la nube y pone unos precios de alquiler que no han satisfecho a ningún usuario, Microsoft ofrece su retrocompatibilidad con un montón de empresas que no han parecido tener problema en ceder sus juegos al sistema para el bien del usuario. No acaba ahí: Ubisoft, Square Enix y la propia Microsoft van a regalar videojuegos de Xbox 360 en sus juegos de Xbox One. Una bonificación interesante que antes costaba dinero y que ahora parece que apunta a convertirse en tendencia entre las empresas que publican en el sistema de actual generación. Si es así, ganará el jugador.


Una lástima que no se pueda decir lo mismo de los accesorios. El usuario aficionado a la lucha en Xbox One sigue dolido por no poder usar el arcade stick como lo hace en PlayStation 4. Paradójico que las comodidades que pone la firma en PC para Killer Instinct se negase de forma tan tajante en el inicio de las andaduras de Double Helix. Iron Galaxy se ha puesto gallita: temporada 3 de Killer Instinct en la próxima primavera, fecha de estreno de Street Fighter V en la máquina de Sony. A pesar de la calidad que atesora, lo tiene difícil, pero el haber lastrado a sus jugadores a jugar con el mando o comprar un stick de 200 euros tampoco le ayudó. ¿Qué tal una nueva disculpa?



La unión con Windows 10, el entretenimiento casero lejos del videojuegoUna de centros multimedia y elementos alejados del puro mando y videojuego. Windows 10 plantea un ecosistema único en el entretenimiento casero. Su unión a Xbox One acerca la plataforma, prácticamente, a cualquier equipo de la casa y la funcionalidad de la consola con el sistema operativo de Microsoft abre nuevas puertas a sus usuarios. Además, en noviembre podremos instalar Windows 10 en Xbox One. ¿Qué puertas abre la presente adhesión a la máquina?


Parece que Microsoft todavía se reserva claves para el futuro, pero no es la primera vez que los de Redmond insisten en la compatibilidad del ecosistema entre los diferentes dispositivos y programas, de ahí que abra posibilidades nuevas a Xbox. Cualquier usuario de la plataforma sabe que la consola se lanzó en noviembre de 2013 en un estado muy precario y decepcionante. No lo olvides: el centro multimedia definitivo presentado por Don Mattrick no era capaz de leer un archivo avi o mp3.


Hoy la cosa ha cambiado mucho, pero sigue lejos de lo que se prometió en el cada vez más lejano mayo de 2013 en pleno y decepcionante Reveal de Xbox. Parece que Windows 10, algo tarde, va a ser la respuesta a los deseos de muchos jugadores que deseaban sacar partido al aparato más allá del juego.



Phil Spencer, un líder nada habitual en la industriaEl mandamás de la división Xbox se encontró un pastel nada apetecible cuando recibió su ascenso. Hay algo poético en la papeleta que tuvo en el E3 2013 cuando tuvo que anunciar el precio de Xbox One. Se le ve en la cara y se repite la historia del precio de PlayStation 3 pero con los papeles cambiados. Suya es la decisión de apartar Kinect del pack principal de la consola. Una patada en el estómago al siempre sufrido comprador de lanzamiento; una bendición de 100 euros al usuario que entra en la plataforma. ¿Os imagináis el precio de One actual con la suma del accesorio?


Ha tomado decisiones difíciles y siempre ha dado la cara. No conforme con ello, ofrece información a diario desde su red social. Hay muchos nombres importantes en las firmas capitales que se entregan a los followers de redes sociales, pero ninguno tan cercano como Phil Spencer. Dice mucho de su categoría y actitud, y si hoy Xbox One está recogiendo resultados positivos es gracias a su liderazgo.


No se recuerda una persona carismática al mando de Xbox así desde la marcha de Peter Moore. Tal y como comenzó la andadura de Xbox One, lo que necesita es gente que ame el videojuego y comprenda al dedillo qué quiere el usuario y cómo funciona la industria.


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