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Yoshinori Ono, el hombre detrás de Street Fighter

Yoshinori Ono, el hombre detrás de Street Fighter

Por  /  6 de junio de 2017       
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Veo en la wikipedia que aparecen unas interrogaciones en la fecha de nacimiento de Yoshinori Ono… y lo cierto es que no sabría calcular su edad. Probablemente ronde los 40, pero su espíritu es tan bonachón y simpático que resulta todo un enigma. ¿Qué hay detrás del hombre encargado de la serie Street Fighter? Os descubrimos su filosofía.

Deportivas rosas, bermudas estilo playero y una camiseta negra en la que se puede leer "World Warrior", con la imagen de Chun-Li. Sobre la mesa, la figurita de Blanka que acompaña a Yoshinori Ono en todos sus viajes. No tiene mucho de especial. La consiguió en una hamburguesería de forma gratuita, pero se ha convertido en su pareja fotográfica. Si le seguís en Twitter, lo habréis visto mil veces.


En cortas distancias, Ono ofrece exactamente la misma personalidad que en sus apariciones públicas. Es sin duda el más simpático de cuantos desarrolladores he conocido… y también humilde. Cuando le pregunto por su rol en Capcom, me responde que a las seis de la mañana llega a la oficina para limpiar los baños. Se ríe a carcajadas. Ha sido una entrevista en la que me ha costado formular las preguntas, más que nada porque aún mantenía la sonrisa de la respuesta anterior.


Según Ono, el humor es importantísimo para mantener unidas a las personas. Manifiesta que mientras desarrollaban Ultra Street Fighter II para Nintendo Switch, cada uno tenía una idea diferente sobre el juego. Su papel como producer consistía en generar un consenso, mantener la cohesión del grupo y dirigir a todos en una misma dirección: "No hago trabajo de arte o escribo código, sino que mi responsabilidad es que el equipo trabaje por un mismo objetivo o concepto". Tras eso, llegada la tarde, dice que si alguien le pedía un helado, salía corriendo a comprarlo. Es incapaz de no soltar un chiste tras cada declaración: "En realidad, es una labor (la de llevar helados) muy importante", soltaba antes de volver a troncharse de risa.


La lucha socialUltra Street Fighter II ha sido un título notable. Quitando aspectos externos a la calidad del juego (precio) y alguna opción poco acertada (Camino del Hado), es un retorno al espíritu clásico de la franquicia. Sobre esto hablamos. La etapa de Ono como universitario estuvo marcada por los salones recreativos, y más en concreto por Final Fight. Pero entonces llegó Street Fighter II: "Por aquel entonces tenía un trabajo a tiempo parcial y la mayor parte del dinero se lo quedaba aquella máquina. Capcom estaba quitándome todos mis yenes".


Ono no dejaba de gesticular, de cambiar de tono, de sonreír... Aunque no sepas japonés, te diviertes sólo mirándole. Y a veces es inevitable reirte. Pero me asaltaba una duda… ¿por qué quedó Ono enganchado con aquel videojuego? "Tres razones", decía, como si las trajera preparadas para la entrevista. Suponía una novedad al presentar ocho personajes, mucho más que el trío de Final Fight. Además, todos los luchadores se sentían diferentes, muy al contrario que en los arcades de la época. Pero lo más importante para él es que cada jugador podía generar su estilo combativo.


El nipón aseguraba que Street Fighter II le dio una de sus más importantes lecciones de vida: "Recuerdo que me enfrenté a un jugador que parecía menor que yo. Inmediatamente, pensé que jugaría peor. Lo prejuzgué y me derrotó". Eso le demostró que aquel videojuego no evaluaba tu condición, sino tu destreza a los mandos. El aspecto socializador de Street Fighter II era inmenso por esta y otras cuestiones. Hipnotizaba frente a la pantalla a un grupo de amigos, o incluso desconocidos.


La socialización se ha perdido porque los salones arcade han desaparecidoLe digo a Ono que ese sentimiento ya no es tan intenso. Está de acuerdo: "La socialización se ha perdido porque los salones arcade han desaparecido". Manifiesta que fue un problema que abordaron hace ya 10 años, con Street Fighter IV. En Capcom pensaron en cómo recuperar la magia de salas recreativas vibrando con un combate entre Ryu, Ken y compañía: "Para SFIV tuvimos la idea de recrear la atmósfera de una sala arcade en un espacio virtual. Implementamos encuentros por rango, así como la posibilidad de descargar las partidas de los mejores jugadores, para aprender sus técnicas".


Ono se tapaba la mitad de la cara simbolizando que su objetivo se había cumplido al 50%. Ahora con las redes sociales, Twitch y Youtube puedes compartir la experiencia, interactuar y recuperar la esencia de los noventa… pero sólo en parte: "Mi otra mitad siente que hay algo que no hemos acabado de entender sobre la comunidad Street Fighter. Hemos atraído a los fans que conocen los títulos, pero no al resto".


Pero entonces se les encendió la bombilla: "Cuando se nos enseñó el hardware de Nintendo Switch, esa mitad en mí que estaba insatisfecha pensó que esta era la oportunidad perfecta. Esa es la razón por la que existe Ultra Street Fighter II: The Final Challengers". En ese momento pensé… "vaya crack". Le pregunto por Street Fighter II, y le da la vuelta a la pregunta para hablar de su nuevo título. Pero tiene sentido después de todo.


Nintendo Switch viene de serie con dos controladores y, en el caso de este videojuego, resulta ideal para jugar con amigos o familiares, ya sea en el salón o fuera de casa. "Para nosotros era una gran oportunidad para reintroducir el aspecto social de Street Fighter. Creemos que muchos padres que jugaron originalmente al juego, podrán hacerlo ahora con sus hijos", manifiesta Ono. Entonces le pregunto sobre si él controlaría a Evil Ryu o Violent Ken: "No podría decidirme. Es como si tu hijo juega como uno y tu hija como otro". A continuación, vuelve a desternillarse por enésima vez en la entrevista.


El reloj cuenta más de media hora, y aunque no haya formulado demasiadas preguntas, la traducción japonés-inglés lleva su tiempo. Le recuerdo un Captivate (evento de Capcom) que se celebró en Mónaco allá por el año 2009. "Hace mucho tiempo ya", responde. Le comento que me resultó significativo ver a los desarrolladores de Capcom de cerca, porque todos parecían mantener su espíritu. Vuelve a reírse: "La verdad es que a veces nos preocupamos un poco, porque al final vais a pensar que no trabajamos y nos tiramos todo el día jugando".


Pero es la filosofía Ono, resumida en hacer bromas sobre limpiar baños, llevar helados a los empleados, o sin ir más lejos, pedir al entrevistador un poco de jamón ibérico. "Lo siento, señor Ono, tendría que haber avisado", le respondo. Eso sí, que sepa que no le saldrá gratis. La próxima vez que le veamos tendrá que decirnos qué es en lo que está trabajando…


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