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Más allá del videojuego: The Last of Us y la Paternidad

Más allá del videojuego: The Last of Us y la Paternidad

Por  /  27 de noviembre de 2015       
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La historia de Joel y Ellie ya ha quedado para los anales de los videojuegos, y es que es uno de los relatos más maduros que hemos disfrutado en este mundillo. Su mayor tema es la paternidad en un mundo post-apocalíptico. ¿Obra correctamente el héroe a lo largo de la aventura? Para averiguarlo comparamos la epopeya de Naughty Dog con otras situaciones de padres e hijos como The Walking Dead o La Carretera.

ADVERTENCIA: El texto que puede leerse a continuación contiene spoilers graves de The Last of Us y otros leves sobre los primeros minutos de Heavy Rain.


¿Una relato de supervivencia? Sí. ¿Un viaje que busca la esperanza? También. ¿Una fábula post-apocalíptica? Por supuesto. Sin embargo lo que principalmente es The Last of Us es una historia de pérdida y reemplazo. Joel pierde en los quince minutos de videojuego lo que intuimos que es lo que más quiere en el mundo, su hija Sarah, y a pesar del paso de los años lo cierto es que no ha superado el golpe. El sobrevivir a los propios hijos es el mayor temor de un padre, pero el perderlos en su infancia trasciende cualquier miedo para convertirse en verdadera pesadilla. Un mal sueño que acompaña a nuestro protagonista prácticamente desde que tomamos contacto con él, y que se cierne sobre su cabeza condicionando cada decisión que toma. Aunque sólo seremos verdaderamente conscientes de hasta qué punto cuando terminamos el videojuego y contemplamos su desgarradora conclusión.


Pero, ¿qué tipo de relación tienen el padre y su verdadera hija? Obviamente en esto no podemos profundizar porque la pequeña apenas pasa unos 10 minutos en el cómputo total del videojuego, sin embargo es suficiente tiempo como para hacernos una pequeña idea. Joel podría ser etiquetado como un padre-colega. Por lo que sabemos pasa en casa menos tiempo del que le gustaría, lo que provoca una independencia por parte de la niña muy fuerte. En el cumpleaños de él la joven le regala un reloj que no parece barato, su padre bromea con ella sobre la fuente del dinero y ella contesta con precocidad e idéntico tono burlón que lo ha obtenido de traficar con drogas. A Joel no le importa demasiado, como demuestra el hecho de que deja correr el tema, además su gesto tras recibir el presente es agradecido pero no pronuncia palabras que lo demuestren. Quedan en silencio, pero incluso a pesar de que se nota que están a gusto y disfrutan pasando tiempo juntos, ya comenzamos a ver que los hombros de Joel cargan con un exceso de responsabilidad y que hay cierto sentimiento de culpa en el hombre por tener que suplir la ausencia de una madre de la que no sabemos nada tanto en términos económicos como afectivos.


De igual modo será el último momento de calma antes de la tempestad. La pequeña muere en un tiroteo cuando el caos se desencadena, y Joel sigue su camino años después… Visiblemente desencantado, envejecido y de vuelta de todo. En el prólogo, antes del apocalipsis, era un hombre con una vida normal, en apariencia un contratista. Ahora se dedica al contrabando y no teme en usar métodos dudosos para sacar adelante sus negocios, a menudo recurriendo a la violencia. ¿Qué ha pasado durante todos estos años? Obviamente las circunstancias han cambiado y la ley ya no tiene demasiado peso en el nuevo planeta, pero también ha cambiado él y la pérdida le ha endurecido. Ahora sólo importa la supervivencia y salir adelante día a día y a cualquier precio. Las cosas que antes le importaban han pasado a un segundo plano, y en algún momento de la campaña llega a dejar caer que en su época más oscura coqueteó con el suicidio.


¿Qué tipo de relación guarda Joel con Tess en The Last of Us? El pasado del protagonista marca sus dificultades emocionales. ¿Qué tipo de relación guarda Joel con Tess en The Last of Us? El pasado del protagonista marca sus dificultades emocionales.

¿Cómo encaja Ellie en este contexto? Su entrada produce el lógico efecto de desequilibrio sobre un protagonista que no quiere complicaciones en su vida, la fría relación con su socia Tess así lo demuestra. ¿Es su pareja sentimental aparte de profesional? Hay pistas que parecen indicarlo, pero es imposible saberlo. Lo que sí es importante sobre la presencia de esa mujer en el videojuego es no sólo que sirve para convencer a Joel de que deben ser los compañeros de viaje-guardaespaldas de Ellie, cuando él no tiene ningún interés, sino también para recordarnos que el ¿héroe? no desea lazos afectivos de ningún tipo. Quizá sea precisamente eso, o el hecho de no querer hacerse responsable de nadie, lo que hace que su comportamiento con la nueva niña que entra en su vida sea tan arisco en primera instancia. Sin embargo al final el contacto acaba deviniendo en preocupación y cariño, aunque con la forma tan particular de (no) demostrarlo de Joel.


Lo cierto es que Ellie tiene algunas similitudes en cuanto a carácter con la desaparecida Sarah, ambas eran independientes, inteligentes y divertidas, y la nueva joven entra en la vida del protagonista con una edad muy parecida a la que tenía su hija en el momento de morir… Algo que reaviva más los lazos entre ambos. De seguir con vida Sarah superaría la treintena, pero Ellie llega en el momento justo no para sustituir lo insustituible o para ocupar un puesto, pero sí para hacerle plantearse cosas al veterano personaje y para cambiar su actitud ante la vida. El protagonista recupera la ilusión conforme avanza el videojuego, y si bien sigue manteniendo su carácter cínico lo cierto es que baja la guardia y empieza a levantar lazos de cariño.


Clementine y Lee, los protagonistas de la primera temporada de The Walking Dead, son un extraordinario ejemplo de dos desconocidos "condenados" a ser padre e hija. Clementine y Lee, los protagonistas de la primera temporada de The Walking Dead, son un extraordinario ejemplo de dos desconocidos "condenados" a ser padre e hija.

El camino a través del que sucede esto que tiene más que ver con el proceso del viaje y con cómo va cambiando la relación entre los dos personajes que con el destino al que se dirigen. Las historias post-apocalípticas, de hecho, suelen tratar sobre viajes, y uno de los que mejor ha tratado esta sensación ha sido los cómics y la serie televisiva de The Walking Dead, así como los videojuegos de TellTale Games inspirados por la obra de Robert Kirkman. Rick y Carl Grimes son lo enteramente opuesto a los protagonistas del trabajo de Naughty Dog que nos ocupa, pero incluso de aquí podemos extraer algunas conclusiones sobre el sentimiento de protección y los miedos en este tipo de contextos. Más interesante para nuestro caso es el ejemplo de Lee y Clementine en el videojuego, tanto por el hecho de que el ex-criminal asume la tutela de una niña que no es su hija como por el factor de que ambas figuras paternas van a tener que asumir la ruptura de normas constante traducida en, por ejemplo, que ambas niñas acaben portando armas. En las dos obras la confrontación hombre-hombre es mucho más aterradora que la de hombre-criatura, y en ambas nos acaba interesando más cómo se desarrollan los conflictos personales entre padres e "hijas adoptivas" que los conflictos que se resuelven con violencia.


Es inevitable ver ramalazos del libro The Road, de Cormac McCarthy en The Last of Us. La novela gozó de una estupenda adaptación al cine protagonizada por Viggo Mortensen en el papel de El Hombre.Es inevitable ver ramalazos del libro The Road, de Cormac McCarthy en The Last of Us. La novela gozó de una estupenda adaptación al cine protagonizada por Viggo Mortensen en el papel de El Hombre.

La prioridad de la figura parental es únicamente la de salvaguardar a su hijo, y eso sirve como pretexto para algunas decisiones moralmente cuestionablesDonde no hay monstruos pero los humanos son igual de aterradores es en The Road, la novela de Cormac McCarthy adaptada con éxito al cine en 2009. Aquí lo que el protagonista, sin nombre, hace con su hijo es un modelo diferente de trato, seguramente pecando de sobreprotección constante a nivel emocional, lo que provoca que el niño tenga una madurez menor todavía de lo que su ya de por sí corta edad haría normal. Pero lo que de veras nos importa es que su figura ejerce en película y novela de faro moral, especialmente según las circunstancias van endureciendo el carácter de su padre todavía más y oscureciendo también sus decisiones. El joven confía casi a ciegas en todos los personajes con los que se cruzan a lo largo de su camino hacia el mar (el viejo, el hombre negro que les roba…) y trata de que su progenitor muestre unos rasgos de humanidad que cada vez se van extinguiendo conforme su salud física se debilita y su salud mental se resiente más y más ante los horrores que contemplan. La prioridad de la figura parental es únicamente la de salvaguardar a su hijo, y eso sirve como pretexto para algunas decisiones moralmente cuestionables y para abandonar en el camino no sin crueldad a otros personajes desvalidos. La prioridad de Joel también es el bienestar de Ellie y también hace cosas malas para preservarlo, sin embargo su caso va más allá no sólo porque perpetra auténticos horrores y condena a la humanidad al negarle la cura, sino porque lo hace sin tener en cuenta la opinión de la pequeña y de una forma egoísta. "No es lo que ella habría querido", le cuenta Marlene a Joel cuando éste arrebata a Ellie del quirófano. Pero él no está dispuesto a volver a perder a alguien, eso no le va a pasar dos veces y menos si él mismo tiene que consentirlo.


Ethan Mars no es un padre en el apocalípsis, pero sí lo es es una situación límite demoledora y comparte puntos en común con Joel. Ethan Mars no es un padre en el apocalípsis, pero sí lo es es una situación límite demoledora y comparte puntos en común con Joel.

¿Qué hubieras hecho tú? La respuesta es difícil, y quien conteste con pragmatismo que permitir el sacrificio de la niña en el quirófano para salvar la humanidad seguramente sea el mismo que responda también afirmativamente a si sacrificaría a un Adolf Hitler recién nacido para salvar a los millones de personas que perecieron en la Segunda Guerra Mundial. Pero, ¿Cuál de las dos decisiones sería la correcta? Y lo que es más interesante… ¿Sería Joel mejor o peor "padre" por optar por una u otra? "Tener hijos no te convierte en padre, del mismo modo que tener un piano no te convierte en pianista", defiende el publicista y escritor Michael Levine. No sabemos si el protagonista del videojuego de Naughty Dog es un buen padre, no tenemos tiempo para discernirlo en el prólogo, pero lo que sí parece es esforzado aunque no siempre acierte en sus decisiones y aunque parezca claro que no estuvo presente en todos los momentos importantes de su hija Sarah… Más bien todo lo contrario. Otro padre célebre de los videojuegos que vive en una situación límite es Ethan Mars de Heavy Rain, que también representa un fracaso con la muerte de uno de sus hijos tras un atropello. Tanto la vida acomodada de Joel como la de Ethan se tambalean cuando llega la pérdida, y ambos salen traumatizados del choque. También en los dos casos un nuevo suceso lo cambia todo, en el del juego de Quantic Dream el secuestro de su otro hijo años después, en el de Naughty Dog la irrupción de Ellie.


Por su parte la co-protagonista de The Last of Us no sólo es resabida porque es una muy válida superviviente, sino porque también es propio de su edad ser rebelde y pensar que lo sabe todo. El escritor Mark Twain sostenía con simpatía lo siguiente al respecto: "A los catorce años mi padre era tan ignorante que no le aguantaba, pero cuando cumplí los veintiuno me parecía increíble lo mucho que mi padre había podido aprender en esos siete años". Pero incluso así, y como el niño de The Road, ella también es un pequeño faro de luz que alumbra el camino y que aporta un marchamo de humanidad a las decisiones de la pareja, no obstante aunque eso nos dé pistas nunca sabremos a ciencia cierta qué hubiera sido de su decisión al final del videojuego. Joel no le permite esa opción, directamente le miente para proteger quién sabe si su inocencia o si su cariño por él, consciente de que seguramente no podría perdonarle el haber decidido por ella.


Cuando llega el bello momento de las jirafas, en el último tercio de la campaña, podemos decir que es la primera vez que Joel y Ellie hacen algo que de veras podrían hacer un padre y una hija en una excursión o pasando tiempo juntos. Acariciar una jirafa y observar un bello paraje natural es lo más parecido a un buen rato de padre e hija que tienen a lo largo de toda la aventura. Después de ese breve lapso de tranquilidad y calma ya intuimos que se acerca el final, y nuestras lógicas sospechas como seres humanos nos llevan a imaginar que no va a ser bonito. Si en The Road el Hombre y el Niño son conscientes de que el mundo está destruido y más allá de sobrevivir no pueden hacer nada por mejorarlo, Joel tiene en su mano llevar a cabo un sacrificio para salvar a la raza humana y hacer del planeta que pisan un lugar mejor. El final ya lo conocéis, es oscuro y turbador, nada habitual de trabajos de grandes presupuestos y, además, se zanja con una mentira. Así de difícil es ser padre en el apocalipsis.


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