Kingdom Come Deliverance: Rol Histórico de mundo abierto muy ambicioso

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11 de diciembre de 2017

Nos adentramos una vez más en el atractivo mundo medieval que nos ofrecerá Kingdom Come: Deliverance para descubrir nuevas características y virtudes de su planteamiento sandbox. Una oda al realismo medieval.

Hace unos días he tenido la oportunidad de probar una nueva versión de Kingdom Come: Deliverance, el RPG que está desarrollando el estudio afincado en Praga Warhorse para PC, Xbox One y PS4. Precisamente fue la edición de esta última consola la que pude jugar, beta que constaba de tres misiones totalmente diferentes que me permitieron conocer nuevos detalles acerca de esta prometedora y ambiciosa producción de rol de mundo abierto.


La propuesta que nos ofrecerá esta aventura será relativamente similar a la disfrutada en los actuales referentes del género como The Witcher 3, Skyrim y demás producciones, aunque Kingdom Come: Deliverance poseerá una personalidad muy destacada y varios aspectos que le diferenciarán claramente del resto de títulos similares. El primero será su afán por ofrecer el mayor rigor histórico posible, aspecto fundamental para los desarrolladores y al que están dedicando buena parte de sus esfuerzos. Todo lo que podremos visualizar en el juego, desde el aspecto de las casas a la disposición de los muebles y camas, ropas, armaduras, espadas y demás elementos serán realmente fidedignos a los que era posible contemplar durante el siglo XV en Centroeuropa, Era y lugar en los que tendrán cabida esta aventura.


La trama girará en torno a un joven llamado Henry, el hijo de un herrero que verá al inicio del juego cómo todo lo que tenía le es arrebatado por culpa de unos asaltantes que acaban con su pueblo… y su familia. A partir de ahí comenzará su camino hacia la venganza, una senda que será tan tortuosa y larga como realmente sugerente para todos los que vayamos a profundizar en ella. Una historia bastante atractiva y que irá ampliándose a medida que progresemos y que, además, estará basada en hechos reales según nos comentaron los propios desarrolladores.



De aprendiz a guerreroComo os decía antes, fueron tres los niveles o misiones en los que pude adentrarme. Tres misiones que correspondían a diferentes momentos de Kingdom Come Deliverance, bastante dispersos entre sí y que ofrecían matices y características muy diferenciadas.


Ni fantasía, ni magia, ni eventos sobrenaturales ni mundos ficticios. Esta aventura de rol destacará por su elevado nivel de realismo histórico.

El primero fue ideal para conocer los entresijos del protagonista, el reino de Bohemia donde se desarrollará la aventura y todo lo relacionado con la clase alta y la nobleza, un aspecto éste último que albergará una gran importancia durante todo el juego. Saber relacionarnos con los distintos personajes que formarán parte del juego será fundamental, especialmente con aquellos que posean más poder como los reyes y nobles, personajes que normalmente se encontrarán en el interior de castillos y fortalezas. En esta aventura la lengua podrá ser igual de letal que la más afilada de las espadas y según vayamos calando a los diferentes personajes, podremos ir convenciéndoles si somos lo suficientemente inteligentes de expresar y plasmar lo que nos convenga en cada momento.


Su afán por ofrecer el mayor rigor histórico posible es fundamentalLas conversaciones serán primordiales en Kingdom Come: Deliverance y en la inmensa mayoría de las ocasiones podremos entablar diálogos muy interesantes en los que será posible ir escogiendo las diferentes preguntas y respuestas para, por ejemplo, conseguir que nos dejen acceder a ciertos lugares privados, obtener objetos de valor, evitar peleas innecesarias… Y lo mejor de todo es que estas charlas estarán traducidas a nuestro idioma, si bien las voces se mantendrán en inglés.


La aventura incluirá decenas de misiones principales y secundarias, unas 80, y muchas de ellas serán realmente interesantes y bastante variadas.

De primeras Henry no tendrá ni dónde caerse muerto y, menos aún, contará con bagaje alguno en todo lo relacionado con las armas, las peleas y demás. Por eso tendrá que ir aprendiendo a usar la espada y el arco, tutorial que resultará fundamental y muy didáctico porque dicho sistema de control diferirá bastante del hallado en otros videojuegos del género.


Precisamente el segundo de los niveles a los que pude acceder consistía en una batalla a gran escala en el que pude probar a fondo el sistema de combate. Las contiendas tendrán lugar en tiempo real y su funcionamiento y disposición serán bastante realistas hasta el punto que, por ejemplo, no tendremos puntero ni ninguna clase de ayuda a la hora de apuntar con nuestro arco. A esto se unirá una velocidad bastante más pausada y lenta que la plasmada en otras obras, lo que se traducirá en unas batallas mucho más realistas y, si no se domina el manejo, complicadas de afrontar que las integradas en otros RPG. Un detalle de distinción que, al menos a mí, me parece bastante sugerente.


Durante los combates tampoco habrá lugar para la magia ni demás elementos de ficción, si bien la táctica y la estrategia jugarán un papel muy importante, así como saber equiparnos correctamente. De esta forma podremos elegir desde el yelmo que deseemos portar a distintos escudos y armas de la época para afrontar las peleas cuerpo a cuerpo… o, por el contrario, mantenernos un tanto alejados de la acción y probar suerte con el arco y las flechas. Pero no sólo eso. El terreno también jugará un papel destacado así como los diferentes elementos que formarán parte de los escenarios, los cuales podremos aprovechar en nuestro favor para, por ejemplo, prender fuego a un manojo de paja para que los arqueros rivales se queden sin visibilidad para poder atacarnos.


Durante los combates no hay lugar para la magia ni elementos de ficción, sí para la táctica y la estrategiaDejando las batallas de lado y como sucede en cualquier juego de rol de mundo abierto que se precie, habrá mucho más por hacer y disfrutar en este título, algo que me quedó claro tras probar el tercer y último nivel que estaba disponible. Dicha misión se desarrollaba íntegramente en el interior de un monasterio y nuestra meta era infiltrarnos en él haciéndonos pasar por monaguillos recién llegados para tratar de descubrir a un farsante al que debíamos matar. Al más puro estilo La Abadía del Crimen (un título de finales de los 80) que los más veteranos recordaréis, tendremos que ir realizando las tareas propias de los sacerdotes, pasar desapercibidos realizando los trabajos y actividades rutinarios que nos tocará efectuar (rezar, comer, dormir, etc.) mientras tratamos de sacar tiempo para encontrar pistas, sonsacar información de los personajes que nos rodeen e, incluso, chantajear a ciertos tipos. Y todo esto sin levantar sospechas acerca de nuestras verdaderas intenciones e identidad, por supuesto.


El sistema de combate será en tiempo real y será mucho más táctico y realista de lo habitual en el género.

Sólo por esta misión me quedé realmente satisfecho con esta toma de contacto con Kingdom Come: Deliverance, y eso que el título presentaba otras características que también me llamaron mucho la atención, como por ejemplo la importancia que tendrá nuestra apariencia y acciones que podremos efectuar en público. En función de nuestros actos y de cómo nos perciban los personajes secundarios su respuesta hacia nosotros será diferente. Deambular por zonas privadas sin permiso provocará reacciones adversas, desenfundar un arma hará que los que nos rodeen entren en pánico, usar una ganzúa para forzar una cerradura levantará muchas sospechas, una vestimenta adecuada nos permitirá pasar por nobles o lo que sea…


Un cúmulo de posibilidades que se traducirán en un videojuego muy ambicioso que presentará un ritmo de juego más pausado y estratégico que el disfrutado en la mayoría de RPGs y que, también, atesorará una ambientación medieval realmente magnífica. Kingdom Come Deliverance estará listo para el 13 de febrero y, por lo pronto, presenta muy buenas intenciones que esperamos que se confirmen en la versión final.


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