Su juego más ambicioso mezcla Interstellar y La Cosa, pero curiosamente queda a la sombra de su gran exclusivo de PS4. Análisis de Directive 8020

El nuevo juego de Supermassive Games es el mejor en tema de decisiones, consecuencias y cohesión, pero se ve lastrado por lo nuevo

Alberto Lloria

Editor

En los últimos diez años, ver cómo los estudios han reducido su cadencia de lanzamientos ha afectado a los jugadores, pero también a géneros enteros como el de las películas interactivas de medio-alto presupuesto. Mientras Quantic Dream se acerca a la década sin un juego nuevo, Supermassive Games ha tratado de mantener con vida este tipo de aventuras, y lo ha hecho aun a riesgo de cierta sobreexplotación con 15 juegos desde 2015. Ahora, los británicos llegan a 2026 con Directive 8020, su aventura narrativa más ambiciosa hasta la fecha, alejándose de fantasmas y asesinos en serie, por una historia nuevamente influenciada por los clásicos del cine en clave de ciencia ficción; aunque esa ambición no llega sin sacrificios importantes.

La historia de Directive 8020 es tan entretenida como poco original

Desde que los británicos se hicieran un nombre en 2015 con Until Dawn —ya sabéis, aquella película interactiva que buscó poner de moda los slasher con una estética, apartado visual y casting a la altura de una cinta de Hollywood—, no han dejado de emular una y otra vez el mismo acercamiento: historias de Serie B para un público pequeño. Supermassive no abandona The Dark Pictures, pero el simple hecho de que Directive 8020 prescinda de la coletilla The Dark Pictures Anthology ya deja entrever cierta intención de minimizar de una marca que nunca terminó de despegar del todo. De hecho, aún siendo del mismo universo, este cisma se deja ver en su misma base narrativa: estamos en la Casiopea, una nave espacial con destino a Tau Ceti F en busca de un nuevo hogar para la especie humana, mientras somos abordados por una especie alienígena que ha convertido a los tripulantes en su presa. Nada de fantasmas o elementos paranormales; puro gore y terror cósmico.

Eso sí, repite bajo la dirección de Will Doyle, y se nota en cada momento de la historia. Doyle, quien fue responsable de The Devil in Me o House of Ashes, considerados los mejores juegos de la antología, lleva con mano firme una historia entretenidísima con una acción irregular. Hablando de esto último, en ocasiones, Directive 8020 nos lleva a pequeños flashforwards que adelantan acontecimientos futuros importantes para la trama —aunque todos comparten un mismo esquema jugable algo perezoso, como mencionaré más adelante— con mayor ritmo y más acción, solo para acabar tropezando y volviendo sobre sus pasos. Y es curioso, porque dejarse llevar no es raro en el género; prueba de ello son los clímax narrativos de Detroit: Become Human. No sé si es por la necesidad de conseguir que la historia dure entre seis o siete horas —lo que te llevará completarla en una primera vuelta— o por miedo a perder el ritmo pausado y contemplativo, pero no os engaño si os digo que dos o tres de los ocho capítulos del juego se sienten "de relleno".

No te confíes; una decisión en el primer capítulo puede ser tu sentencia de muerte seis horas después

Y es una pena porque, si te gusta el terror espacial, te sentirás como en casa. Hay quien pueda decir que Doyle y el equipo de Supermassive no son los más imaginativos de la industria, pero me quedo con que Directive 8020 es un gran homenaje a The Thing, Dead Space u Event Horizon. Es brutal y aunque con giros algo caprichosos que ponen demasiado, y demasiadas veces, en peligro sin motivo a los personajes, el proyecto rinde a buen nivel. Además, que dure más que muchos de los proyectos de la misma antología permite que sus personajes tengan suficiente tiempo en pantalla como para que sintamos cierta cercanía hacia ellos, por lo que los momentos de tensión en los que perder a alguien —ya sabes que puedes acabar el juego con todos muertos o solo un personaje vivo— se convierten en decisiones que llevarás con vergüenza o que arrastrarás durante todo lo que dure el juego.

De hecho, el entramado de sus decisiones es mucho más adulto e inteligente, en especial que los primeros juegos del estudio. Atrás quedaron las decisiones incoherentes que tú, como jugador "omnisciente", no tomarías de no ser por querer autofastidiarte la partida. Incluso aquellas decisiones que tomas en el capítulo 1 vuelven a ti seis capítulos después, poniendo a prueba tu atención y estableciendo un árbol de caminos y consecuencias tan bien engrasado que, como mínimo, debes concluir el juego dos veces.

La Supermassive conservadora gana la partida

Y si antes he dicho que hay momentos en Directive 8020 que se sienten "de relleno", la culpa aquí recae en su aspecto jugable. El paso del tiempo ha obligado a los ingleses no solo a trabajar el cómo se juegan sus proyectos, pero el salto adelante no ha sido tan emocionante como se podría esperar. Al contrario que los primeros The Dark Pictures o aquel Until Dawn, Directive 8020 lleva menos de la mano al jugador. Supermassive trabaja mejor sus entornos jugables, dejándonos recorrer amplias partes de la nave con cierta libertad, escondiendo secretos, pistas que nos vendrán bien más adelante, decisiones o incluso pequeños jumpscares

Siguiendo la estela de The Quarry o The Casting of Frank Stone, Directive 8020 es más una aventura interactiva que una película con decisiones. Y aun así, no es oro todo lo que reluce. El juego peca de repetir sin miramientos planteamientos jugables tan similares que, ahora que lo pienso, apenas hay dos variaciones mecánicas, tan anecdóticas que ni siquiera me di cuenta. Hablo de secuencias de sigilo pobremente ejecutadas. Al ser un concepto jugable muy punitivo, todo acaba relegado al clásico "un enemigo patrullando una zona y tú, agachado y en silencio, mientras tratas de llegar del punto A al punto B".

Con secciones de sigilo y exploración libre, el estudio se aleja de la estructura pasillera, y no le sale bien del todo

Mejor suerte corren algunas nuevas adiciones que no buscan llevar el juego más allá, sino reforzar lo que ya funciona: la interactividad. Directive 8020, al igual que The Casting of Frank Stone, es mucho más táctil con más objetos que analizar e interactuar. Por ejemplo, el sensor en nuestra mano no solo sirve para resaltar el escenario con una especie de "vista de detective", sino que nos ofrece acceso a un chat para dialogar con el resto de personajes. En su mayoría, estas conversaciones sirven para ahondar en la psique de los protagonistas y secundarios, descubriendo qué opinan de lo que está sucediendo u ofreciendo información adicional sobre un hecho, pero también permiten tomar decisiones que afectarán a los rasgos de los personajes.

Y es que, como he mencionado, todo lo que no sea un salto de fe está mejor llevado. En el conservadurismo, Directive 8020 encuentra su lugar. Las decisiones, además de estar mejor llevadas que en juegos previos, tienen en cuenta no solo lo que hagas, sino cómo hayas sido. Mostrar compasión, amenazar o preguntar qué opinan los compañeros sobre cierta situación mejorará una de las tres estadísticas base del personaje —estas varían, pero pueden ser compasión, cercanía o decisión, dependiendo del rango que tengan en la nave— y dictaminarán, de cara al segmento final del juego, el Destino del personaje y su implicación en la conclusión o cómo arriesguen su vida en secuencias de tensión. Hablamos de un conjunto más cohesionado y rico en matices que saca lo mejor de una Supermassive que lleva 11 años trabajando un mismo formato jugable.

El otro gran salto con el que Directive 8020 no consigue atinar el aterrizaje es el de su apartado visual, marcado por la transición de Unreal Engine 4 a Unreal Engine 5. Este cambio ha transformado la estética de los británicos, apagada y opresiva, en algo más plano y con menos impacto visual. Ver a dos actores de la talla de Danny Sapani o Lashana Lynch como si fueran ellos mismos delante de una cámara, con una captura facial de primer nivel, no llega a provocar el efecto del "valle inquietante" porque Directive 8020 hace menos alardes de espectacularidad que otros títulos. Puede que parte de la culpa resida en PlayStation 5 —plataforma donde lo he analizado y que, pese a incluir modos de rendimiento, calidad y soporte para 120 Hz, sufre ante la exigencia del motor de Epic Games en un hardware más encorsetado—, pero la realidad es que aquí no reconozco a la Supermassive de Until Dawn o The Dark Pictures. El estudio parece haber sacrificado esa identidad cinematográfica tan característica en favor de un motor que, al menos por ahora, no parecen dominar por completo.

En el espacio nadie te oirá gritar

Directive 8020 análisis

Directive 8020

Por: Alberto Lloria
Sin sello

Directive 8020 es un ejercicio de madurez narrativa que se ve empañado por una ejecución técnica algo titubeante. Supermassive ha logrado construir su árbol de decisiones más sólido y adulto hasta la fecha, convirtiendo el terror cósmico en algo más que un simple susto fácil, pero lo ha hecho a costa de perder ese "músculo" visual y el ritmo cinematográfico que antes los hacía infalibles.

5 cosas que debes saber:
  • Es más interactivo y te deja más "libre" que sus juegos previos.
  • Su narrativa se aleja de lo hecho hasta ahora por Supermassive.
  • Es mucho más coherente en sus decisiones, caminos a tomar y conclusiones.
  • También errático y con un sigilo pobre.
  • Visualmente no veo a la Supermassive de hace años.
Jugadores: 1-5
Idioma: Textos y audio en español
Duración: 6-8 horas (primera partida)

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